Al mal tiempo buena cala: 5 calas españolas para escapar del frío y las masificaciones

El plan perfecto para intercalar con nuestra rutina diaria

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Perseomed / ISTOCK

No siempre llueve a gusto de todos, pero no podemos evitar que llueva. Hay a quien el invierno le parece una estación cargada de belleza, a pesar del frío; mientras, otras personas cuentan los días para su fin y el anuncio de la llegada de la primavera.

Para unos y para otros proponemos una solución salomónica: poner buena cara ante cualquiera de las opciones y fijarnos en algunas de las más bonitas calas españolas donde a buen seguro, durante el invierno, escaparemos por un lado de las bajas temperaturas y, por otro, huiremos de las masificaciones de otras épocas del año en las que se llenan.

1. Cala en Turqueta (Menorca)

Es una de las calas más populares de la isla de Menorca y durante la estación veraniega se ve ocupada por numerosos bañistas atraídos por la belleza de su entorno y el color turquesa de sus aguas. Aunque no llega al nivel de aglomeración de otras célebres calas de las Baleares, como la d’es Moro en la vecina Mallorca, visitarla durante la temporada baja puede ser una muy buena idea.

Cala Turqueta | Simona Balconi / ISTOCK

Considerada una cala virgen de extrema belleza, Cala en Turqueta presume como ninguna de un escenario idílico al alcance de pocos lugares en nuestro país. Relativamente poco accesible – es necesario una marcha a pie de unos diez minutos para llegar hasta ella desde el aparcamiento habilitado, o bien hacerlo desde una embarcación -, este arenal forma parte también del Camí de Cavalls, el Gran Recorrido que circunvala la isla.

2. Cala Cristal (Almería)

A unos pocos kilómetros hacia el sur del límite administrativo de la región de Murcia, comienza todo un sector del litoral almeriense en el que proliferan las pequeñas calas. Una de las primeras que nos encontramos en esta serie es la Cala Cristal, un espectacular lugar que ocupa menos de doscientos metros de costa y en el que las aguas cristalinas – de ahí su nombre – nos dejan estupefactos mientras la calma nos envuelve al ritmo del sonido de las olas chocando contra la orilla.

Cala Cristal | espinya

Ubicada en el municipio de Cuevas del Almanzora, se trata de una cala poco frecuentada debido a no presentar un acceso acondicionado desde la carretera AL-7107 ni tampoco servicios asociados, por lo que su naturaleza permanece intacta.

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3. Cala Cortina (Murcia)

No nos alejamos mucho y nos encaminamos hacia el norte en busca de la población de Cartagena, en cuyas proximidades se localiza la Cala Cortina, una de las más bonitas de Murcia y, por tanto, de la Costa Cálida.

Cala Cortina | LUNAMARINA / ISTOCK

Un lugar con todas las facilidades que, unido a la cercanía de la ciudad de Cartagena, hacen de ella un espacio muy frecuentado. Sin embargo, al descender las escalerillas que nos conducen hasta la arena, pronto nos percatamos del motivo por el que es uno de los puntos costeros más apreciados tanto para el baño como para la pesca y el buceo.

Algo más de doscientos metros de longitud de arena gruesa frente a la que el mar forma una amalgama de azules solo interrumpidos por la presencia de un pequeño islote.

4. Cala de Es Portixol (Ibiza)

La cara norte de la isla de Ibiza esconde un pequeño puerto natural que, gracias a su aislamiento, constituye una de las joyas costeras de la mayor de las Pitiusas.

Cala Es Portixol | Balate Dorin / ISTOCK

Tan solo ochenta metros de longitud que, como ya indica su nombre, acogen una serie de embarcaderos abrigados del oleaje por los acantilados. Un pequeño reducto de tranquilidad al que llegar supone un descenso de una media hora pero cuyo esfuerzo merece totalmente la pena.

El agua transparente, los colores, la tranquilidad del ambiente y el escenario pesquero local hacen de esta cala del municipio de San Joan un sitio del que tomar buena nota.

5. Cala Pola (Girona)

Tossa de Mar es una de las poblaciones más famosas y reconocidas turísticamente de toda la Costa Brava, con su castillo como emblema indiscutible frente al mar.

Junto a ella, siguiendo la franja litoral hacia el norte y el Camino de Ronda que discurre hasta Sant Feliu de Guíxols, se encuentra la Cala Pola, un conocido rincón de esta costa que es parada habitual de embarcaciones y foco de atracción de bañistas durante el verano a pesar de su reducido tamaño.

Cala Pola | Martin Silva Cosentino / ISTOCK

Fácilmente localizable por la presencia de un camping, se trata de un escenario rodeado de bosque mediterráneo en el que la belleza, la transparencia y el color de las aguas de la ensenada acompañan para crear un conjunto perfecto.