Villaviciosa, el perfecto refugio veraniego en Asturias

Nos escapamos al norte en busca de temperaturas más suaves. ¡Adiós ola de calor!

Macarena Escrivá
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Foto: Redacción Viajar

Llegar a Asturias en coche supone ir aclimatándose a la zona. Tras pasar por un largo túnel con el coche, el paisaje que te espera a su salida evoca la más pura naturaleza y todo se torna de color de verde. Asturias es sus grandes ciudades, como Oviedo y Gijón, pero también es zonas rurales y pueblecitos con encanto. Ponemos rumbo a una de las zonas más coquetas del Principado, Villaviciosa. 

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Allí se visita la Ría de Villaviciosa, uno de los estuarios de mayor riqueza del norte de España y la mayor ría de Asturias. Pasear por el casco histórico de la capital del concejo, es obligatorio, así como conocer hitos como la iglesia románica de Santa María de la Oliva, San Juan de Amandi o Santa María de Lugás, además de sus casas señoriales y palacios. 

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Villaciosa es también cuna de manzanas y no es de extrañar que aquí la sidra sea la bebida autóctona. De hecho, Sidra El Gaitero, escogió esta zona para elevar aquí su bodega, que además es visitable. De lunes a sábados, organizan visitas gratuitas a la bodega, que incluyen un paseo por su colección permanente, de manuscritos, impresos, maquinaria, fotografías y carteles publicitarios, entre otros, el visionado de un audiovisual con la historia de la firma, un paseo por la bodega para aprender más sobre la elaboración de tan delicioso elixir y una pequeña degustación.

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De hecho, la localidad celebra su conocido Festival de la Manzana de Villaviciosa, los próximos 11, 12 y 13 de octubre, como la excusa perfecta para conocer la versatilidad de este fruto tan genuinamente asturiano. 

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Precisamente alrededor de la sidra, abrió sus puertas hace poco un espacio dedicado a ella. Tras un paseo por las calles empedradas del casco histórico, cenamos en Lena la sidrería gastronómica del chef Jaime Uz, chef con una estrella Michelin en el restaurante Arbidel de Ribadesella. El espacio te sorprenderá, porque se encuentra concebido como si fuese una clásica sidrería, con sus toneles a la vista y varios espacios diferenciados: el llagar, la sidería, el comedor en la parte alta y una terraza exterior, perfecta para aprovecharla ahora con el buen tiempo.

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La carta se compone de clásicos de sidrería como el cachopo, la tortilla de merluza o el marisco fresco, pero dándoles un giro de cocina moderna, siempre utilizando el mejor producto de la zona. Triunfan su ensaladilla con centollo, su cachopo de jamón ibérico, queso Vidiago, ternera asturiana, pimientos confitados y guiso de boletus o un cachopo de pescado, elaborado con merluza de pincho, queso asturiano, manzana Granny Smith, jamón ibérico y salsa marinera. 

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De beber, pide que te mariden la cena con una armonía de sidras. ¡Tienen más de 26 referencias diferentes! Hasta preparan con ellas cócteles como el Lena Fizz, elaborado con compota de manzana de sidra, Alquitar del obispo, ginebra, un top de sidra Pomarina y un toque de lima. 

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Del interior, nos vamos a la costa, porque uno de los pueblos más bonitos de la costa asturiana, también pertenece al Concejo de Villaviciosa, Tazones. Esta villa marinera, se caracteriza por ser el único puerto asturiano de carácter imperial. ¿La razón? Que formó parte de las rutas imperiales de Carlos V por Europa y casualmente, fue aquí donde desembarcó en su primer viaje por la Península, en 1517. Y es precisamente un hecho que se conmemora en el pueblo todos los meses de agosto. Vale la pena pasear por el puerto, pasarse por su animada lonja de pescadores, así como visitar el faro o fotografiar las coloridas casitas de pescadores y sus rincones con encanto. 

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El descanso perfecto para estos días de tantas emociones, lo encontramos a escasos 15 minutos de Villaviciosa, porque allí, rodeado del espectacular -y verde- paisaje asturiano, se encuentra el hotel Artiem Asturias. El grupo menorquín Artiem, llegaba a la Península con la apertura de su primer hotel en el norte de España, sin desviarse un ápice de la filosofía que caracteriza sus otras propiedades, tres en Menorca y otra en Madrid. ¿El lema? Convertir el hotel en un paraíso del bienestar.

Chus Monteserin

Y esto lo han conseguido gracias al enclave donde se sitúa, rodeado de mar y montaña y a la forma de trabajar del grupo. Allí te esperan, además de habitaciones confortables donde descansar, todo un programa dedicado al bienestar físico y mental. Por ello, cuentan con un Spa de 500 metros cuadrados, donde relajarse y mimarse con su circuito hidrotermal, regalarse un tratamiento en sus cabinas o nadar en su piscina climatizada con salida al exterior. Además, cuentan con un espacio para el relax, llamado Prana, donde se practican diariamente yoga, pilates y mindfulness.

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Hemos cuidado cuerpo y mente, ¿qué más podemos hacer en Artiem? Pasarnos por The Green, un espacio con restaurante y lounge, donde ponen en valor otro de sus pilares, la gastronomía. Desde desayunos con los que empezar el día a tope de energía, tomar algo a media mañana o un aperitivo o probar en horario de comidas o cenas, las especialidades con sabor asturiano que preparan, muchas de ellas preparadas con verduras d su propio huerto ecológico. 

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¿Te vienes a pasar el verano en el norte?