Andorra en otoño sin nieve

La naturaleza que ofrece los Pirineos tiene en Andorra un aliado. Pero no sólo eso, cultura, gastronomía y relajación también son posibles en un Principado otoñal sin nieve.

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Foto: Digoarpi / ISTOCK

Para muchos Andorra es sinónimos de deportes de invierno. Una vez se cuelgan los esquíes o la tabla de snow, desaparece del imaginario colectivo, pero este pequeño Principado tiene, además de la abrumadora naturaleza pirenaica, una cultura y una historia que se remonta al tiempos de Aníbal primero y a los de Carlomagno, después.

El otoño es una buena época para reenamorarse del Pirineo. Es cuando el horizonte se torna ocre, amarillo y marrón. En Andorra se puede disfrutar de rutas de senderismos como la del Valle del Madriu-Perafita-Claror, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004, en la que además se ubican cinco refugios de montaña en los que pasar la noche y disfrutar del cielo estrellado. Otra de las rutas de senderismo más llamativas es la del Parque Natural del Valle de Sorteny, que reúne más de 700 plantas fanerógamas y 50 de ellas son endémicas de los Pirineos. Mientras, en la Ruta de les Pardines se puede disfrutar de un jardín botánico de especies autóctonas, saltos de agua en el camino y vistas a los picos de Llevant, Torralleda y de la Pala Alta.

Pero si de rutas de senderismo curiosas hablamos, la Ruta del Hierro, de 2 horas de duración y para toda la familia, une las poblaciones de Llorts y La Cortinada en un camino que transcurre  junto al río Valira y la Mina de Llorts. A través de él se ven las esculturas de los Hombres de Hierro y la iglesia de Sant Martí de la Cortinada. Y es que la metalurgia fue una de las actividades más importantes de Andorra desde el siglo XVII hasta finales del XIX.

Siguiendo con la naturaleza y la aventura en Andorra, Naturlandia, en Sant Julià de Lòria, es un parque de aventuras en el que, además de contar con el tobogán alpino más largo del mundo con 5,3 km de longitud y 400 metros de desnivel; o con Airtrekk, un circuito para que adultos y niños disfruten de un itinerario con 54 elementos de superación y una tirolina de 180 metros, se puede disfrutar de todas las especies de animales del Pirineo a 2.000 metros de altura.

Y para descansar de la naturaleza, las aguas termales de los centros welness de Caldea, Inúu o el Sport Hotel Hermitage & Spa son perfectas para una jornada de culto al cuerpo.