El Rin Romántico: la ruta de cuento alemana Patrimonio de la Humanidad

La excusa perfecta para enamorarse del país germano

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: trabantos / ISTOCK

No hacen falta muchas excusas para enamorarse de Alemania si atendemos a los miles de rincones de fábula que nos encontramos en todo su territorio pero, si aún necesitáramos alguna razón más, aquí traemos una ruta de cuento: el Rin Romántico.

Una ruta que hace honor a su nombre contando con todos los ingredientes necesarios para vivir una experiencia cargada de todo ese romanticismo que nos evoca el movimiento cultural que, precisamente, nació en este país en el siglo XVIII.

65 kilómetros de paisajes Patrimonio de la Humanidad

En 2002, un tramo del valle del río Rin fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco gracias a un paisaje cultural excepcional y su abundante patrimonio a ambas orillas.

Un total de más de 27000 hectáreas, a caballo entre los estados de Hessen y Renania-Palatinado, en las que encontraremos ciudades y pueblos preciosos, castillos por doquier, naturaleza, miles de senderos, viñedos, gargantas, meandros gigantescos y toda la inmensidad y majestuosidad del río más importante de Alemania.

Viñedos de Riesling | Mo-Jo-Lo / ISTOCK

Conocido turísticamente como «Rin Romántico», nos pone en bandeja la realización de una ruta repleta de historia, leyendas y paisajes espectaculares, con el añadido de poder llevarla a cabo por diferentes vías, ya sea en transporte rodado por carretera, ya sea en bicicleta, a pie en diferentes etapas – existe a disposición una enorme red de 200000 kilómetros de senderos - o, incluso, en ferry o crucero.

Un buen número de posibilidades para admirar el caudaloso Rin y los impresionantes escarpes que se forman a lo largo de esta distancia de su curso medio, con alturas que llegan a alcanzar los doscientos metros, dándonos la posibilidad de disfrutar de vistas panorámicas de todos los alrededores.

El Rin rodeado de viñedos | AM-C / ISTOCK

A esto se unen las fuertes pendientes de las laderas que, en muchos casos, se visten por completo con extensos viñedos creando una de las zonas vitivinícolas más importantes de Alemania. No obstante, aquí se da un microclima que favorece la plantación de estos cultivos y, por otro lado, dulcifica cualquier viaje que recorra estas tierras.

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Una ruta muy popular que lo tiene todo

Este tramo del río Rin viene cautivando a quien lo descubre ya desde el siglo XIX. Desde entonces, con la salvedad de los periodos de guerras, en los que buena parte del patrimonio de sus orillas fue dañado, ha ido ganando siempre en popularidad.

El recorrido más frecuentado del río – aunque muchas veces se amplía a una distancia superior -, que comprende entre la ciudad de Coblenza y las poblaciones de Bingen y Rüdesheim, es en ocasiones un hervidero de embarcaciones que van y vienen. No hay que olvidar que el Rin ha supuesto una importante vía comercial a lo largo de los siglos y fe de ello es la gran cantidad de localidades relevantes que podemos encontrar en ambas orillas.

Rüdesheim | FotografieLink / ISTOCK

Desde Rüdesheim, muchas de las personas acuden al teleférico del monumento Niederwald. Más allá de las connotaciones imperialistas del lugar, el trayecto nos permite maravillarnos con unas formidables vistas del río y las laderas cubiertas de viñedos, en una de las estampas más representativas de la riqueza agrícola del Rin Romántico.

Más allá, comienza la recurrente aparición de castillos a lo largo del curso fluvial. El castillo de Rheinstein, en la margen izquierda, es un bello ejemplo del siglo XIV que nos da la bienvenida.

Castillo de Rheinstein | rusm / ISTOCK

Desde allí nos movemos hasta Bacharach, también en la margen izquierda, una mágica población donde nos hartaremos de contemplar las típicas viviendas de entramados y una red de calles empedradas que nos permiten el paso entre lo que pareciera un decorado. Sin olvidar su castillo, que junto con el de Pfalzgrafenstein, en mitad del Rin, nos recuerda el pasado estratégico y aduanero de muchos de los puntos que nos encontramos.

Bacharach  | saiko3p / ISTOCK

Y avanzando aún más, ya en la margen derecha, llegamos hasta una de los puntos más legendarios, reconocibles y atractivos – un icono podríamos decir – del Rin Romántico. Se trata de la Roca Loreley, un gran promontorio rocoso de 130 metros de altura que alberga la mítica escultura de una sirena. La «Roca que murmulla», según el significado que se atribuye al nombre de Loreley, nos regala la leyenda formada a partir del murmullo de las cascadas que en este punto parecían hablar a los marineros de las embarcaciones que surcaban el río. De ahí a la romántica idea de una sirena guiando los designios de los indefensos navegantes hay un corto trecho. Sea como fuere, esta embriagadora historia y todo lo que envuelve nos fascina con igual mesura que el paisaje que nos rodea.

Roca Loreley | hsvrs / ISTOCK

Desde aquí, avanzando en dirección de las aguas, nos aproximamos hasta el gigantesco meandro de Boppard, la antesala del final del tramo del Rin Romántico, donde se encuentra la milenaria fortaleza de Ehrenbreitstein, un célebre teleférico sobre el río y, sobre todo, la ciudad de Coblenza, la población donde se unen el Rin y el Mosela creando un ángulo conocido popularmente como el “Rincón alemán”.

Coblenza | alxpin / ISTOCK

Coblenza cuenta con un centro histórico sensacional, que representa a la perfección la belleza patrimonial de los pueblos de ambas orillas del curso fluvial que sigue la ruta, dejándonos un magnífico sabor de boca.