Joaquín Reyes, humorista

Nació hace 42 años en Albacete. Desde hace unos meses realiza curiosos viajes al pasado de la mano del concurso “Cero en Historia” (Canal #0 de Movistar Plus). Estudió Bellas Artes en Cuenca, se hizo popular con espacios de humor como “Muchachada Nui” y “La hora chanante” y confiesa su adicción a los museos y a los cuadros, sobre todo a los del Louvre.

Javier del Castillo
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Foto: Victoria iglesias

Joaquín Reyes defiende con orgullo los rincones con encanto de Albacete, especialmente el Pasaje de Lodares, el Parque de Abelardo Sánchez y la Feria de septiembre en honor a la Virgen de los Llanos, declarada de Interés Turístico Internacional. Como buen manchego, presume del sentido del humor de sus paisanos, de la sierra del Segura y de los pueblos donde se rodó la película de José Luis Cuerda Amanece que no es poco. Conoce todas las capitales de provincia españolas a través de sus giras artísticas, le gusta la literatura rusa y hubiera sido especialmente feliz en el París de principios del siglo XX, con las vanguardias.

El concurso “Cero en Historia” lo graban en el castillo-parador de Sigüenza. ¿Había estado antes en esta ciudad castellana?

Estuve hace algunos años, en Semana Santa, y me encantó. Tanto es así que pensábamos estar solo un par de días y nos quedamos la semana entera. Vimos las procesiones y nos hospedamos en diferentes lugares. Recuerdo que uno de los sitios en los que pernoctamos fue en el hostal-restaurante El Doncel.

¿Por qué eligieron como decorado el castillo de Sigüenza?

Al tratarse de un programa de Historia, buscábamos un plató donde se vieran los pilares de piedra, la vieja chimenea...
Ya que hablamos del pasado, ¿en qué momento de la Historia se hubiera sentido más a gusto, si pudiera viajar en el tiempo?
Me gusta mucho el siglo XIX, aunque quizás me quedaría con el París de las vanguardias, a principios del siglo XX.

¿Cómo fueron los viajes de su infancia? ¿Recuerda alguno en especial?

Nosotros solíamos veranear en Alcocéber (Castellón), al lado de un camping. Hace poco volví a ese lugar y no ha cambiado. Se mantiene como estaba. Pero el viaje que más recuerdo es uno que hicimos a Galicia con mis padres. A ellos les encantaba viajar y a mí también. Siento mucha envidia de los turistas. Digo: míralos, ahí están estos sinvergüenzas. Ellos disfrutando y nosotros aquí trabajando.

Joaquín Reyes

Envidia sana?

Por supuesto. Me encanta salir de España. En cuanto huelo que estoy en otro país, comienzo a planificar las cosas que tengo que ver. Parece que me abruma, a la vez que me encanta.

¿Cree que los españoles asimilamos bien la cultura de los viajes?

Somos muy críticos con nosotros mismos y, por otra parte, tenemos esa cosa chovinista de “como aquí no se vive en ningún sitio”. Viajar es lo mejor que hay. Siempre te enriquece.

¿Cómo convencería a un turista de los encantos de Albacete?
Vamos a ver. Albacete es una ciudad relativamente nueva, con pocos monumentos y un urbanismo que deja un poco que desear. Pero es muy alegre y tiene una Feria que cumplió recientemente su tercer centenario, en la que pueden encontrar artesanía y disfrutar de la gastronomía manchega. También les recomendaría visitar el Pasaje de Lodares, el Parque de Abelardo Sánchez y darse una vuelta por la sierra del Segura, al sur de la provincia, donde hay pueblos preciosos, como Ayna, y paisajes espectaculares como el del nacimiento del río Mundo.

Otro de los atractivos, supongo, es el sentido del humor que tienen ustedes, los manchegos.

Los manchegos somos muy socarrones. De Albacete son Ernesto Sevilla, Raúl Cimas, Pablo Chiapella (La que se avecina), José Mota, Millán Salcedo y Pedro Almodóvar, que ha dirigido grandes comedias.

¿El sentido del humor lo condiciona la geografía o el clima?

No. El sentido del humor es compartido y transversal, como se dice ahora. Sentido del humor y socarronería hay en todos los sitios. Luego hay gente más seca y gente más expansiva. Yo admiro el humor inglés. Hace poco coincidí con John Cleese (Monty Python), uno de los mejores cómicos de la historia, y me pareció una persona encantadora. Dicen que los portugueses no tienen sentido del humor, pero lo dudo.

Tras estudiar Bellas Artes, los museos serán una de sus debilidades.

Afirmativo. Me encanta ver museos y cuadros, uno tras otro. Una vez en el Louvre estuvimos nueve horas viendo cuadros, desde que abrieron hasta que cerraron. Mi mujer se subía por las paredes, pero al día siguiente yo quería seguir viendo cuadros, me provocan adicción.

¿Algún país que le haya cautivado?

Hace poco estuve en Japón, invitado por el Instituto Cervantes, y me fascinó su cultura. Están influenciados por la cultura occidental, pero son muy distintos a nosotros. Me sorprende que la gente en el Metro o en la calle no se mire a los ojos. Aquí nos parecería una falta de educación.

Joaquín Reyes



¿Qué ciudad le gustaría conocer?

San Petersburgo. Me encanta la literatura rusa y muchas de mis novelas favoritas se sitúan en esa ciudad. Así que en cuanto tenga un poco de tiempo iré a conocerla.

¿Los últimos viajes que ha realizado?

A Gijón y San Sebastián. Donosti es una ciudad maravillosa y Gijón lo mismo. También he viajado recientemente a Granada, que es otra maravilla. Granada ya la conocía, pero no me canso de visitarla. Es una ciudad con muchísimo encanto.

Si puede elegir, ¿tren, avión o coche?

Suelo viajar en tren. Cuando era pequeño iba con mi padre en tren a Valencia, a la consulta del dentista Dr. Canut, porque en Albacete no había ortodoncia y yo tenía los dientes que parecía una cabra. Me encantaban aquellos viajes periódicos con mi padre. Era un día que él me dedicaba a mí, paseando los dos por Valencia hasta que cogíamos el tren de vuelta.

¿Acumula recuerdos de los lugares visitados?

Me gusta comprar cosas, porque me recuerdan los sitios. También me ha gustado siempre –aunque ahora lo hago menos– llevar un cuaderno de viajes, donde hago dibujos y pego cosas. Por ejemplo, de un viaje a Praga guardo una libretita con recortes y bocetos.

Algún lugar de La Mancha del que desee acordarse...

San Clemente (Cuenca) me pareció una ciudad preciosa y bien conservada. La capital, Cuenca, también es otra ciudad maravillosa, sobre todo en otoño. Tiene mucho encanto.

¿Cuál es su filosofía o valoración sobre el mundo de los viajes?

Viajar te quita muchos prejuicios y te abre la mente. Esa frase de que los nacionalismos se curan viajando es verdad.

¿Prepara con mucho detalle los viajes o le gusta improvisar?

Me gusta viajar con todo bien cerradito. Suelo leer una buena guía y procuro ir acompañado de alguien al que le guste ver cosas. En los viajes tienes que elegir bien las compañías; si no, puede ser un infierno.

¿No le parece que cada vez resulta más difícil encontrar lugares auténticos y diferentes?
La globalización y las comunicaciones han hecho que algunas cosas sean muy parecidas. Se ha perdido identidad y las grandes franquicias han colonizado el centro de las ciudades. Esta situación la vivimos también en España.

¿Cuál es su reserva natural o paisaje favorito?
Llevo seis o siete años yendo todos los veranos a Santa Eulalia de Oscos, un pueblo situado en la parte más occidental del Principado de Asturias. Es una comarca con bosques autóctonos y con un paisaje que me encanta. La gente es muy amable, se come muy bien y allí me encuentro muy a gusto. Tan a gusto que el año pasado me eligieron pregonero de las fiestas patronales.