Guía de Tokio
300 ideas y direcciones útiles para todos aquellos que vayan a viajar a la capital nipona.

Tokio, las dos culturas
No hay mejor cicerone que la literatura, aunque hable de tiempos pretéritos o pase de puntillas por la ciudad. O por las horas nocturnas que revelan una urbe completamente diferente. Haruki Murakami muestra en la novela After Darksu Tokio iluminado por neones y con banda sonora de jazz. La ciudad de hoy, su latido y su búsqueda. Y si bien no lo parece a primera vista, por ahí siguen deambulando los personajes de las obras de Yasunari Kawabata. Siguen saliendo a los parques a admirar la belleza de lo pasajero, a sentir la tristeza inherente a la hermosura. Y este concepto tan ligado al espíritu japonés, denominado mono no aware, permanece en ambos escritores, cada uno con su ritmo y su ciudad, metamorfoseada tras el salto generacional que separa a ambos autores.
Quien no se haya metido de lleno en el mundo intelectualmente erótico de Kawabata, cuando mire a un grupo de lolitasde paseo por Harajuku sólo verá el atuendo, la simple anécdota. Se quedará en la superficie. Lo mismo ocurrirá cuando camine por un jardín japonés, por el Jardín Oriental del Palacio Imperial, por ejemplo, y no vea en él a sus personajes, emocionados ante los pequeños detalles que regala el cambio de estación. Para ello son concebidos y diseñados con tanto cuidado. Para promover ese constante ir y venir entre el sentimiento y el intelecto. La delicadeza que hay en un gesto durante la ceremonia del té o el código que rige tras la vestimenta del kimono también aparecen en la literatura. Al igual que el interés de los jóvenes japoneses por perseguir lo occidental, lo pop, por ser ellos mismos a pesar de mirar constantemente hacia el exterior. Y lo consiguen. Con una marca propia. Como las chicas gyaru que se ven en Shibuya, con su imagen cuidada al milímetro para emular a las jóvenes actrices de las series americanas. O como el propio Murakami, con un ojo puesto en cada una de las dos culturas.
Pero aunque las historias de unos y otros sirvan para captar lo invisible, llega un momento en que todo adquiere forma y uno se encuentra de repente en mitad de la ciudad de Tokio, descifrando lo inmaterial y lo material. Es una urbe tan enorme y compleja que resulta imposible captar toda su personalidad en una primera visita. Desperdigados a lo largo de la ciudad, los diferentes puntos de interés obligan a recorrer sus límites bajo tierra, lo que crea la confusa sensación de aterrizar en un mundo diferente cada vez que se emerge al exterior y se descubre un nuevo barrio que, en la mayoría de los casos, revelará una cara más de esta ciudad poliédrica. El rostro añejo, con recuerdos de la antigua Edo, asoma en el barrio de Asakusa, con millones de fieles visitando el templo de Sensõ-ji cada año. Y si uno se aleja unos metros y se acerca al río Sumida, verá cómo en la otra orilla Tokio se sigue reinventando. La nueva Tokyo Sky Tree, que se inaugurará en el 2012, no sólo conquistará el título de la torre más alta del país sino que con su construcción se revitalizará la zona con nuevos complejos de compras y ocio, tal y como sucediera hace unos pocos años con Tokyo Midtown.
Apoca distancia del complejo de Roppongi Hills, que en su día también fuera un revulsivo para su zona, este conjunto de edificios incluye no sólo jardines, un hotel de lujo y una zona de ocio sino también un espacio para la cultura representado por el Museo de Arte Suntory y el 21_21 Design Sight, un centro de vanguardia donde arte, diseño y tecnología van de la mano mirando hacia el futuro. Tokio se mueve. Y el visitante con ella: de la estética manga de Harajuku hasta la sofisticación de Ginza, el primer punto de la ciudad que imitó a Occidente; de los museos de Ueno a los rascacielos de Shinjuku, con la Mode Gakuen Cocoon Tower luciendo palmito y juventud; del exterior al interior; de la calle a la mesa, el otro gran camino que se recorre en Tokio. No hay ciudad en el mundo con mayor número de estrellas Michelin. Es tal la variedad de cocinas ofertadas que difícil será conocerla por entero en un solo viaje. Pinchos, sushi, guisos, fideos... van apareciendo ante los ojos de un viajero que siempre encuentra ante sí el más impecable servicio. Donde no existe el servilismo sino la armonía, el wa, el otro gran descubrimiento hacia el interior de la ciudad y del país. Los gestos, el lenguaje y el comportamiento de los japoneses están marcados por ella. Cualquier cosa antes que romperla y crear un conflicto, lo que convierte al código social japonés en uno de los más exquisitos y complejos del mundo.
Lo invisible, otra vez. Y la literatura. Un haiku: "En la bahía/ la primavera/ flores de olas". Poesía zen que promueve el movimiento interior, como la ciudad. El viajero querrá una segunda lectura. Un próximo viaje donde seguir paseando entre lo material y lo inmaterial.
Los 10 imprescindibles
En Tokio hay que olvidarse de los centros históricos y las monumentalidades vecinas. En esta enorme ciudad lo más destacado se reparte aquí y allá, en sus diferentes barrios y distritos. Y no siempre la torre, el templo o el mercado a visitar serán el principal objetivo del paseo. Porque realmente en Tokio los puntos de interés son una excusa para el asombro constante que surje al caminar por sus bulliciosas calles.
1. The Tsukiji Outer Market
Tsukiji Station y Tsukijishijo Station.
Hay que madrugar para verla bullir de actividad, pero sería impensable no ir a la que es la mayor lonja del mundo. Las cifras lo dicen todo: 3.000 toneladas de mercancía al día y 450 tipos de productos marinos, algunos reconocibles, como el famoso atún rojo, el pulpo o las anguilas, y otros tan extraños a nuestros ojos que parecieran sacados de una película de ciencia ficción. Al visitar la lonja, hay que tener en cuenta que está prohibido entrar a determinadas horas y visitar ciertas zonas. No se puede hacer fotos con flash y se debe molestar lo menos posible. En el mercado exterior hay -además de tiendas donde comprar cuchillos profesionales-, pequeños restaurantes donde desayunar sashimi.
2. Torre de Tokio
4-2-8 Shiba-koen, Minato-ku.
Akabanebashi Station.
Tlf. 34 33 51 11. Entrada: 820 yenes y 600 más para el Observatorio Especial.
Se terminó de construir en 1958 como un icono de modernidad. Es uno de los miradores más populares de la ciudad, sobre todo para las parejas de enamorados, porque la panorámica de 360 grados que se observa desde sus dos miradores es espectacular. Con la entrada básica se accede al observatorio, situado a 150 metros de altura, y si se quiere aumentar la vista de pájaro en 100 metros más hay que pagar una segunda entrada. El primer nivel no decepciona en absoluto, sobre todo por la noche, y la sensación que se tiene al pisar en algunos puntos del suelo de cristal es indescriptible.
3. Cruce de Shibuya
Es sin duda una de las imágenes más emblemáticas de Tokio y posiblemente el primer punto al que el visitante quiera ir nada más llegar a la ciudad. Situado junto a la estación homónima, por el cruce de Shibuya transitan cada día un millón de personas, siempre bajo el caótico sonido de los anuncios que emiten a todo volumen a través de cinco pantallas gigantes. Este cruce es de los llamados scramble crossing, caracterizados porque la circulación se corta a la vez en todos los sentidos y los pasos de cebra se llenan de peatones que cruzan en todas las direcciones. Junto al cruce, exactamente a la salida de la estación, se encuentra otro de los más destacados iconos de Shibuya: la estatua Hachiko, que conmemora con ternura la espera de un perro que durante una década continuó volviendo cada tarde a la estación a esperar a su dueño -tal y como hacía desde el principio- después de que éste muriera repentinamente en el trabajo. Hoy los que esperan aquí son los numerosos jóvenes que se citan para ir de compras o salir por Shibuya.
4. Templo Senso-ji
2-3-1 Asakusa, Taito-ku.
Asakusa Station.
La puerta de Kaminarimon, de la que cuelga una enorme linterna de más de 600 kilos de peso, es la primera de las dos que dan paso al templo budista de Senso-ji, dedicado a Kannon, el bodhisattva de la compasión. Levantado en el año 645, es el templo más antiguo de Tokio y a él acuden cada año 30 millones de personas. El edificio principal, al que se accede tras pasar junto a un enorme quemador de incienso, fue arrasado durante Segunda Guerra Mundial y reconstruido en los años 50 gracias a donaciones recogidas por todo el país. Junto al templo se encuentra el santuario de Asakusa, donde se celebra el festival más importante de Tokio: el Sanja Matsuri.
5. Santuario Meiji-Jingu
1-1 Yoyogi Kamizonocho, Shibuya-ku. Meiji-Jingu Mae Station
Se construyó memoria del emperador y la emperatriz que contribuyeron a modernizar Japón tras el periodo Edo. Proporciona un toque de tranquilidad al centro de Tokio. Durante los tres días que duran las celebraciones de Año Nuevo recibe la visita de unos tres millones de personas. Destaca por sus zonas ajardinadas y es un lugar muy frecuentado.
6. Estación de Shinjuku
Los cerca de tres millones y medio de personas que transcurren por ella cada día la convierten en la estación más transitada del mundo. También es una de las más grandes, con cerca de 60 salidas cuyos rótulos y numeración recuerdan a los de las puertas de embarque de un aeropuerto. Si uno se despista, puede que hasta llegue a alguna de las estaciones circundantes, ya que Shinjuku se une a ellas a través de pasajes y centros comerciales subterráneos. Por eso no es de extrañar que hasta el viajero más urbanita ande como perdido y asombrado ante tanto ir y venir, sobre todo si se llega a ella en las horas punta de la mañana y la tarde. Las salidas principales son la oeste, por la que se accede al área de los rascacielos de Shinjuku, y la este, que conduce hasta el área comercial y, tras un paseo, al barrio de Kabuki-cho.
7. Puente Arco Iris
Al norte de la bahía de Tokio y uniendo el puerto de Shibaura con la isla artificial de Odaiba se levanta este puente colgante de 798 metros de longitud, cuyo arco principal supera los 500 metros. La mejor imagen tanto del puente como de la bahía se obtiene al anochecer desde Odaiba y preferiblemente desde el paseo situado frente al Hotel Nikko Tokyo, próximo a la estación Daiba de la línea Yurikamome. Otras destacadas atracciones de Odaiba son el imponente edificio de los estudios de Fuji TV, el centro comercial Venus Fort -bastante kitschcon su decoración veneciana-, la noria Daikanransha, una de las más grandes del mundo, o el Museo Nacional de Ciencia Emergente e Innovación.
8. Ginza
Conocida también como avenida Ginza, es la vía principal del barrio homónimo, famoso por sus tiendas de lujo y su arquitectura innovadora. La intersección de Chuo-dori y Harumi-dori representa el auténtico corazón de Ginza, donde se levantan el edificio cilíndrico de San-ai y el de los grandes almacenes Wako, cuyo simbólico reloj lleva marcando la hora desde el año 1932. Aquella construcción de estilo europeo fue en su día una rareza y hoy la arquitectura ha vuelto a convertir a Chuo-dori en un interesante paseo, sobre todo los domingos, cuando la calle es cortada al tráfico y es más agradable mirar escaparates y fachadas del más vanguardista diseño. Así aparecen, entre algunos ejemplos, las 13.000 baldosas artesanales de cristal de Maison Hermés, las líneas que recuerdan al bambú en el edificio de Armani Ginza, la fachada perforada de Dior -que de noche se convierte en una inmensa pantalla-, la de Chanel -espectacular tras el atardecer-, o el rosado edificio de Mikimoto Ginza 2, que está salpicado de ventanas con extrañas formas.
9. Akihabara
La mayor concentración de tiendas de electrónica del mundo nació tras la Segunda Guerra Mundial debajo de las vías del tren de la estación de Akihabara, donde emergió un importante mercado negro que vendía radios y electrodomésticos. Hoy, junto a ordenadores, componentes electrónicos, gadgetsy videojuegos, los productos asociados al animey el mangahan atraído movimientos subculturales como los cosplayo los cafés Meido Kissa. Se pueden comprar libros y DVD en Mandarake, Animate y Japanimation, las tiendas más importantes. En los grandes almacenes de LAOX, Yodobashi o Ishimaru se adquieren cámaras, portátiles, robots o videojuegos con precios libres de impuestos. Resulta interesante perderse por las callejuelas adyacentes a la avenida de Chuo-dori para descubrir pequeñas tiendas en sótanos y pisos.
10. Roppongi Hills
6-10-1 Roppongi, Minato-ku.
Roppongi Station.
Este edificio de 250 metros de altura es el centro del complejo de viviendas y oficinas Roppongi Hills, levantado en el 2003 y convertido desde entonces en el principal lugar de ocio de los extranjeros de Tokio. Tiendas, restaurantes, bares y clubes se reparten por las plantas bajas de la Torre Mori, en cuya entrada se levanta Mamam, una de las diversas arañas de largas patas que creó la escultora francesa Louise Bourgeois. En la torre también pueden visitarse las exhibiciones temporales de arte contemporáneo del Museo de Arte Mori y el Sky Deck, una plataforma al aire libre desde donde se tiene una excelente vista de la ciudad.
El barrio de los templos
Al norte del parque Ueno, se encuentra Yanaka, el barrio que mejor ha preservado el ambiente y la arquitectura tradicional del antiguo Tokio. Desarrollado como una ciudad de templos durante el periodo Edo, en una ruta de dos horas y media se pueden conocer sus principales atractivos, como los templos de Tennoji o Jomyoin, el cementerio de Yanaka o la calle comercial Yanaka Ginza. La ruta ha de comenzar desde la salida suroeste de la estación JR Nippori.
10 experiencias que vivir en Tokio
La ciudad de Tokio, más que visitarla, se vive. El viajero que llega a ella tiene delante de sí todo un abanico de experiencias por descubrir, desde la relajación de un baño en aguas termales hasta el disfrute de la cocina más refinada o el delicado arte que se esconde tras la singular ceremonia del té. Unas citas que se han de apuntar en la agenda si de verdad se quiere conocer la capital japonesa en todo su esplendor.
1. Sumergirse en un onsen
La naturaleza volcánica de Japón lo ha convertido en uno de los países con mayor número de fuentes termales del mundo. Para sumergirse en las aguas calientes de un onsenhay que seguir ciertas reglas: los baños se toman tras lavarse bien, desnudo -sin joyas o relojes- y en estancias separadas por sexos. Algunos rotemburos-aquellos localizados al aire libre- son mixtos, por lo que el baño se debe realizar con toalla. La diferencia entre los onseny los sentoestriba en que éstos son baños públicos donde las aguas no son termales. Se puede disfrutar de esta experiencia en el Asakusa Kannon Onsen (2-7-26 Asakusa, Taito-ku), a cien metros del templo de Senso-ji; en el famoso Ooedo Onsen Monogatari (2-6-3 Aomi, Koto-ku), una especie de parque temático al estilo de la antigua Edo; o en el Toshimaen Niwa-no-Yu (Koyama 3-25-1, Nerima-ku), que está rodeado de un enorme jardín y con áreas mixtas donde el bañador es obligatorio.
2. Ir a los parques
Los espacios verdes de la ciudad resultan perfectos para observar a los tokiotas en un contexto relajado, disfrutando del poco tiempo libre que les dejan sus maratonianas jornadas de trabajo. Además, muchas de las subculturas de Tokio se pueden ver en los parques, como en Yoyogi-koen, que está muy animado durante el fin de semana. Junto a la entrada próxima al puente de Jingu-bashi, cada domingo se puede ver a los jóvenes seguidores del visual kei, un llamativo estilo que imita al de ciertos grupos musicales de glam-rock, punk y metal.. Si la visita a la ciudad coincide con la floración del cerezo, se verá a la gente salir en masa a disfrutar del hanami, una costumbre muy arraigada en el país que consiste en pasear por los rincones más florecidos, hacer picnic bajo un cerezo y beber el tradicional sake junto a los compañeros de trabajo, los amigos o la familia. El parque Sumida, en Asakusa, es uno de los sitios más populares para ello.
3. Dormir en un ryokan
Una de las mejores formas de experimentar la cultura japonesa y sus costumbres es alojarse en un ryokan, un establecimiento tradicional caracterizado por sus amplias habitaciones cubiertas de tatamis. Sobre las esteras se extienden los futones, colchones con funda de unos cinco centímetros de grosor que durante el día permanecen recogidos en los armarios. En la habitación, junto a la puerta, encontrará las sandalias con las que moverse por el establecimiento, quizás de camino a los baños de agua caliente, ya que la mayoría de los ryokanesofrecen también este servicio. En la tarifa diaria suele ir incluido el desayuno y, en los establecimientos de categoría más elevada, también la cena, que será un exquisito menú kaiseki. Siempre se sirven en la habitación, donde nunca falta el té ni el delicado arreglo floral acorde con la estación del año.
4. Acudir al sumo
Para conocer el deporte nacional hay que ir al Ryogoku Kokugikan (1-3-28 Yoko-ami, Sumida-ku. Ryogoku Station. www.sumo.or.jp), el edificio donde se celebran durante 15 días y tres veces al año -en enero, mayo y septiembre- los grandes torneos de sumo. Esta ceremoniosa modalidad de lucha, relacionada con la simbología ritual del sintoísmo, se inicia en cuanto los luchadores, llamados rikishi, apoyan los puños en el suelo. A partir de ese momento, el objetivo será conseguir que cualquier parte del cuerpo del contrincante, a excepción claro está de los pies, toque el suelo del doyo(círculo) o que éste se salga del mismo. Si durante la estancia en Tokio no se celebra ningún torneo, siempre se puede visitar el museo abierto en el interior del pabellón o los recintos de entrenamiento de los más destacados luchadores.
5. Probar una refinada cocina
Un festín para los sentidos. Así se puede definir al kaiseki-ryori,una elaborada comida que tiene sus raíces en el arte de la ceremonia del té, donde se comenzó a incluir un ligero tentempié en la creencia de que así los invitados disfrutarían más del sabor de la infusión. Continuando con el espíritu zen que subyace en la ceremonia, este tipo de cocina es delicada, artística y remite a la naturaleza y al paso del tiempo. Los productos empleados han de ser de temporada, y flores y hojas adornan los diferentes platillos servidos en preciosos recipientes de cerámica o madera lacada. El menú del kaiseki-ryorise sirve en un orden establecido y está compuesto siempre por verduras, pescados y carnes cocinados de diferente manera: a la plancha, en tempura, en guiso, en sopa o crudos, creándose así un viaje culinario donde la estética y las variadas texturas y sabores crean un conjunto armonioso. Se puede disfrutar de un menú kaisekien ryokanesy en restaurantes especializados.
6. Diferenciar una lolita de una gyaru
Una de las razones que convierten el paseo por Tokio en toda una experiencia es que permite descubrir las subculturas japonesas. En zonas como Harajuku, Ikebukuro o Shibuya es difícil no girar la cabeza al cruzarse con un cosplayero una lolita. Cada tribu urbana tiene su estilo propio. Existen las gyaru, chicas jóvenes que se caracterizan por su obsesión por la imagen, las marcas, el maquillaje y el uso de uñas postizas; las decoras, aficionadas al color rosa y a un exagerado número de accesorios como peluches, horquillas y bolsos; los cosplayers, que se disfrazan de personajes de manga, anime o videojuegos; los visual kei, con estrafalarios maquillajes, peinados y atuendos, y las famosas lolitas, inspiradas en las estéticas rococó y victoriana y que se dividen en numerosos subgrupos, como las góticas o las sweet, con un aire mucho más infantil. Los domingos por la tarde, el puente de Jingu-bashi, en Harajuku, constituye el mejor escenario para fotografiar y observar algunos de los más originales miembros de estas tribus japonesas.
7. Celebrar la ceremonia del té
La búsqueda de la verdadera belleza, sencilla y simple, marca muchas de las tradiciones japonesas, como el ikebana, la caligrafía o la ceremonia del té o chanoyu. Influenciada por el budismo zen, se rige por unas normas estrictas que marcan desde los movimientos hasta el tipo de vajilla a utilizar. La ceremonia consta, por este orden, de una comida kaiseki, una pausa intermedia, una fase principal donde se sirve un té espeso y, finalmente, el disfrute de un té claro. La duración de toda la ceremonia ronda aproximadamente las cuatro horas, aunque muchas veces se limita a sólo 60 minutos en la que se realiza la última fase. Algunos hoteles ofrecen esta inolvidable experiencia, como el Okura, aunque si se quiere profundizar un poco más se puede asistir a una completa clase en la Fundación Urasenke (1-4 Ichigayga-koura-cho, Shinjuku-ku. Tlf. 52 25 07 87).
8. Un café en un meido kissa
La clásica vestimenta de las sirvientas inglesas durante la época victoriana inspiró hace una década la creación de estos particulares cafés, cuyo nombre deriva del vocablo inglés maid, que significa "criada". Aunque se pueden encontrar en otros barrios de la capital japonesa, lo suyo es ir a su lugar de nacimiento, Akihabara. Por las calles de este "distrito electrónico", chicas vestidas con delantal y cofia informan a los clientes para que pasen a los locales y, una vez dentro, son recibidos ceremoniosamente con un "Bienvenido a casa, señor". Con el tiempo, han aparecido otro tipo de locales como los shitsuji kissa, que son atendidos por camareros ataviados con el uniforme de mayordomo; o los danso kissa, donde los mayordomos son en realidad mujeres. En Akihabara también se pueden encontrar los manga kissa, un tipo de cafés con biblioteca de cómics, videojuegos y acceso a Internet.
9. Vestir un kimono
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, la occidentalización trajo la modernidad al vestuario japonés y con ella el kimono dejó de ser prenda de uso habitual, quedando prácticamente relegado a bodas, funerales, graduaciones o festivales tradicionales. Por eso no es extraño cruzarse en la calle o en el metro con una japonesa luciendo esta bella y elegante prenda camino de alguna cita de relevancia. En Tokio es posible conocer de cerca este traje confeccionado tradicionalmente en seda y cuyo estampado y corte varía en función del sexo, la edad, el estado civil, la ocasión y la estación del año. La empresa HIS Experience (www.hisexperience.jp) ofrece entre sus actividades culturales la experiencia de vestir un kimono, incluso mientras se aprende danza tradicional japonesa.
10. Sentarse a la mesa
Los platillos de cera expuestos en los escaparates de muchos restaurantes, que reproducen la comida ofrecida en la carta, es una de las curiosidades que el viajero se encontrará en su primer paseo por tierras japonesas. En este caso, le será de ayuda incluso para pedir su comida al camarero, pero hay otras informaciones que conviene saber de antemano. Por ejemplo, en la entrada. Muchos restaurantes cuelgan en ella unas pequeñas cortinas, llamadas noren, para mostrar que están abiertos. Una vez dentro, si el local tiene mesas, en ellas habrá un timbre que se utiliza para llamar al camarero. Si se va en grupo y sólo se ve una barra, siempre hay que preguntar si tienen salones privados, por cuyo uso a veces se carga una cantidad extra en la cuenta. Y una vez ha llegado la comida, no hay que olvidar que los cuencos siempre se sujetan con la mano a la altura del pecho, salvo si es un plato con líquido, que se ha de acercar hasta la boca. Por último, los palillos nunca se dejan clavados, no se gesticula o se señala con ellos ni se pasan alimentos de un juego de palillos a otro. Y al finalizar la comida, se han de dejar apoyados en el "hashi-oki".
Pasear con un tokiota
Qué mejor forma de conocer Shinjuku o el frenético ritmo de Shibuya que de la mano de un guía voluntario que hable español o inglés. El Ayuntamiento de Tokio ofrece numerosos recorridos gratuitos que permiten adentrarse con ventaja en esta increíble urbe, que tan confusa resulta al principio. Se puede elegir recorrido y reservar en la web www.tourism.metro.tokyo.jp
Museos de Tokio
La tradición artística japonesa se mezcla con el "Anime", el arte contemporáneo y las colecciones extravagantes en los museos de la ciudad, rica tanto en muestras exquisitas que hablan del pasado como en exhibiciones donde se palpa el pulso actual de un país que no deja de mirar hacia delante. Los museos, al igual que las calles, también reflejan el particular carácter de la capital japonesa.
Museo Nacional de Tokio
13-9 Ueno Park, Taito-ku. Ueno Station.
Tlf. 54 05 86 86
Si se tuviera que elegir sólo uno de entre todos los museos de la ciudad, éste sería sin duda el que nadie debería perderse. El museo más antiguo de todo el país alberga más de 120.000 objetos y obras de arte procedentes de Japón y otros países asiáticos. En el pabellón Honkan, y bajo el nombre de Las obras maestras del arte japonés, se exhibe una exquisita selección cronológica cuyo contenido rota periódicamente por razones de conservación, por lo que nunca se repite el muestrario, que incluye distintas artes como cerámica, grabado ukiyo-e, escultura, caligrafía, textiles, piezas militares... La colección de arte asiático y la galería de los Tesoros de Horyuji son otras de sus muestras imprescindibles.
Centro Nacional de Arte
7-22-2 Roppongi, Minato-ku. Nogizaka Station.
Tlf. 57 77 86 00
Situado en el distrito de Roppongi, en el Triángulo del Arte, donde también se encuentran el Museo de Arte Suntory y el Museo Mori Art, ofrece 14.000 metros cuadrados de espacio expositivo, el mayor de todo el país. Desde su inauguración en el año 2007 está dedicado exclusivamente a las exposiciones temporales, con más de diez muestras que pueden admirarse al mismo tiempo. Merece la pena acercarse hasta él, aunque sólo sea para ver el diseño arquitectónico de este edificio de cristal. Se puede tomar un café en el salon Rond, localizado en lo alto de un cono invertido, o saborear las delicadezas servidas en el restaurante Brasserie Paul Bocuse Le Musée.
Museo Ukiyo-e Ota
1-10-10 Jingu-mae Shibuya-ku. Harajuku Station.
Tlf. 34 03 08 80
El arte ukiyo-e, también conocido como las pinturas del mundo flotante, se desarrolló en la cultura metropolitana del periodo Edo, inspirado en los placeres del teatro, las geishas y las populares casas de té. La colección privada de Seizo Ota compila 12.000 estampas grabadas en madera que, gracias a la iniciativa de su familia, hoy se exponen en este museo memorial que ofrece un inolvidable viaje por los grandes secretos de este arte popular japonés.
Museo Edo-Tokyo
1-4-1 Yokoami, Sumida-ku. Ryogoku Station
Tlf. 36 26 99 74
Con una superficie de más de 30.000 metros cuadrados, este museo permite conocer la historia, la cultura y el estilo de vida de Tokio. El recorrido de la exposición permanente muestra desde los orígenes de la ciudad, con réplicas como la del Puente Nihombashi -un histórico punto comercial en la época Edo, ya que de él partían las rutas comerciales más importantes de la época-, hasta la tremenda reconstrucción que tuvo que realizar Tokio tras la Segunda Guerra Mundial.
Museo Ghibli
1-1-83 Simorenjaku, Mitaka-shi. Mitaka Station.
Los aficionados al anime -los populares dibujos animados japoneses- seguro que no se pierden este museo abierto por el Estudio Ghibli, creador de clásicos como La Princesa Mononoke o El viaje de Chihiro, donde se pueden conocer los fundamentos y las herramientas utilizadas en la animación. Una de las principales atracciones del museo es el cine Saturno, donde se proyectan de forma cíclica una serie de cortos realizados por Hayao Miyazaki exclusivamente para el museo. La entrada se ha de adquirir en España a través de la agencia Jaltour (www.jjtour.es).
Parásitos, espadas y carteles publicitarios
La capital japonesa acoge en su larga lista de museos algo más que obras de arte. Entre ellos se puede encontrar la única colección del mundo dedicada a los parásitos, el Museo Parasitológico Meguro (www.kiseichu.org), creado en los años 50 del siglo pasado y en cuya tienda se pueden incluso comprar llaveros con un parásito sellado en plástico; o colecciones para los amantes de la historia bélica, como el Museo de las Espadas (4 -25 - 10 Yoyogi, Sibuya-ku), donde se exponen 152 refinadas piezas, algunas de ellas designadas tesoros nacionales. La indumentaria toma relevancia en el Museo del Traje Bunka Gakuen (3-22-7 Yoyogi, Shibuya-ku), donde se expone una extensa colección de vestimentas y accesorios históricos tanto de Japón como del resto del mundo. En el Museo de Publicidad y Marketing (www.admt.jp) se puede ver una amplia colección que arranca desde los primitivos anuncios japoneses del siglo XVII. Un centro imprescindible para los amantes del diseño y de las artes gráficas.
Espacios urbanos
A pesar de que muchos de los puntos de interés de Tokio están desperdigados, es posible aunar unos cuantos en recorridos que pueden durar una jornada completa. Museos, rascacielos, calles comerciales, templos y parques aparecen en estos tres paseos que ofrecen en su conjunto una completa visión para quienes viajen por primera vez a esta fascinante ciudad, que logra mantener el aburrimiento totalmente a raya.
Si se va a estar poco tiempo en Tokio, éste es uno de los mejores paseos donde encontrar los neones y rascacielos que han hecho famosa a la ciudad. Shinjuku(1)se divide en tres áreas: el sur y el este concentran el ambiente comercial y de ocio del barrio, mientras que en el oeste, llamado Nishi-Shinjuku, se levantan rascacielos de oficinas y hoteles de lujo. El punto de partida es la estación de Shinjuku , donde se ha de tomar la salida oeste en dirección al edificio del Gobierno Metropolitano. Se irá por la dirección adecuada si en minutos se ve a la derecha la Mode Gakuen Cocoon Tower(2), una construcción de 50 plantas que lleva la firma del arquitecto Kenzo Tange, el mismo que diseñó el rascacielos que acoge las oficinas metropolitanas(3)y que se encuentra en la acera de la izquierda unos pocos minutos más allá. Sus torres gemelas levantadas a ambos lados de la estructura central son inconfundibles. Cuenta con dos observatorios, uno en cada torre. La entrada es gratuita, y las vistas, magníficas. Enfrente de la torre sur se encuentra el rascacielos Shinjuku NS Building(4), con un atrio del que cuelga un reloj de péndulo de 28 metros de largo. Tomando la calle Gijido-dori en dirección sur se llega a Koshu-Kaido. Si se tuerce a la derecha, en pocos minutos se llegará a la torre Shinjuku Park (5), cuyos últimos trece pisos están ocupados por el famoso hotel de la película Lost in Traslation: el Park Hyatt Tokyo. En cambio, si se gira a la derecha se terminará llegando a la salida sur de la estación de Shinjuku. A un paso está el complejo comercial de Takashimaya Times Square, donde se puede hallar uno de los establecimientos de la famosa cadena Tokyu Hands, y, una vez cruzada la calle Meiji-dori, el parque Shinjuku-gyoen (6),un oasis de tranquilidad que está especialmente hermoso durante la floración de los cerezos y la llegada del otoño. Después de pasear o incluso de tumbarse en el césped para almorzar una caja bento, hay que dirigirse hacia el este -hacia la izquierda del punto desde donde se entró- en dirección a la estación de Shinjuku-Sanchome. Junto a ella se encuentra de nuevo la calle Meiji-dori, que conduce al santuario sintoísta de Hanazono(7)tras pasar los grandes almacenes Isetan, cruzar Yasukuni-dori y girar a la izquierda en un callejón unos metros más allá. Dedicado a la deidad del comercio, la entrada es libre y se puede visitar hasta el anochecer, momento en el que los vecinos callejones que conforman el llamado Golden Gai (8)bullen de animación. Frecuentado en los años 60 y 70 por artistas y bohemios, sus locales de copas siguen pendientes de una remodelación urbanística que podría hacer desaparecer este rincón. Una vez se sale de él, aparece Kabukicho (9), donde se reparten salas de juego, karaokes, clubes, bares y restaurantes donde cenar, aunque lo suyo es dirigirse de vuelta a la estación de Shinjuku. Junto a la salida este, comienza la calle Shinjuku-dori (10), donde se puede terminar echando un vistazo a la ropa Lolita Gótica de Marui One o entrando en los almacenes Mitsukoshi.
El ritmo frenético de Shibuya, las subculturas tokiotas y el glamour van de la mano en este recorrido que puede durar desde medio día hasta la jornada entera, dependiendo del tiempo dedicado a sus puntos de interés. La estatua del perro Hachiko (1), que está junto a la salida de la estación de Shibuya y punto habitual de encuentro de jóvenes, marca el principio del paseo. La música de los anuncios proyectados en las pantallas gigantes, las luces y el ir y venir de la gente cruzando uno de los pasos de peatones más famosos del mundo seguro que impactarán al viajero. Para observar el ritmo de este rincón, lo mejor es tomarse un café en el Starbucks que hay en la primera y segunda planta de The Q Front. Después conviene entrar en el centro comercial Shibuya 109 (2), que es uno de los mejores escaparates de moda juvenil de la ciudad, muy frecuentado por las chicas gyaru, obsesionadas por la estética, las prendas de marca, los tacones y el maquillaje. A la salida, hay que volver al cruce para desde allí tomar Koen-dori (3). Repleta de tiendas, boutiques y cafés-restaurantes, constituye también un excelente escaparate para observar a la juventud tokiota. Conviene salirse momentáneamente de ella para curiosear por las calles adyacentes, donde también hay comercios interesantes, como Parco -a la izquierda de Koen-dori- o el Beams Time. También se puede ver el Museo del Tabaco y la Sal, con una interesante colección de trabajos ukiyo-erelacionados con estos dos productos. En cualquier caso, se ha de llegar hasta el final de la calle, que acaba justo enfrente del parque Yoyogi. A la derecha se verá el Estadio Nacional Yoyogi (4), diseñado por Kenzo Tange en el año 1964 y considerado aún el edificio moderno más importante de Japón. Continuando en la misma dirección, en pocos minutos aparece el puente de Jingu (5), donde habrá mucho entretenimiento si se llega a él una tarde de domingo, ya que estará repleto de jóvenes que lucen orgullosos los atuendos propios de las tribus urbanas a las que pertenecen. Lolitas, cosplayers y suka-to danshi (chicos que llevan faldas sobre sus vaqueros) pueden verse aquí y en la entrada al parque Yoyogi (6), un excelente lugar donde descansar tras haber entrado al santuario de Meiji-jingu (7), fino ejemplo de arquitectura shinto. Al salir, hay que dirigirse a la estación de Harajuku para tomar la calle peatonal Takeshita-dori (8), donde se puede curiosear los modelos de las Lolitas o entrar en la famosa cadena de todo a cien Daiso. En el cruce con Meiji-dori, se ha de girar a la derecha. Enseguida se verá el complejo comercial de siete plantas Laforet, con las últimas tendencias, y a su espalda, siguiendo por una angosta calle, la soberbia colección de arte ukiyo-e del Museo de Arte Conmemorativo Ota (9). Al salir, se ha de girar a la derecha para tomar la avenida de Omotesando (10), una de las más sofisticadas de Tokio. Al igual que en Ginza, el lujo y la arquitectura se dan la mano en este tramo del paseo, donde aparecerán los exclusivos centros comerciales Omotesando Hills y Gyre, las tiendas Dior Omotesando y Louis Vuitton -cuya fachada refleja los árboles del bulevar-, la estructura acristalada del edificio Hanae Mori o el diseño firmado por Herzog De Meuron del edificio de Prada Aoyama, entre otros.
El barrio imperial
Repleto de hoteles de lujo, restaurantes de nivel y tiendas exclusivas, Marunouchi es ante todo el barrio que acoge el Palacio Imperial. Su interior no se puede visitar, excepto una parte y sólo en dos fechas del año: el 2 de enero y el 23 de diciembre, día del cumpleaños del Emperador. Sin embargo, los jardines Kokyo Gaien, Kokyo Higashi Gyoen y el parque Kita-no-maru-koen, sí están abiertos a los visitantes.
Arte y tradición caracterizan este paseo en el que se habrá de recurrir al metro para evitar perder tiempo en recorrer la distancia entre ambas zonas. El punto de partida es la estación Okachimachi, desde donde se cruzará la calle Kasuga-dori para llegar a Ameya Yokocho (1), una calle comercial muy popular con aproximadamente 500 tiendas de alimentos, ropa o cosméticos. A partir de las 10 de la mañana ya suele haber animación. Al final de la misma se verá la estación de Ueno. Hay que girar a la derecha para llegar a la entrada sur del parque Ueno, donde se levanta la estatua de Saigo Takamori, un guerrero y político muy popular por su activo papel a finales del shogunato Tokugawa y el principio de la era Meiji.
Ueno (2) fue uno de los primeros parques públicos de todo Japón, y lo que le hace único es la concentración de museos de arte y edificios históricos que se desperdigan por él. A pocos metros, a la derecha de la estatua, ya aparece la primera de las colecciones, el Museo Real de Ueno, y un poco más allá, el Museo Nacional de Arte Occidental, cuyo diseño corrió a cargo de Le Corbusier, y el Museo Nacional de Ciencias. Aunque la joya es, sin duda, el Museo Nacional de Tokio (3), en cuyo edificio principal se expone una soberbia colección que recorre la historia del arte japonés. Totalmente imprescindible. Si se prefiere visitarlo otro día, se puede aprovechar el tiempo para pasear por el parque -precioso durante la temporada de floración de los cerezos- y descubrir algunos de los edificios religiosos que en él se encuentran, como el templo budista Kan-eiji, a la derecha del museo, o el santuario de Toshogu, situado entre el zoo y el estanque Shinobazu. Una vez terminado el paseo por el parque, hay que volver a la estación de Ueno. Si se prefiere ir a Asakusa caminando, desde aquí se tomará la avenida Asakusa-dori; si no, se cogerá la línea Ginza en la estación para bajarse tres paradas después en Asakusa. Al salir a la calle, lo primero que se verá, al otro lado del puente, es el edificio de la empresa cervecera Asahi (4), coronado por un curioso remate dorado que representa una llama. Y, en primer plano, está el río Sumida (5), cuyas orillas se embellecen con la floración de los cerezos y desde donde parten muchos barcos, a bordo de los cuales se obtienen unas interesantes vistas de la ciudad. Tras avanzar unos metros por la calle Kaminarimon (6), se llega a la puerta homónima, de la que cuelga una enorme linterna de más de 600 kilos de peso. Tras ella, comienza la calle Nakamise, con puestos de regalos, souvenirsy comida, que conduce a la entrada de Sensoji (7), el templo budista más importante de la capital japonesa. Detrás del mismo se encuentra el santuario de Asakusa, que en el mes de mayo acoge uno de los festivales más importantes de todo el país, el Sanja Matsuri. Al oeste de Sensoji -a la izquierda según se mira de frente al templo- se abren una serie de calles de casas bajas y ambiente tranquilo que mantienen un cierto aire de lo que fue la antigua Edo. Cualquiera de ellas llevará hasta Kokusai-dori, que hay que cruzar para seguir hacia el oeste hasta llegar a Kappabashi Dogugai-dori (8). Casi un kilómetro de tiendas donde comprar palillos, cuencos, menaje, juegos de té, cestas de bambú y todo lo que a la cocina se refiere, incluyendo las famosas reproducciones de cera que se exponen en los escaparates de los restaurantes. Una verdadera tentación para muchos viajeros que, sin duda, agradecerán que sea el fin del paseo para irse directo al hotel con las nuevas compras.
La isla artificial
Odaiba nació a mediados del siglo XIX para proteger la ciudad de los ataques marítimos y hoy en día es un lugar de ocio muy popular entre los japoneses. La mejor manera de llegar es a través de la línea de monorraíl Yurikamome, que se coge en la estación de Shimbashi. Hay que bajarse en la parada de Aomi, junto al complejo de ocio Palette Town, donde se encuentra el parque temático Mega Web. Allí los amantes del motor podrán ver lo último y lo clásico de la compañía Toyota, además de poder probar uno de sus modelos en un pequeño circuito. Después se puede cambiar el volante por la toalla y sumergirse en un baño caliente en el Ooedo Onsen Monogatari. Si el cuerpo no ha quedado demasiado relajado para unas lecciones de ciencia, un poco más allá se encuentra Miraikan, el Museo Nacional de Ciencia Emergente e Innovación, donde se puede ver al robot Asimo en acción o asombrarse con las imágenes que se proyectan en su planetario. Tras un corto paseo, junto a la estación de Daiba, se llega al parque Odaiba Kaihin, con unas vistas inmejorables de la bahía de Tokio y el puente del Arco Iris. Las mejores fotografías se toman al atardecer a la altura del Hotel Nikko Tokyo o, un poco más allá, junto a una reproducción de la Estatua de la Libertad. Justo enfrente de ésta se encuentra la sede de Fuji TV, un espectacular edificio diseñado por Kenzo Tange y fácilmente reconocible por la enorme esfera de dos mil toneladas que se alza en lo alto de la estructura. La entrada permite hacer un tour por los estudios y subir al observatorio situado en el interior de dicha esfera.
Restaurantes de Tokio
Con casi doscientos locales con estrellas Michelin en su haber, once de ellos con la máxima puntuación, la ciudad de Tokio se ha revelado en los últimos años como un auténtico destino para amantes de la buena mesa. El universo culinario japonés es tan amplio, que resulta imposible abarcarlo en una estancia corta. Desde la sofisticación de la cocina kaiseki hasta la sencillez de un pincho, todo un mundo asoma para saciar la curiosidad gastronómica del viajero.
Hinokizaka
Tokyo Midtown, 9-7-1. Akasaka, Minato-ku.
Tlf. 34 23 80 00
El Ritz-Carlton es el único hotel de Tokio que alberga un restaurante japonés distinguido con una estrella Michelin. En su interior, decorado en estilo tradicional, se saborea la alta cocina kaiseki y los menús cambian cada mes para reflejar el paso de las estaciones. Como curiosidad, el agua usada para elaborar la sopa dashi es traída desde el sur de la región de Kansai para garantizar la originalidad de su sabor.
Kanda
1F Ka-mu Moto-Azabu Building. 3-6-34 Moto-Azabu, Minato-ku.
Tlf. 57 86 01 50
El chef Alain Ducasse es un admirador de la cocina kaiseki que se prepara en este restaurante. Sus tres estrellas Michelin aseguran una auténtica experiencia culinaria. Es imprescindible reservar.
Maru
B1F Aoyama KT Building. 5-50-8 Jingumae, Shibuya-ku.
Tlf. 64 18 55 72
Este local próximo a la estación de Omotesando es una buena dirección para probar la cocina kaiseki a un precio económico. Es muy popular, por lo que conviene evitar los fines de semana. También se puede pedir a la carta.
Yuian
Shinjuku Sumitomo Bldg. 52F. 2-6-1 Nishi-Shinjuku. Shinjuku-ku.
Tlf. 33 42 56 71
La piedra, la madera, los tatamis, las luces bajas y los ventanales abiertos a unas fantásticas vistas -el restaurante se encuentra en la planta 52- caracterizan este local de Shinjuku. Una buena selección de sake acompaña a la carta de especialidades, aunque también se puede elegir entre varios menús. Mejor reservar si se quiere disfrutar de las mesas junto a los ventanales.
Chez Aburiya
Nakameguro Branch: Higashiyama 1-6-16, Meguro-ku.
Tlf. 37 92 45 55
Restaurante de tipo izakaya, con pocos asientos y una barra donde probar algunos de los platos de su extensa carta. Un menú en inglés facilitará la decisión sobre qué pedir, donde no debería faltar el zaru dofu, un plato a base de tofu casero. Buena selección de sake.
Gonpachi
1F/2F 1-13-11 Nishiazabu, Minato-ku.
Tlf. 57 71 01 70
Aunque tiene varias localizaciones, es la de Ginza la más popular y la más adecuada para los extranjeros, ya que algunos camareros hablan inglés. En este amplio local han comido presidentes del país y mandatarios extranjeros. Especializado en yakitori, también es recomendable su tempura.
Nihonryori RyuGin
1F Side Roppongi Bldg. 7-17-24 Roppongi, Minato-ku.
Tlf. 34 23 80 06
Con dos estrellas Michelin y situado entre los 50 mejores restaurantes del mundo, chefs y gourmets visitan este templo de la cocina molecular, dirigido por Seiji Yamamoto. Sin romper pilares básicos de la cocina tradicional japonesa, como el respeto por la frescura y la estacionalidad de los productos, propone en su menú gastronómico creaciones tan fabulosas como su manzana acaramelada 2010, un postre deconstruido donde una cobertura de caramelo caliente envuelve un suave granizado de manzana.
Esaki
B1 Hills Aoyama Bldg, 3-39-9 Jingumae, Shibuya-ku.
Tlf. 34 08 50 56
Su decoración minimalista, con el color blanco como principal protagonista, permite concentrar toda la atención en los diversos platos de alta cocina japonesa que ofrecen los menús de este tres estrellas Michelin, uno de los más asequibles de la ciudad, sobre todo en sus propuestas para el almuerzo.
Tapas Molecular Bar
Hotel Mandarin Oriental. 2-1-1 Nihombashi Muromachi, Chuo-ku.
Tlf. 32 70 88 00
Valorado con una estrella Michelin, es imprescindible la reserva. La razón: tan solo ocho asientos y un menú de 20 pequeños platos similares a tapas que tarda dos horas en finalizarse. Más próximo a un laboratorio que a una cocina, el cliente puede ver cómo se preparan unos platos donde la deconstrucción juega un papel importante.
Sushi Saito
1F Jitensha Kaikan, 1-9-15 Akasaka, Minato-ku
Tlf. 35 89 44 12
Sus tres estrellas Michelin avalan la calidad, la frescura y la exquisitez del sushi que se sirve en este pequeño restaurante, situado frente a la embajada de Estados Unidos y cuya entrada sin señal alguna pasa desapercibida. Mejor reservar.
Kyubey
8-7-6 Ginza, Chuo-ku.
Tlf. 35 71 65 23
Un clásico del suhsi que lleva abierto desde hace más de 70 años y que fue el lugar donde nació el gunkan maki, una pieza cilíndrica formada por arroz envuelto en nori y cubierta habitualmente por huevas. Su local más emblemático es el que está situado en Ginza, aunque tiene otros abiertos en los hoteles Okura, New Otani, Keio Plaza e Imperial.
Daiwa Sushi
5-2-1 Tsukiji, Chuo-ku.
Tlf. 35 47 68 07
Famoso por la increíble frescura de su pescado y la singular destreza de sus cocineros, es una de las paradas imprescindibles cuando se visita el Mercado de Tsukiji. Unos locales más allá se encuentra Dai Shushi, otro de los sushi-bar más famosos de la ciudad.
Ukaitei
Jiji-Tsushin Bldg. 5-15-8 Ginza, Chuo-ku.
Tlf. 35 44 52 52
Lámparas art decó, cristalería de Baccarat, antigüedades europeas y toques japoneses decoran este local con aires románticos. Es uno de los mejores restaurantes de teppanyaki, donde los platos se preparan en plancha de acero. Su filete de wagyu, una raza bovina originaria de Kobe apreciada por su textura y sabor, es la estrella de la carta.
Seryna
3-12-2 Roppongi, Minato-ku.
Tlf. 34 02 10 51
Uno de los mejores lugares para disfrutar de un shabu-shabu. Este local de tres plantas también ofrece exquisitos filetes de ternera de Kobe acompañados de su salsa de sésamo y sashimi, entre otros platos.
Nagatacho Kurosawa
2-7-9, Nagata-cho, Chiyoda-ku.
Tlf. 35 80 96 38
Retroceder 200 años a la época Edo es posible en este restaurante famoso por su shabu-shabu, acompañado de fideos soba caseros. Los fans de Akira Kurosawa no podrán resistirse a probar algunos de los platos que el propio director comía, ya que la carta incluye recetas familiares de su hermana mayor.
Bird Land
B1F Tsukamoto Suzan Bldg, 4-2-15 Ginza, Chuo-ku.
Tlf. 52 50 10 81
Entre las estrellas Michelin también se encuentran restaurantes que ofrecen yakitori, como este local que para muchos amantes del pincho de pollo es el lugar por excelencia donde ir a tomarlo. El elaborado con okukuji shamo -gallo de pelea procedente de la prefactura de Ibaraki- y su paté casero son dos de sus especialidades.
Toufuya Ukai
4-4-13 Shiba-Koen, Minato-ku.
Tlf. 34 36 10 28
Al pie de la Torre de Tokio y situado en el interior de una antigua fábrica de sake se encuentra este restaurante especializado en platos elaborados con tofu, que elaboran artesanalmente con agua pura y brotes de soja recogidos manualmente. Una de sus especialidades es el tofu frito dos veces acompañado de miso dulce y crema de huevo.
Chanko Dining Waka
T-Wing B1F. 1-6-2, Kabukicho, Shinjuku.
Tlf. 52 92 45 27
Para probar la comida de los luchadores de sumo, la llamada chanko-nabe, conviene visitar este local, propiedad del campeón de sumo Masaru Hanada, conocido como Wakanohana. En la carta hay varios tipos de este guiso compuesto de caldo, vegetales y carne o pescado.
Ten-ichi
6-6-5 Ginza, Chuo-ku.
Tlf. 71 19 49
Este local de Ginza es uno de los mejores para probar la tempura. Fundado en 1930, tiene muchas franquicias por la ciudad, aunque el local por antonomasia es éste, localizado en las proximidades de las tiendas de Hermés y Chanel. Ligera y sin pizca de grasa, así es la tempura más famosa de Tokio. Por la noche es mejor reservar.
Maisen
4-8-5 Jingumae, Shibuya-ku.
Tlf. 34 70 00 71
Cercano a la estación de Gotanda y señalado por un cartel blanco donde aparece el dibujo de un cerdo, se encuentra este popular restaurante especializado en tonkatsu, chuletas de cerdo finamente empanadas. La cola a su puerta garantiza la calidad de sus materias primas y el buen precio que las acompaña. También es posible descubrir otros platos que cambian según la estación del año.
Sometaro
2-2-2 Nishi Asakusa, Taito-ku.
Tlf. 38 44 95 02
Hay que quitarse los zapatos y dejarlos a la puerta al entrar en este agradable local de mesas bajas especializado en okonomiyakis, que pueden cocinarse con los ingredientes que uno quiera o siguiendo las propuestas de la carta, como el furusatoten, donde el panqueque iría relleno de una sabrosa mezcla de vegetales que incluye flores de colza, helecho y brotes de bambú, entre otros. Además, hay un menú en inglés donde se explica cómo preparar un okonomiyaki.
Ivan Ramen
3-24-7 Minamikarasuyama, Setagaya-ku.
Roka-Koen Station.
Tlf. 67 50 55 40
Ivan Orkin es el nombre del neoyorquino que ha vuelto locos a los aficionados al ramen, la popular sopa de fideos de origen chino, desde que abriera en 2007 este pequeño local situado a un par de minutos de la estación Roka-Koen -salida norte-, en la línea Keio-honsen. Las colas a la entrada demuestran que sus fideos, elaborados por él mismo, algo no tan frecuente en los restaurante que ofrecen ramen, son realmente delicados y el caldo que lo acompaña, muy sabroso.
Tentake
6-16-6 Tsukiji, Chuo-ku.
Tlf. 35 41 38 81
Aunque se puede comer a lo largo de todo el año, es en invierno la mejor temporada para disfrutar del que se dice es uno de los alimentos más peligrosos del mundo: el fugu o pez globo. Sólo los chefs especialmente entrenados pueden cocinar este pescado que se ofrece en variados platos en este restaurante, ubicado junto al Mercado de Tsukiji, justo cruzando Harumi-dori. El local se enorgullece de servir el tora-fugu, la más buscada y peligrosa de las especies de peces globo.
Les Creations de Narisawa
2-6-15 Minami-Aoyama, Minato-ku.
Tlf. 57 85 07 99
Teniendo en cuenta que sus tutores han sido los reputados chefs franceses Paul Bocuse y Joel Robuchon, no es de extrañar que la innovadora cocina de Yoshihiro Narisawa haya catapultado este restaurante a la exclusiva selección de los mejores del mundo. Algunas de sus fabulosas creaciones son la ensalada de agua de manantial gelatinizada con nabo, berros y hoja de wuasavi o la delicada fritura de ayu (pez dulce) acompañada de pétalos de cerezo espolvoreados con azúcar glas.
Beige Tokyo
10F Ginza Chanel Bldg. 3-5-3 Ginza, Chuo-ku.
Tlf. 51 59 55 00
La alta costura se une a la alta cocina en este local selecto donde se dan la mano Chanel y Alain Ducasse. Situado en la última planta del edificio que la lujosa firma de moda tiene en Ginza, el Beige Tokyo es una dirección perfecta para saborear cocina contemporánea francesa con vistas a la zona.
Aroma Fresca
12F Trecious. 2-6-5 Ginza, Chuo-ku.
Tlf. 35 35 66 67
Aunque hace falta reservar con meses de anticipación, merecería la pena el intento por conocer el restaurante italiano más popular de Tokio. Su carta, donde se fusiona el recetario italiano con ingredientes propios de la cocina japonesa, ha sido ya galardonada por Michelin.
Sant Pau
Coredo Nihonbashi Annex. 1-6-1
Nihonbashi, Chuo-ku.
Tlf. 35 17 57 00
Si el paladar necesita volver a los orígenes mediterráneos, siempre se puede visitar el restaurante que la chef catalana Carme Ruscalleda tiene en Tokio. Nada cambia respecto a su local de Sant Pol de Mar, e incluso las materias primas son importadas desde España.
Hoteles en Tokio
La mayoría de los hoteles de Tokio se encuentran situados en edificios altos y rascacielos, lo que permite al viajero disfrutar de fantásticas panorámicas de la capital japonesa, que, al caer la noche, se convierte en un irreal escenario parpadeante de luces rojas. Un lujazo que equilibra el hecho de que, salvo en hoteles de categoría alta, las habitaciones no resultan demasiado espaciosas. Estas dos variables serán determinantes para la elección del alojamiento.
The Peninsula Tokyo
1-8-1 Yurakucho, Chiyoda-ku.
Tlf. 62 70 28 88
Localizado en el prestigioso distrito de negocios de Marunouchi, junto al Palacio Imperial y el parque Hibiya, es uno de los hoteles más exclusivos de la capital japonesa. Con unas vistas excepcionales de la ciudad, ofrece uno de los alojamientos más amplios de Tokio, con un mínimo de 51 metros cuadrados en la categoría inferior: la Superior Room.
Shangri-La Tokyo
1-8-3 Marunochi, Chiyoda-ku.
Tlf. 67 39 78 88
Ofrece una de las mejores vistas sobre la bahía de Tokio al ocupar las últimas 11 plantas del novísimo edificio Marunouchi Trust Tower Main y el sello de calidad propio de los establecimientos Shangri-La. Su exclusivo y solicitado spa CHI constituye el lugar perfecto para relajarse y probar tratamientos autóctonos como el kisetsu, inspirado en el paso de las estaciones y que utiliza sólo productos de temporada, como el yuzu, un cítrico que aparece, por ejemplo, en las terapias de invierno. Es mejor asegurarse la reserva.
Mandarin Oriental, Tokyo
2-1-1 Nihombashi Muromachi, Chuo-ku.
Tlf. 32 70 88 00
Las vistas desde su impresionante vestíbulo, localizado en la última planta de un edificio de 38 alturas, merecen la pena por sí mismas, aunque el Mandarin Oriental cuenta con otros atractivos, como el culinario, ya que entre sus cinco restaurantes se encuentran el Sense y el Tapas Molecular Bar, cada uno con una estrella Michelin. Sus 179 habitaciones y suites se localizan entre las plantas 30 y 36 y, si se desea una panorámica al Monte Fuji, hay que pedir las orientadas al oeste.
The Ritz-Carlton Tokyo
9-7-1 Akasaka, Minato-ku.
Tlf. 34 23 80 00
Situado en el edificio más alto de Tokio, el Midtown Tower, lo raro es que el lujoso The Ritz-Carlton no contara con las soberbias vistas de 360 grados que ofrece sobre la ciudad, incluido el Monte Fuji. De entre sus habitaciones y suites destaca la Japanese Carlton Suite, localizada en las plantas 47 y 48 y decorada al estilo tradicional, con futón, puertas shoji y tatamis. Su restaurante japonés Hinokizaka ha sido galardonado con una estrella Michelin en los últimos tres años.
Okura Tokyo
2-10-4 Toranomon, Minato-ku.
Tlf. 35 82 01 11
Situado a pocos pasos de Roppongi Hills y el llamado Triángulo del Arte, el elegante Hotel Okura Tokyo cuenta con una amplia colección de 2.500 piezas de arte budista y pintura tradicional japonesa a pocos pasos del edificio principal. Diseñado en los años 60, sus lujosas habitaciones aún retienen en la decoración toques de la época, al igual que el Orchid Bar, uno de los 12 restaurantes y bares que aloja en sus dos edificios.
Conrad Tokyo Hotel
1-9-1 Higashi-Shinbashi, Minato-ku.
Tlf. 63 88 80 00
Las obras de arte, tanto contemporáneas como tradicionales, hacen parecer a la mayoría de los espacios públicos de este establecimiento una verdadera galería de arte. Tras pasar por su impresionante vestíbulo, el cliente se encuentra con amplias habitaciones que tienen baños acristalados y vistas a los jardines de Hamarikyu y la bahía de Tokio, con el Puente del Arco Iris en la distancia.
Imperial Hotel
1-1-1 Uchisaiwai-cho, Chiyoda-ku.
Tlf. 35 04 11 11
Pocos elementos quedan del edificio original que diseñara el arquitecto Frank Lloyd Wright en 1923, aunque aún permanece cierto aire retro en el vestíbulo y el bar, puntos de encuentro de burócratas y gente adinerada de compras por la cercana Ginza. Su situación, junto al parque Hibiya y a poca distancia del Palacio Imperial, se suma al excelente servicio que ha hecho famoso al hotel. Las habitaciones del edificio principal son mucho más amplias que las de la torre, aunque éstas tienen mejores vistas.
The Capitol Hotel Tokyu
2-10-3 Nagata-cho, Chiyoda-ku.
Tlf. 35 03 01 09
Las shoji (puertas deslizantes de papel) le dan un aire tradicional a las 251 habitaciones y suites de este hotel inaugurado en el otoño de 2010. Situado en Akasaka, sobre la colina del santuario de Hie, tiene entre sus atractivos el restaurante Suiren, rodeado de jardines y estanques, un entorno tranquilo, situado en pleno centro de Tokio y perfecto para disfrutar de la kaiseki, la exquisita alta cocina japonesa.
New Otani
4-1 Kioi-cho, Chiyoda-ku.
Tlf. 32 65 11 11
Escenario en su día del cuartel de Spectra en la película de James Bond Sólo se vive dos veces, el Hotel New Otani puede presumir de tener uno de los jardines japoneses más agradables de la capital japonesa: cuatro hectáreas de 400 años de antigüedad que en su día pertenecieron a un señor feudal y que hoy sigue siendo uno de los principales atractivos de este enorme hotel, distribuido en tres edificios, donde son necesarios dos puntos de información para aquellos que se despistan en la búsqueda de alguno de sus 37 restaurantes, bares o cafés.
Four Seasons at Chinzan-So
2-10-8 Sekiguchi, Bunkyo-ku.
Tlf. 39 43 22 22
La soberbia Japanese Suite, los excepcionales tratamientos del Yu, The Spa y el oasis de paz que conforman las siete hectáreas de jardín que rodean al establecimiento convencen al huésped más sibarita. Además, es uno de los mejores lugares de la ciudad para hospedarse durante la Sakura o floración del cerezo, ya que se encuentra junto a las orillas del río Kanda, que se tornan blancas con la llegada de la primavera. Durante el fin de semana, la pagoda de mil años de antigüedad y la cascada, localizada en el jardín, son escenario habitual de bodas.
Ginza Yoshimizu
3-11-3 Ginza, Chuo-ku.
Tlf. 32 48 44 32
Situado en pleno distrito comercial de Ginza, este ryokan es una buena dirección para disfrutar del alojamiento tradicional del país. El característico estilo minimalista de la decoración japonesa aparece en sus habitaciones, donde no hay televisión, nevera ni teléfono por la política nature-friendly del ryokan. Dos baños onsen están disponibles para los clientes que deseen disfrutar de los tradicionales baños calientes del país.
Sukeroku No Yado Sadachiyo
2-20-1 Asakusa, Taito-ku.
Tlf. 38 42 64 31
A diferencia de otros ryokans de la ciudad, cuyo encanto permanece escondido tras fachadas de cemento, el Sadachiyo permite trasladarse a la época Edo desde la misma entrada. Situado a cinco minutos a pie del templo de Asakusa, cuenta con veinte habitaciones de estilo tradicional y dos baños onsen, uno de ciprés japonés y otro de granito negro, que son perfectos para relajarse tras un día de visita por la ciudad. Si se va a trasnochar, hay que tener en cuenta que la entrada del hotel se cierra sobre las dos de la madrugada.
Shibuya Granbell Hotel
15-17 Sakuragaoka-cho, Shibuya-ku.
Tlf. 54 57 26 81
A tiro de piedra de la estación de Shibuya, su excelente localización viene acompañada además de tarifas terrenales. Mejor elegir las twins que las dobles, ya que ofrecen un mayor espacio. También cuenta con siete elegantes suites, entre las que destaca la View Bath Suite, con unas fantásticas vistas que se pueden disfrutar desde la cama, la bañera o la terraza.
Mitsui Garden Ginza Premier
8-13-1 Ginza, Chuo-ku.
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