Nos vamos a Coimbra en busca de la historia de amor más famosa de Portugal

La ciudad estudiantil declarada Patrimonio de la Humanidad

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Antonio Duarte / ISTOCK

Entre Oporto y Lisboa despunta una ciudad de tamaño medio pero con gran historia. Una de las poblaciones con mayor peso cultural de Portugal, donde su emblemática universidad es referente primordial del pasado académico del continente europeo.

Coimbra, la ciudad de los fados, de los estudiantes, de las calles con alma y de la historia de amor más famosa del país luso. Seguimos el curso del río Mondego para adentrarnos en sus dominios y descubrir algunos de los atributos que han hecho de ella uno de los principales destinos de nuestros vecinos.

Una de las Universidades más antiguas del continente

Tan solo una hora y cuarto por carretera separan Oporto de la ciudad de Coimbra. «La ciudad de los estudiantes», como se suele conocer popularmente, es uno de los puntos más importantes del centro de Portugal, en gran parte gracias a la enorme reputación de su universidad, considerada una de las más antiguas de Europa.

Vistas de Coímbra y su Universidad | THEGIFT777 / ISTOCK

Fundada primigeniamente como Estudio General por el Papa Nicolás IV, tan solo un siglo después de cuando lo hiciera la nación portuguesa, su dilatada vida ha transcurrido firme a lo largo del tiempo hasta llegar hasta nuestros días reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

Los edificios que pertenecen a esta universidad, al igual que ocurre con el caso de otros remarcables ejemplos de similar importancia como el de Salamanca, forman parte de un patrimonio que, junto con otras partes de Coimbra concentradas mayormente en la parte alta de la ciudad, son partícipes de ese reconocimiento de talla mundial desde 2013.

Universidad de Coimbra | LeoPatrizi / ISTOCK

Allá, en lo alto de la población, los principales monumentos de Coimbra merecen sobradamente el esfuerzo de enfilar las empinadas calles que salvan los fuertes desniveles del promontorio en el que se sitúa la bella urbe.

La Torre del reloj y sus magníficas vistas, el Patio de las Escuelas, la Sala dos Capelos, la Capilla de San Miguel y, sobre todo, la Biblioteca Joanina, con sus cientos de miles de obras – algunas de valor incalculable – dispuestas a lo largo de estanterías ricamente ornamentadas, constituyen los principales baluartes de esta institución académica.

Capilla de San Miguel | photooiasson / ISTOCK

Aquí, junto a estos muros, nacieron los primeros reyes portugueses, por lo que no es de extrañar que la villa tenga el honor de estar considerada la primera capital del país en su equivalente medieval. El Arco de Almedina, de estilo morisco, representa la puerta de entrada más emblemática a todo este Barrio Alto, cuya fisionomía marca las imágenes más distinguibles de Coimbra en las postales.

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Más allá de los edificios históricos de la Universidad, la Catedral Vieja o Sé Velha es otro de los monumentos más relevantes de la población y una obra maestra del románico luso. Mientras, el Museo Nacional Machado de Castro, el Monasterio de Santa Cruz o diferentes iglesias de renombre nos conducen hacia el Barrio Bajo, donde la Plaza del Comercio nos espera majestuosa mostrándonos con su disposición las huellas del pasado romano de la población.

Iglesia de Santa Cruz | Luis Fonseca / ISTOCK

Llegamos hasta el río Mondego desde la parte histórica y solo nos queda cruza el Puente de Santa Clara para admirar la ciudad desde el otro lado del río, con el magnífico Jardín Botánico a su derecha, antes de llegar hasta otro de los puntos señalados del mapa turístico, el Monasterio de Santa Clara-a-Velha, ya en la otra ribera.

Jardín Botánico  | saiko3p / ISTOCK

Una historia de amor a ritmo de fado

Tan apegado al mundo estudiantil como lo son los libros académicos o los birretes, el fado de Coimbra es una variante de la típica canción portuguesa, ligada íntimamente a la Universidad y a sus tradiciones.

Solo interpretado por hombres, no es difícil encontrar grupos de estudiantes con sus guitarras y trajes llevando a cabo una de sus serenatas en alguno de los puntos clave del Barrio Alto, como ocurre en las escaleras de la Catedral Vieja con el acto de la Queima das Fitas durante el mes de mayo.

Queima das Fitas | Luis Fonseca / ISTOCK

A ritmo de fado se cantan en Coimbra las historias más románticas, como la más célebre de todas ellas en Portugal, la de Don Pedro e Inés de Castro, infante él y dama de compañía de su esposa ella, que protagonizaron un amor prohibido que se consumaba en sus inicios en los jardines de Quinta das Lágrimas, otro de los espacios de imprescindible visita de Coimbra.

Tras la muerte de la madre del infante, Pedro e Inés llevaron a la vida pública su amor, con la consabida reprobación del rey Alfonso IV, quien pasado el tiempo, y ante el riesgo de que peligrase la sucesión de su trono, mandó matar a Inés, sumiendo en la tristeza al desconsolado Pedro.

Monasterio de Alcobaça (Lisboa) | jacquesvandinteren / ISTOCK

Una vez hubo llegado al trono Pedro, mandó asesinar a los responsables de la muerte de su amada, concediendo a esta el honor de ser nombrada Reina de Portugal. Al igual que el ejemplo de los amantes de Teruel, los restos de ambos reposan en dos bellos mausoleos labrados ubicados en el Monasterio de Alcobaça, fundiendo esa relación para la posteridad.