Hoteles: en el calor de una chimenea

Refugios de invierno. Disfrutar de una buena conversación al calor del fuego mientras afuera, tras las ventanas, quizás esté nevando es uno de esos pequeños placeres que nos regala cada año el invierno. El crepitar de la leña ayuda a que el tiempo se pare, a que el mundo entero parezca más lejano. Estos hoteles y casas rurales son perfectos para refugiarse del frío y encontrar la felicidad en solo un instante, al calor de una buena chimenea.

Silvia Roba
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Foto: Racó de Madremanya

En la comarca del Sobrarbe, a 15 km de Aínsa, uno de los pueblos más bonitos del Pirineo aragonés, cerca del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Puede que solo sea necesario dar sus coordenadas para intuir que la Abadía Samitier, un hotel rural en un pueblecito apenas poblado, es uno de esos lugares perfectos para disfrutar del invierno. Aquí el tiempo transcurre despacio. Tal vez por los orígenes de la casa, construida a finales del siglo XVII. Aunque merece la pena salir a descubrir los alrededores, también es buena idea quedarse y visitar el huerto ecológico, leer un libro en la biblioteca o volver a la cama tras saborear un formidable desayuno (embutidos, tartas caseras, fruta…). La abadía cuenta con tres únicas habitaciones: la alcoba de la Iglesia, con vistas al templo de San Miguel Arcángel; la alcoba de la Torre, con salón privado con balcón, y la alcoba del Mosén, decorada al más puro estilo aragonés. Atención: estas dos últimas disponen de chimenea propia,  para sentir calor de hogar.

Molino de los Gamusinos. | Molino de los Gamusinos

Un viaje, una vez comenzado, no tiene fin”. Las palabras de la escritora india Kiran Desai las hace suyas el Hotel Consolación, en la comarca del Matarraña, en tierras de Teruel. Un alojamiento en plena Naturaleza que mezcla tradición y vanguardia. De sus espacios comunes nos gusta El Garage, presidido por una gran chimenea de hierro. Entre sus habitaciones, difícil elección: la hay tipo Kube, con bañera excavada en el suelo de pizarra negra, paredes de cristal y chimenea colgante, una de decoración nórdica y otra barroca, todas con cestos de leña para avivar el fuego. La velada puede completarse en su restaurante, con una carta basada en la proximidad (trufa de Monroyo, quesos de pastor de Peñarroya de Tastavins, verduras de Calig).

Son muchos los huéspedes del Racó de Madremanya que piensan que esta es la casa de sus sueños. Los alrededores ayudan, situada como está en la comarca del Gironès (Girona), a medio camino del mar y de la montaña, de la Costa Brava y l’Empordà. El Racó cuenta con 14 habitaciones distribuidas en varios edificios. El principal es una masía restaurada del siglo XVII. Es aquí, en la planta baja, donde está la estancia preferida de los huéspedes: un gran salón en el que destaca su chimenea y el techo de piedra abovedada. Quienes quieran más intimidad pueden optar por alojarse en la Habitación Marrón, la Suite Roja, la Suite Marfil, la Suite Beige, la Suite Crema o la Pool Villa, todas con chimenea. Algo de lo que también disfrutarán quienes elijan la Habitación Doble Especial del Hotel La Freixera, una casa del siglo XIV en la medieval Solsona (Lleida), o en cualquiera de las casitas rurales que ofrece Cal Carulla, en l’Astor (Barcelona), un pueblo rodeado de jardines y bosques que conserva el encanto del pasado, con callejones, pasos cubiertos y portalones antiguos.

Hotel Nabia | Hotel Nabia

De un entorno excepcional presume el Hotel Nabia, en Candeleda (Ávila), cuyo nombre hace honor a la diosa de los montes, valles y ríos de la mitología vettona. Robles y castaños, extensos valles y profundas gargantas dan vida al paisaje de la vertiente sur de la sierra de Gredos donde abre sus puertas a 820 metros de altitud. Cuenta con 12 habitaciones, tres de ellas suites, concebidas como casas independientes, con grandes ventanales y chimenea propia para el invierno. Esta estación, Invierno, sirve para denominar una de las tres habitaciones –las otras son Verano y Primavera– del Molino de los Gamusinos, construido a finales del siglo XVII y rehabilitado a base de piedra, forja y barro. Estamos en Tolbaños, también en Ávila, a orillas del río Voltoya, cuyas aguas pasan bajo zonas acristaladas del salón con chimenea. Este es también el rincón más especial de El Planeta Escondido, una casa rural en Losana de Pirón (Segovia). Aquí los huéspedes dejan pasar las horas frente al fuego, escuchando música o jugando al ajedrez. Para descansar están sus cuatro suites –La Luna, El Desierto, El Bosque y El Sol–, cada una con su decoración y personalidad, y todas con un elemento común: la chimenea. Frente a ellas, una sugerencia: degustar la Cesta Gourmet, que incluye una selección de ibéricos de la zona, tabla de quesos, surtido de patés, pan de pasas, patatas artesanas… y un postre sorpresa.

El Planeta Escodido

Con vistas al Teide nevado

Entre praderas y bosques de hayas, la villa de Lantz, a 25 km de Pamplona (Navarra), es uno de esos lugares que enamoran a los amantes de la Naturaleza y de la vida rural, con puentes romanos, minas de cobre y cuevas milenarias. Hablamos del Hotel Boutique Iribarnia, una casa del siglo XVI con paredes de piedra y estructura de madera. Los nombres de sus diez habitaciones no pueden ser más evocadores. Así, podemos pasar la noche en el Canto del Petirrojo, en la Cueva de Basajún, en Nieblas del Sayoa… o en la suite Gran Carnaval, que ofrece vistas al jardín, al río y a los montes cercanos y una decoración de lo más romántica, con bañera extra grande y chimenea junto a la cama. Y puestos a soñar… no se nos ocurre mejor imagen que la de contemplar en Tenerife el Teide nevado desde el salón con chimenea del Parador de las Cañadas del Teide, una casona de montaña con una espectacular panorámica sobre el cono del volcán y la Montaña Blanca. En la isla de la eterna primavera también existe el invierno.