5 planes en Punta Cana más allá del "todo incluido"

Perderse en una villa mediterránea del siglo XVI, dar una caminata por la jungla, comer en la marina más exclusiva, mover el esqueleto hasta el amanecer o descubrir el edén tropical en una isla cercana

Noelia Ferreiro
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Foto: czekma13 / ISTOCK

Aunque el más famoso destino de República Dominicana es en sí mismo un resort gigantesco a la orilla de algunas de las mejores playas del Caribe, aunque muchos de sus hoteles brindan el colmo de la felicidad, hay todo un mundo que se esconde tras el placer indolente de la hamaca y la piña colada.

Sí, esta franja selvática del extremo este del país, a la que el turismo hincó el diente hace apenas cinco décadas, tiene su mayor baza en la hilera de estupendos complejos y sus imbatibles paquetes de all inclusive.  Algunos, como el Hard Rock, con nada menos que 13 piscinas, 9 restaurantes, un inmenso campo de golf y un esmerado spa, son una suerte de ciudad, tan completa y mastodóntica que hará que el viajero encuentre todo cuanto necesita.

Sin embargo, conviene salir a explorar nuevos horizontes. Porque Punta Cana, más que sus hoteles de lujo y su turismo de pulserita, es una explosión de color con toda la magia del trópico y su contagioso ritmo sabrosón. Estos son algunos de los planes en sus alrededores que no deberías perderte:

Vladislav Mikhailov / ISTOCK

Maravillarse con Altos de Chavón
Pasear por calles empedradas, dejarse tentar en pintorescas tiendas o escudriñar sin prisa galerías de arte. Todo esto es posible en esta villa erigida toda ella de madera y piedra coralina. Una villa que nació de una manera peculiar cuando fue preciso dinamitar una montaña para la construcción de una carretera. Entonces se decidió aprovechar el material descartado y alumbrar con él una réplica de aldea mediterránea del siglo XVI. Hoy Altos de Chavón, que se eleva sobre el río homónimo con vistas a la brecha fluvial que se retuerce en medio de la selva, no sólo es un mero escaparate sino un espacio pleno de vida con un innegable barniz artístico. Una prestigiosa escuela de diseño, dos museos (del ámbar y arqueológico) y un soberbio anfiteatro de inspiración griega con capacidad para 5000 espectadores dan buena cuenta de ello. Este último, por cierto, fue inaugurado por Frank Sinatra y ha visto desfilar a Sting, Elton John y Julio Iglesias, entre otras muchas estrellas.

Coco Bongo, hasta que el cuerpo aguante
Nadie que visite Punta Cana debe irse sin disfrutar, al menos una noche, de esta macrodiscoteca que ha revolucionado la vida nocturna de Punta Cana. Es el lugar donde todo puede pasar y donde efectivamente todo pasa. Más de 20 shows con personajes de ficción y proyecciones temáticas para dar vida a musicales en vivo al más puro estilo de Beyoncé, Michael Jackson o Queen, a espectáculos de películas como La Máscara o Moulin Rouge, al mismo carnaval de Brasil con toda su parafernalia y, por supuesto, a los éxitos del momento que harán que el ritmo no pare hasta bien entrada la madrugada.

Jan-Otto / ISTOCK

Dolce far niente en Isla Saona
El arquetipo del paraíso está encerrado en esta isla del sureste dominicano que bien podría haber inspirado el emoticono del Whatsapp que usamos para mostrar exotismo. O para despertar envidia. Porque no hay mayor placer que el de bañarse en sus cálidas aguas esmeralda para luego buscar la sombra entre los miles de cocoteros que bordean kilométricas playas vírgenes de arena con la textura de la harina. Poco más (y poco menos) puede hacerse en Isla Saona, además de atiborrarse a cócteles tropicales (o agua de coco en su defecto) degustar fresquísimas langostas o soltar las caderas a golpe del merengue y la  bachata que se vierte a todo volumen desde los chiringuitos, y que continuará después a bordo del catamarán, en una travesía de regreso que, como mandan los cánones del Caribe, se convierte en una fiesta.

Un baño de exclusividad en Casa de Campo
El lujo por excelencia tiene su espacio propio en este centro turístico de La Romana conformado por instalaciones del más alto nivel: villas exquisitas, campos de golf profesionales, canchas de tenis y polo y restaurantes que mantienen los altos estándares de calidad. Todo ello en un entorno privilegiado con exuberantes playas como la de Minitas. Aunque alojarse aquí requiera rasgar el bolsillo, siempre quedará la opción de conocerlo, realizar alguna actividad o simplemente, darse un homenaje gastronómico en lo que supone su alma mater: la encantadora Marina, inspirada en la costa mediterránea, donde se puede cenar bajo la estrellas con vistas a fantásticos yates.

Senderismo en la Reserva Ecológica Ojos Indígenas
Más de 600 hectáreas de bosque y doce lagunas de aguas cristalinas que dan nombre a este parque protegido: para los aborígenes, por su peculiar forma, se trataba de los ojos de la selva. También manantiales, manglares, plantas estrambóticas y especies nativas de fauna. Y todo atravesado de senderos señalizados donde estar en contacto con la naturaleza más rabiosa. Así es esta discreta reserva donde practicar el ecoturismo a modo de agradables caminatas, paseos a caballo y refrescantes chapuzones en agua dulce.