Siete calles de España donde se come muy bien

De norte a sur, desde los pintxos vascos hasta las frituras de pescado, y pasando por las paellas valencianas, son muchas las calles que están repletas de grandes placeres gastronómicos. 

Carolina Oubernell
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Foto: ISTOCK

Hay calles y plazas en España donde la cocina se convierte en símbolo y resumen de las ciudades, lugares donde se come muy bien, ya sea en tascas, tabernas, barras o restaurantes, de la sencilla tapa acompañada con una cerveza o un buen vino a las propuestas más modernas, sabrosas y sofisticadas de la nueva cocina española. He aquí siete pistas llenas de sabor.

Las tascas de pintxos de San Sebastián

En la calle Mayor de San Sebastián, desde la portada barroca de la iglesia de Santa María hasta el parque donde se alza el Ayuntamiento de la ciudad, se concentran decenas de bares de pintxos donde está resumido lo mejor de la cocina tradicional donostierra. Es una calle consagrada a la gula, además de al talento en la cocina. El pintxo vasco, quintaesencia de la miniatura gastronómica, ha evolucionado con el paso de los años y de ser un tentempié entre horas ha pasado a convertirse en una síntesis de la modernidad y el arrojo con que el País Vasco ha evolucionado en su cocina y en su modo de entender las materias primas del Cantábrico.

El Madrid de las letras y la cocina

Ni Lope, ni Quevedo, ni Miguel de Cervantes conocieron un barrio de Las Letras con tanta taberna, tanta tascas, tanta posada donde reconfortar con agrado el hambriento estómago. De haberlo vivido como hoy es a buen seguro que calles como Huertas o Prado habrían figurado en sus textos como calles donde gozar de los placeres de la buena mesa. La calle Huertas se ha convertido en los veinte últimos años en una vía temática del buen comer. Hay restaurantes para todos los gustos, todos los bolsillos y todos los sabores. Abunda la cocina tradicional, pero es posible encontrar en ella comedores de cocina internacional hispanoamericana.

La invención de la tapa en Granada

La historia de la gastronomía española nos ha hecho creer que la tapa era un trozo de jamón que se situaba sobre el vaso de vino para hacer más grato el disfrute de la bebida. De existir una ciudad que ha convertido la tapa en un arte sería Granada (Jaén y Córdoba también, aunque en menor medida). Hay una calle donde se concentran los bares que sirven las mejores tapas de la ciudad. Es la calle Navas y parte de la plaza del Carmen, donde se alza el Ayuntamiento, en pleno centro de la ciudad. En Navas hay bares para todos los gustos, pero destacan aquellos que sirven frituras de pescado, chacinas, minibocadillos y platos de cuchara para acompañar la cerveza andaluza y los vinos de la región.

La cocina de una reina valenciana 

La Rotonda, la calle San Vicente o la plaza de la Reina, además de ser tres de los marcos urbanos más concurridos de Valencia, conforman el triángulo donde se citan los mejores y los peores restaurantes y bares de la ciudad. Si el visitante tiene algo de olfato sabrá pasar por alto los últimos y se centrará en aquellos donde sirven una cocina decente, inspiradora y mediterránea, basada en lo mejor de la mar y del interior levantino, bares donde, por ejemplo, sirven raciones pequeñas de paellas reformuladas, pescados y zarzuelas de marisco que atrapan el mejor sabor del litoral. Y junto a ellos heladerías y horchaterías donde degustar los otros dos símbolos de la cocina levantina.

Santiago, síntesis de la cocina gallega

En la Rúa do Franco y en sus paralelas, además de comedores para turistas y peregrinos, hay restaurantes donde los gallegos se sientan para festejar el festín del buen yantar. Están especializados en tres cosas: el mejor marisco, la más tierna y sabrosa carne gallega a la brasa y alguna de las mejores tortillas de patatas del país cocinada con los tubérculos de la tierra, los huevos de las gallinas de corral y las cebollas que crecen en esta generosa tierra. No está lejos, por cierto, el mercado de la ciudad donde es costumbre a mediodía cocer pulpo con sus cachelos y sazonar con el delicioso pimentón que hacen traer desde Murcia o La Vera.

León en torno a su plaza Mayor

Sitúese en la plaza Mayor de León y una vez en ella sepa que todo lo que lo rodea es conocido aquí como el Húmedo, un barrio popular, de tascas de toda la vida, barras de bar donde se elabora una cocina honrada y sustanciosa, basada en los productos de la carne roja y las tiernas hortalizas que crecen en los valles bajos de la provincia. En las calles del Húmedo hay casas de comida con menús del día que gustan mucho a los vecinos y los foráneos porque sintetiza lo mejor de la cocina castellano leonesa. Hay confiterías y conventos de clausura cerca de aquí que venden productos de repostería y tiendas gourmet en la calle Ancha, que comunica la populosa plaza de Santo Domingo con la hermosa Catedral gótica.

Mérida, sabores nobles

Mérida, la capital de Extremadura, fue el pasado año Capital Iberoamericana de la Gastronomía. Un año antes Cáceres había ostentado un título parecido. En Mérida los mejores restaurantes y bares se concentran alrededor de la plaza de España y la calle Sagasta. En ellos es posible degustar el modo que aquí tienen de reinventar la torta el Casa, los quesos de los Ibores y de La Serena, el valor que le conceden a los jamones ibéricos de la Dehesa de Extremadura o a la sabrosa ternera de la región. Y todo ello cocinado con los aceites de oliva vírgenes extra de las comarcas de la Sierra de Gata y Las Hurdes. Deje un hueco para los postres, para la miel de las Villuercas o para las cerezas del Jerte. Hay en Mérida, además, enotecas donde adquirir vinos de la Ribera del Guadiana, cada día más apreciados.