Madrid desde las alturas

Ya lo dijo Hemingway en su cuento La Capital del Mundo: de Madrid, su cielo.

Irene González
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Foto: ISTOCK

Madrid no es solo una de las dos ciudades españolas que el New York Times recomienda visitar sino que además es la metrópoli que esconde lugares mágicos tan desconocidos como increíbles donde casi se puede tocar el cielo. En la gran urbe existen miradores en rincones estratégicos, en edificios históricos o en zonas emblemáticas desde los que contemplar el entramado urbano madrileño, los tejados del casco antiguo, el horizonte abierto ,o simplemente, el firmamento tantas veces pintado por los grandes maestros del arte universal. Hoy ascendemos al Faro de Moncloa, al Mirador Madrid, a la Azotea del Círculo de Bellas Artes, a la Cúpula dela Catedral de La Almudena, al Gourmet Experience de Callao, y al Templo de Debed. ¿Te subes?  

Faro de Moncloa. | ISTOCK

El Faro de Moncloa
Avenida de los Reyes Católicos, 6.
El Faro de Moncloa es una increíble atalaya de casi 100 metros de altura que emerge en pleno corazón de la Ciudad Universitaria. Elevarse en su ascensor de cristal hasta su cima produce un hormigueo en el estómago. Una vez arriba, solo hay que dejar que la vista se pierda a través de sus enormes cristaleras para disfrutar de una sucesión de admirables edificios: el Palacio Real, la Catedral de la Almudena, el inmueble de Telefónica en la Gran Vía o las colosales Cuatro Torres, entre otras formidables construcciones. Y de fondo, la panorámica se pierde entre las cumbres de la sierra de Guadarrama. En origen, el Faro de Moncloa fue una antigua torre de iluminación de 110 metros de altura construida en 1992, cuando Madrid fue  distinguida como Capital Europea del Cultura.

El Mirador  de Madrid, Palacio de Cibeles
Plaza de Cibeles, 1.
En el conocido como antiguo Palacio de Comunicaciones, un emblemático y colosal edificio del año 1 909, está una de las terrazas más bonitas de la capital. En la octava planta, a unos 70 metros de altura, se encuentra el Mirador de Madrid, una atalaya que ofrece vistas de 360 grados de todo el centro de la ciudad, del exclusivo Barrio de Salamanca y de parte de la Castellana, una de las arterías más importantes de la urbe. En el Mirador de Madrid, ubicado en la que en tiempos fue la sede de la Sociedad de Correos y Telégrafos de España, y que hoy es la sede del Ayuntamiento de Madrid, las visitas se realizan cada 30 minutos.

Estatua de Minerva en el Cículo de Bellas Artes de Madrid. | ISTOCK

La Azotea del Círculo de Bellas Artes
Calle Alcalá, 42
La azotea del Círculo de Bellas Artes ofrece una de las más espectaculares panorámicas  de Madrid, una sensacional y exclusiva perspectiva del entramado urbano de esta gran ciudad. A 56 metros de altura y con unas vistas de 360 grados, desde aquí, el Palacio de Cibeles, el skyline de la Gran Vía, los rascacielos del Paseo de la Castellana, el barrio de Salamanca, el Retiro, el Paseo del Prado y, a lo lejos, el Cerro de los Ángeles son los protagonistas. Esta atalaya está coronada por la escultura de Minerva  de Vassallo, una pieza en bronce que representa a la diosa romana de la sabiduría y el arte, emblema del Círculo de Bellas Artes. A este observatorio se accede  en un ascensor con puertas de cristal, desde la última planta del Círculo de Bellas Artes. Para colmo de lujo, la azotea tiene un bar restaurante donde reponer fuerzas casi en el cielo.

La Cúpula de la Catedral de La Almudena
Plaza de la Almudena s/n
El acceso a la cúpula de la Catedral de la Almudena solo se puede realizar a través de la visita al Museo de la Catedral, que incluye subir a la cubierta del templo. Desde el museo se suben las escaleras que llegan hasta la cúpula de la Catedral, desde donde se disfrutan unas extraordinarias vistas del  Madrid más antiguo, de su casco histórico. El Palacio Real y su plaza de la Armería, el Parque del Oeste, el Paseo del Pintor Rosales, la Casa de Campo, los jardines de las Vistillas y la zona histórica que rodea la calle Mayor se pueden disfrutar casi a vista de pájaro. Desde hace diez años, el  Museo de la Catedral de Madrid muestra el patrimonio cultural y artístico del Cabildo catedralicio: la historia de la Iglesia en Madrid y de la Virgen de la Almudena y San Isidro Labrador, sus dos Patronos. La visita al Museo de la Catedral de la Almudena se inicia con las estancias de la Sala Capitular y la Sacristía Mayor, decoradas con modernos mosaicos del sacerdote esloveno  Marko Ivan Rupnik, el Miguel Ángel del siglo XXI. No hay que perderse el valioso códice de Juan Diácono, el documento más antiguo sobre la vida y los milagros de San Isidro. Abierta de lunes a sábado de 10 a 14, 30 horas

Plaza de Callao, Madrid. | ISTOCK

El Gourmet Experience de Callao
Plaza del Callao, 2.
Esta terraza, en pleno centro de Madrid y a escasos metros de la simbólica Puerta del Sol, es toda una experiencia gastronómica y sensitiva. Este increíble mirador urbano se encuentra en la azotea de unos grandes y famosos almacenes. Desde el Gourmet Experience de Callao se divisa una espléndida vista de la Gran Vía, de las edificaciones de España, de la Plaza Mayor y de la zona histórica en torno al Palacio Real. Este aljarafe está en la novena planta de los conocidos almacenes y aquí, además de las vistas, se puede disfrutar de su interesante espacio gastronómico. Tras los ventanales del interior o desde la terraza abierta se pueden fotografiar el Edificio Carrión y su mítico luminoso de Schweppes con la Gran Vía sus pies. Y al fondo se alzan los representativos edificios de la Plaza de España: la Torre de Madrid y el Edificio España. También se ven la cúpula del Teatro Real, el Palacio Real y las torres de la Catedral de La Almudena, que destacan sobre un mar de tejados y, al fondo, el verde manto de la Casa de Campo.

El Templo de Debod
Calle Ferraz, 1
Uno de los mejores cielos del atardecer madrileño lo ofrece el Templo de Debod. Este impresionante monumento de la época ptolemaica, con más de dos milenios de historia, fue traído piedra a piedra desde la Baja Nubia hasta Madrid, donde fue montado de nuevo en su ubicación actual. Sin duda, es un escenario único e idílico para sentir las mejores puestas de sol de la ciudad.  Rodeado de bellos jardines y un mirador que hacia el oeste ofrece una panorámica sensacional de la popular Casa de Campo y hacia el sur una vista privilegiada del Palacio Real y de la Catedral, el Templo de Debod convierte el ocaso en magia.