5 playas andaluzas donde contemplar el más bello atardecer

Aún quedan en Andalucía playas solitarias en otoño donde contemplar la más bella puesta de sol.

Manuel Matero Pérez
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Foto: jslsvg / ISTOCK

Isla Canela
Todo lo que rodea las playas de Isla Canela es territorio protegido. Tras ella se extienden las marismas de Isla Cristina. Las playas de Isla Canela –no existe una mejor metáfora para describir el color de su arena– miran hacia la desembocadura del río Guadiana. Unos kilómetros arriba está Ayamonte y en la otra orilla Portugal. El mito épico de Huelva y el descubrimiento de Nuevo Mundo cobra en este litoral un especial significado. Los onubenses cuentan con orgullo que cuando el sol se acuesta a este lado del mundo lo hace para iluminar las tierras americanas que ellos descubrieron.

Sebastian Wasek / ALAMY

Playa Maro en Málaga
Cerca de Nerja, muy próximo a sus famosas cuevas, justo en el límite provincial con la Costa Tropical de Granada, se halla la pequeña localidad de Maro. Sus casas blancas se alzan sobre un acantilado, al lado de plantaciones agrícolas y acequias de época andalusí. A los pies de sus acantilados hay una cala maravillosa, es uno de esos lugares excéntricos que nadie imaginaría en la bulliciosa Costa del Sol. A la cala de Maro solo se puede llegar andando, por un pronunciado desnivel que baja hasta las orillas donde rompen las olas. Estos días de otoño la cala de Maro es un lugar silencioso donde solo se escucha el rumor incesante del agua. Hay viajeros que llegan aquí cada tarde para ver el atardecer. 

Playa de Baelo Claudia. | GeoJGomez / ISTOCK

Baelo Claudia en Tarifa
La ciudad romana de Baelo Claudia exhibe aún las huellas de su grandeza entre Tarifa y Zahara de los Atunes. Baelo Claudia, que llegó a obtener importantes títulos de ciudadanía en tiempos del imperio, era famosa por sus factorías de salazones y por la elaboración del gárum, una salsa muy apreciada en Roma hecha con las vísceras de los peces capturados. La playa de Baelo Claudia es Bolonia, paso de aves migratorias, posee una duna fósil y a la caída de la tarde sus visitantes esperan a que el sol caiga para contemplar uno de los atardeceres más bellos de cuantos se pueden contemplar en España. No es una exageración. En otoño es aún más bello.

Playa de la Caleta de Cádiz. | brytta / ISTOCK

La Caleta de Cádiz
La Caleta es la playa más famosa de Cádiz, un arco de arena color canela que se extiende entre los castillos de San Sebastián y Santa Catalina. En mitad de la playa está el edificio romántico del balneario de La Palma. Es costumbre entre vecinos y visitantes esperar a que el sol caiga desde los muros altos de la fortaleza de Santa Catalina, convertida en centro cultural. Cuando la gran bola de fuego acaba por hundirse en el horizonte acuoso del océano Atlántico el público rompe a aplaudir (no es broma). Otro lugar de Cádiz desde donde contemplar un atardecer inolvidable es desde la cercana Alameda de Apodaca, desde donde se contempla además la quieta calma de la Bahía.

Playa de Matalascañas, Doñana. | LuisPortugal / ISTOCK

Doñana virgen
Entre la desembocadura del río Guadalquivir y la localidad onubense de Matalascañas se extienden los últimos treinta y cinco kilómetros de playas vírgenes de toda la península ibérica. Es territorio protegido. Estas playas de arena blanca forman parte del Parque Nacional de Doñana, uno de los pulmones verdes más importantes de Europa. Es posible adentrarse en ellas a pie o en bicicleta de montaña. Las largas distancias entre Matalascañas y la desembocadura, frente a Sanlúcar de Barrameda, son lo suficientemente disuasorias para no adentrarse en exceso. Eso sí: El atardecer desde este lugar abierto, luminoso y horizontal es inenarrable.