Cogiendo piedras del camino durante 27 años: así construyó el cartero Cheval este increíble palacio

Su historia inspiró poemas, películas... El Palacio Ideal del cartero Cheval, admirado por Picasso y Max Ernst, es monumento histórico en Francia y esta es su fascinante historia

María Escribano
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Foto: Collection Palais idéal - Frédéric Jouhanin

En 2018, el director de cine Nils Tavernier llevaba a la gran pantalla la historia del palacio Cheval en El palacio ideal. Para interpretar a  Joseph-Ferdinand Cheval eligió al genial actor Jacques Gamblin y para hacer de su segunda mujer, Philomène, a la actriz y modelo Laetitia Casta. La película es una buena manera de sumergirse en la increíble historia de este cartero que quiso construir un palacio excepcional con la esperanza de "pasar a la posteridad", como él mismo dejó dicho. Y vaya si ha pasado. Empezó a construirlo en 1879, cuando tenía 43 años, y tardó 33 años (9.000 días y 65.000 horas) en completarlo, lo dio por finalizado en 1912. 

Imagen exterior del Palacio Cheval.  | Collection Palais idéal - Frédéric Jouhanin

Todo empezó cuando, trabajando como cartero rural, caminaba entre Hauterives y Tersanne (en el departamento de Drôme), y se tropezó con una piedra. La piedra era tan extraña que, en vez de maldecirla, decidió llevársela a su jardín y conservarla. Durante 27 años estuvo recogiendo piedras, primero guardándoselas en los bolsillos y más tarde con la ayuda de carretillas, hasta que recopiló una gran cantidad de material. La gente ya le conocía como "ese tonto que llena su jardín de piedras", pero "ese tonto" no sucumbió a las habladurías y empezó a contruirse un palacio en Hauterives (a una hora al sur de Lyon) con sus guijarros. Y no cualquier palacio pequeñito y sencillo. 

Interior del palacio. | Collection Palais idéal - Frédéric Jouhanin

La fachada este y la oeste del Palacio Ideal miden 26 metros de largo cada una. La altura del edificio varía entre los 8 y los 10 metros. Realmente no es un palacio, sino 1.000 pequeños palacios en uno, todos decorados con figuras animales y vegetales, muy al estilo gaudiano (Gaudí estaba construyendo la Sagrada Familia más o menos en la época en que Cheval estaba creando su palacio). El cartero mezcló estilos de todos los países y de todas las épocas, de India, de Oriente, de China, de Suiza...

Trabajo de un solo hombre, reza esta inscripción que dejó Cheval en su palacio. | Collection Palais idéal - Frédéric Jouhanin

Hay zonas que parecen una mezquita árabe con sus minaretes; otras, un templo hindú; otras, un castillo de la Edad Media... Incluso Cheval talló hasta momias. Hay algo de los templos de Angkor camboyanos en su palacio, algo de los templos mayas... Quizá Cheval se inspiró en estas construcciones tras verlas en publicaciones de la época o tal vez en las postales que él mismo entregaba como cartero. 

Una de las espectaculares fachadas del palacio. | Collection Palais idéal - Frédéric Jouhanin

Además, fue pionero en la técnica del hormigón armado, ya que utilizó estructuras metálicas dentro del hormigón en las zonas más altas de su palacio para que estas no se le vinieran abajo.  

El palacio está en la localidad francesa de Hauterives. | Collection Palais idéal - Frédéric Jouhanin

"Cuando terminé el trabajo en la oficina de correos, podría haber usado mi tiempo libre cazando, pescando, jugando al billar, a las cartas... distracciones no faltan. Pero preferí la realización de mi sueño a todo", dejó escrito Cheval en una carta sobre cómo había construido su palacio. Compaginó esta labor con su trabajo como cartero, profesión de la que terminaría jubilándose tras haber recorrido a pie más de 220.000 kilómetros, unas cinco veces la vuelta a la Tierra. 

Imagen de Ferdinand Cheval. | Collection Palais idéal - Mémoires de la Drôme

VIDA PERSONAL

Tras la muerte de su esposa en 1873 y de que el hijo pequeño de ambos se fuera a vivir con unos familiares (tuvieron otro que falleció con un año), Cheval volvió a casarse con una viuda también como él, Philomène. Con ella tuvo a su hija Alice, la musa de Cheval y a la que quería regalar su palacio. Sin embargo, durante la construcción, Alice murió con 15 años. Cheval intentó enterrarla en el palacio sin éxito, ya que las autoridades no lo permitieron. Tiempo después también fallecería su hijo, el que tuvo con su primera mujer. Y también lo haría Philomène años más tarde. Cheval los sobrevivió a todos y también su palacio, que a día de hoy sigue en pie y se puede visitar. 

Imagen antigua del palacio. | Collection Palais idéal - Mémoires de la Drôme

Desde 1968, esta obra maestra del arte naíf es monumento histórico en Francia. También puede visitarse la tumba que se construyó Cheval en el cementerio de Hauterives, la llamada tumba del reposo y del silencio sin fin, tarea que le llevó otros ocho años y que realizó sin descanso una vez terminado su palacio. Y también es monumento histórico la villa que Cheval le construyó a su hija Alice en las inmediaciones del Palacio Ideal, Villa Alicius.