Cuartilla en blanco y billete de ida

Las lecturas de verano son las más peliagudas de elegir. El libro también es nuestro compañero de viaje y lo lamentaremos amargamente si metemos en la maleta a un soso o un petardo. Desde VIAJAR apostamos por tres valiosas novedades que mezclan literatura y crónica de viajes.

Rafael de Rojas

Los escritores viajan dos veces, es bien sabido. La segunda, cuando convierten su destino en ficción. Frente a los relatos al uso y a la información de guía (lastrada por el imperativo pragmático), continuamente surgen escritores que relatan sus viajes de exploradores curiosos desde su condición de autores. Llegan más allá de los recorridos canónicos, mezclan géneros, imprimen lírica o crónica nuevoperiodística a sus palabras y dejan un inmejorable sabor de boca en el lector.
Todas estas características las reúne Lugares que no cambian (Alba Editorial. 15,50 €), de Eduardo Jordá. Publicado en la interesantísima colección Alba Trayectos, el libro está traspasado de literatura en más de un aspecto. Para empezar, muchos de los viajes que se relatan están a la sombra de un escritor (el Tánger de Paul Bowles, la Dublín de Joyce...) o hacen referencia a él (el recorrido de Graham Greene por México). Para terminar, hay entre los textos anécdotas y viajes inventados. Incluso hay un país ficticio, Brucovia. Como en la trilogía fílmica de Krzysztof Kieslowski, Jon Arretxe elige en 7 colores (RBAIntegral. 13 €) marcar el espíritu de cada uno de los capítulos de su libro en base a tonos de alta carga simbólica. En Rojo, son el miedo y la violencia lo que predominan; en Azul, están presentes el mar o la paz; mientras que en Verde la protagonista es, por supuesto, la esperanza. Este arco iris literario se centra en la parte, quizás, más anecdótica de los viajes, en los encuentros fortuitos y en los sucesos más nimios, pero nunca en lo que otros consideran grandes hitos del periplo. Una elección que nos habla de sus preferencias a la hora de hacer las maletas, de un viajero que elige el contacto humano frente a las grandes catedrales. Y sobre ese contacto, escribe con un estilo directo, sin cargar las tintas en la emotividad, a pesar de la emoción pura que transmite cada una de sus historias.
Por su parte, el chileno Juan Pablo Meneses elige para afrontar su Equipaje de mano (Seix Barral, Argentina) la crónica. Pero la crónica como género literario, con comienzos y finales abruptos, recursos mestizos y un bisturí analítico para el retrato de personajes y escenarios. La génesis del libro basa su curiosa historia en la itinerante trayectoria del autor. El trotamundos Meneses viaja por todo el mundo, se paga los billetes con sus crónicas e instala su oficina en cualquier cibercafé. Los diez relatos de su libro hablan de un pueblo- refugio para freaks de circo en Estados Unidos o de Aguaviva, una villa turolense que importó argentinos. El título no se encuentra todavía en las librerías españolas, pero se puede conseguir a través de la web de Seix Barral en Argentina: www.cronicas-seixbarral.com.ar