Así será el asiento del futuro

El proyecto SEAT, que cuenta con un presupuesto superior a los 3 millones de euros, ha desarrollado un asiento que regula la temperatura, el ruido y el movimiento en función de las necesidades de cada pasajero.

Pablo Fernández

Cuando un viajero se acomoda en su asiento de avión transmite mucha información que puede ser utilizada para aumentar su confort. Este concepto es el eje primordial del proyecto SEAT (Smart Technologies for Stress Air Travel), una iniciativa de I+D+i (Investigación más Desarrollo más innovación) que ha diseñado un asiento inteligente capaz de controlar y regular los parámetros de humedad, temperatura, ruido y vibración en función de las necesidades y peculiaridades de cada usuario. En este proyecto han participado universidades y empresas europeas, entre las que destaca el Instituto Tecnológico del Textil (AITEX), asociación de empresas textiles ubicada en la Comunidad Valenciana. José Gisbert, responsable del grupo de investigadores de Textiles Inteligentes y Funcionales de AITEX, apunta que, además de comodidad, este nuevo sistema también aporta seguridad. "Se controlará si el pasajero se encuentra simplemente nervioso o hay una emergencia médica a través de distintos sensores de movimiento colocados en el asiento", asegura Gisbert.

Según la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), uno de cada seis pasajeros tiene miedo a volar. A la hora de superar esta fobia, la comodidad es esencial. Uno de los factores clave del SEAT es el desarrollo de tejidos aislantes acústicos que absorben el ruido y, junto a un sistema de altavoces colocados en los reposacabezas, reducen el sonido ambiente y crean un efecto de "burbuja acústica". Además, los nuevos materiales disminuyen el impacto de las vibraciones, por lo que se percibe menos sensación de movimiento.

De forma complementaria, AITEX ha desarrollado un innovador sistema de entretenimiento interactivo que se sitúa en la alfombrilla de los pies de cada viajero. "El usuario podrá divertirse mediante un sistema interactivo llamado Arkanoid en el que tienen cabida música, cine y juegos -apunta Gisbert-. Además, será beneficioso para la salud y evitará la aparición del síndrome de clase turista, ya que utiliza los pies en diferentes juegos ejerciendo presión sobre una alfombra inteligente que funciona como interfaz y que activa la circulación sanguínea". A la hora de utilizar esta tecnología en vuelos comerciales, es esclarecedora la presencia en el proyecto de Thales Avionics, principal constructora de asientos para Airbus y Boeing. La inversión del proyecto, financiado por la Unión Europea, supera los tres millones de euros. Lo que aún está por determinar es cómo y cuándo se implantará. Gisbert opina que el SEAT puede convertirse en un efecto diferenciador "para que las compañías aéreas puedan empezar a ofrecer servicios de valor añadido que compensen la elección entre una línea u otra".