Campings con glamour

Una jaima árabe, una caravana retro, cabañas, carros cíngaros... Glamour y camping hace tiempo que dejaron de ser dos conceptos enfrentados. Dormir al aire libre, en plena Naturaleza y sin renunciar a las comodidades de un hotel ya es posible. Una opción divertida y sofisticada.

La primera pregunta parece obligada: ¿qué es el glamping?

No se trata de una moda pasajera sino más bien de una nueva tendencia cada vez más en auge, que intenta combinar la informalidad de un camping al uso con un toque de sofisticación. Para que nos entendamos: lugares donde no hace falta llevar el saco de dormir, ya que el confort está más que asegurado.

Aunque este tipo de alojamiento es más propio del desierto o de destinos paradisiacos, España, como otros países de Europa, cuenta con un buen número de propuestas de este estilo repartidas por toda su geografía, especialmente recomendadas para quienes quieran sentirse parte integrante de la Naturaleza... pero sin tener ningún imprevisto que enturbie la ansiada paz.

Eso es lo que ocurre en La Jaima Real delRefugio Marnes, en Benissa, en la Marina Alta alicantina. Se trata de una tienda de campaña, diseñada por un especialista marroquí, de lo más beduina, que cuenta con su propio baño y cocina, y una decoración que transporta a un escenario de Las mil y una noches. No hay vecinos a la vista, y los huéspedes tienen a su disposición 20 hectáreas de terreno para pasear sin ser molestados.

Tiendas, también con motivos árabes, ofrece Casa de Laila, en Alhaurín el Grande, en Málaga, en medio del campo. Como extras, hamacas a la puerta, un catering exclusivo y hasta masajes o clases de yoga sin tener que salir de este escondite casi secreto.

Silencio y tranquilidad es lo que encontrarán quienes se decidan a pasar sus vacaciones en Airstream Andalucía, que propone alojarse en una caravana plateada, original del año 1930, convenientemente aparcada en Alozaina, en plena sierra de las Nieves, sin salir de Málaga. Eso sí, tiene idénticas comodidades que un hotel de cinco estrellas, incluido un equipo audiovisual anti-aburrimiento y una coqueta terraza para desayunar en pleno bosque.

De lujo bien entendido saben mucho en Lanzarote Retreats, un alojamiento poco convencional situado en una finca al lado de la playa de La Garita (Arrieta), en la isla canaria. Hasta aquí se viene a descansar en yurtas de estilo mongol que además son eco-friendly y muy coloridas, con predominio de los tonos rojos. En el mismo lugar cuentan con apartamentos y villas rústicas con estructuras de piedra, alguna con piscina privada incluida.

De un estilo retro-chic es Otro Mundo, que, como bien sugiere su nombre, es precisamente eso, otro mundo, pero más cerca de lo esperado, en la sierra del Segura, en Albacete. Solo dispone de dos casitas blancas, a modo de pequeñas cúpulas, decoradas con muebles antiguos, comprados en mercadillos de segunda mano. También son muy eco: los baños cuentan con duchas solares.

El sol, las estrellas, la luna... Del cielo en su máximo esplendor se puede disfrutar en el Hotel Mil Estrelles, en Borgonyá (Girona), cuyas habitaciones exteriores, siete en total, no son otra cosa que una especie de burbuja con el techo transparente diseminadas al aire libre. La más especial de todas las bubbles es la llamada Sirius, con dormitorio, comedor, baño y un jardín privado de 200 metros cuadrados, aunque alojarse en otra de las tan particulares suites, Polaris, lleva añadida una anacrónica sorpresa: una bañera de estilo decimonónico.

En tierras gerundenses encontramos también otras propuestas originales, comoLes Colls Pavellions, una especie de oasis en Olot, en el que las habitaciones son pabellones, con paredes, suelo y techo de cristal, construidos sobre un lecho volcánico que recuerda que estamos en la capital de La Garrotxa.

Y muy cerca, Cabanes als Arbres, en Sant Hilari Sacalm, donde es posible cumplir el eterno sueño infantil de dormir en una cabaña en lo alto de un árbol. Puede ser en un abeto Douglas o en una de las hayas de la zona, a elegir. Son alojamientos muy románticos, ideal para parejas, situados a cinco u ocho metros del suelo, realizados en madera, por supuesto, y decorados con muy buen gusto. Aunque lo mejor aquí es la música de fondo -los pájaros- y las vistas, como la que se obtiene desde la Pit Roig a la hora justa del amanecer.

En el Parque Natural del Gorbeia, en Vizcaya, dentro del municipio de Zeanuri, también es posible alojarse casi tocando el cielo. Zuhaitz Etxeak cuenta también con cabañitas en árboles más altas aún, a 17 metros del suelo, a algunas de las cuales se accede tras subir una vertiginosa escalera de caracol. ¡Vale la pena! Perfectamente equipadas, tienen agua corriente, electricidad y unas terrazas donde olvidarse definitivamente del mundanal ruido. Pero, atención, el mismo complejo ofrece otra alternativa para los aventureros: cuatro acogedores y muy originales carros cíngaros, pintados con llamativos colores. Son perfectos para los más pequeños. La cena y el desayuno se reciben en unos cestos en el mismo carro (a las cabañas los suben con una polea). Toda una experiencia.