Cuenca, 5 hitos vanguardistas en la pequeña ciudad en la colina

Dicen los textos de historia que la ciudad, Kunka, nació en tiempos de los árabes. Pero lo cierto es que Cuenca empezó a germinar millones de años antes, cuando el mar la cubría, y las conchas de moluscos compactaron en su fondo. Hoy es, entre otras cosas, la capital mundial del Arte Vanguardista.

Irene González
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Foto: OlafSpeier / ISTOCK

Siglos después, las aguas desaparecieron y, sobre aquella masa de roca, la fuerza del Júcar y su afluente el Huécar labraron las hoces que rodean la alta colina donde se alza Cuenca. Está rodeada de una masa arbórea tan colosal que hasta que no se llega a la ciudad no se aprecia que se mimetiza con una generosa naturaleza que la envuelve como si quisiera abrazarla. Y es que Cuenca, que es Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, también debería ser designada algo así como Ciudad Reserva de la Naturaleza porque posee un ecosistema tan fabuloso como desconocido. Y es que vista desde sus cañones, muestra rascacielos medievales, arboledas doradas, miradores que exponen todo el esplendor de una metrópoli sumergida en las profundidades, cuyos ríos hechizan. Tal y como dibujó Zóbel en su, Cuenca. Sketchbook of a Spanish Hill Town, la ciudad se alza en una elevación rodeada de tanta naturaleza que, al observarla desde arriba, impacta por su fuerza visual. Y sin duda, también debería ser capital mundial del arte, como hace mucho tiempo, presagió el libro de Zóbel que apareció en una añeja librería conquense. De aquellos tiempos en los que el mar se retiró y aparecieron los primeros dinosaurios de la tierra, en Cuenca saben mucho.

Aquí está el Museo de Paleontología, un centro innovador y  referente a nivel mundial en investigación del cretácico. Y es que en la pequeña ciudad en la colina todo es arte. Uno de los iconos de Cuenca es el Museo de Arte Abstracto, suspendido en el aire dentro de las legendarias Casas Colgadas. Alfred Barr, fundador del MOMA de Nueva York, dijo que esta galería es el museo pequeño más bello del mundo. Desde las casas se vislumbra otra joya oculta, el Espacio Torner, al que se accede a través del Puente de San Pablo. Esta pasarela de hierro centenaria lleva al Convento de San Pablo,  hoy Parador de turismo, al que está adosada la iglesia del XVI. Otro punto de vista artístico se da en Lamosa, que dentro de una antigua capilla, y en pleno casco antiguo, produce y gestiona arte contemporáneo emergente. La Fundación Antonio Pérez es otro bastión de arte, que recorre el informalismo, lo abstracto y el pop a través de la magia de Warhol, o del propio Antonio Pérez, pasando por Chillida, Gordillo, Saura, y Millares. Todo un referente internacional.