El paraíso del Cabo de Gata en sus 7 planes más apetecibles

Lo que nadie puede perderse si viene por primera vez o si regresa una y otra vez

Noelia Ferreiro
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Foto: Estellez / ISTOCK

Un impresionante paisaje desértico de pitas y chumberas, pueblos blancos de arquitectura típica y un mar plagado de arrecifes de coral que, en su diálogo con la roca, ha propiciado acantilados volcánicos y calas recónditas que se cuelan por la sierra. Así es, a grandes rasgos, el Cabo de Gata, la gran joya de la provincia de Almería. Un parque natural que, a lo largo de sus 38.000 hectáreas protegidas, esconde un pedacito del paraíso.

Para quienes no lo conozcan, o para quienes regresen una y otra vez, estos son los planes básicos que nadie se pude perder en este destino soñado:

Cabo de Gata
Cabo de Gata | WillSelarep / ISTOCK

Explorar el Valle de Rodalquilar

De origen volcánico, se trata del corazón del Cabo de Gata, un antiguo cráter flanqueado por pequeñas elevaciones en todos los flancos salvo uno de sus extremos que se abre al mar por la playa de El Playazo. En él se encuentran algunos de los parajes más bellos del parque y atravesarlo por carretera es una delicia.

Playa de Los Muertos
Playa de Los Muertos | Juan Reig Peiro / ISTOCK

Disfrutar de las playas y las calas

Claro, porque son una de las grandes bazas del parque. Playas como la de Los Muertos (a 3 km de Carboneras) se cuenta incluso entre las más hermosas del país. Para los amantes de los largos arenales, también está la de Genoveses (a menos de 1 km del núcleo urbano de San José) y Monsul (a 4 km de San José por una pista forestal). En cuanto a las calas, no hay que perderse la del Plomo y la de Enmedio (a las que se accede desde la AL- 5106 por caminos sin asfaltar), además de la de San Pedro (sólo accesible por mar) o la menos conocida de El Carnaje con sus enormes cantos rodados y sus palmeras grande y pequeña.

Playa de Monsul
Playa de Monsul | LUNAMARINA / ISTOCK

Contemplar la panorámica del Mirador de la Amatista

Al pie de la carretera AL-4200, entre las poblaciones de La Isleta del Moro y Rodalquilar, este mirador construido en el lugar de un antiguo puesto de vigilancia de la Guardia Civil ofrece unas vistas sublimes a los acantilados, el Pico de los Frailes (el más alto del parque) y a la maravillosa fusión del cielo con el mar que distingue al Cabo de Gata.

Playa de los Genoveses
Playa de los Genoveses | Estellez / ISTOCK
La Garganta de Vikos, el desfiladero más profundo del mundo

Contagiarse de la magia de sus pueblos

Además de San José (el más grande y mejor equipado), nadie debería perderse Rodalquilar, rodeado de colinas en un oasis de árboles y flores. Tampoco Agua Amarga, con sus calles inmaculadas y sus restaurantes chic, y Las Negras, con un ambiente más hippy de tabernas que miran al mar. Entre otros muchos.

Amanecer en la playa de los Escullos
Amanecer en la playa de los Escullos | Estellez / ISTOCK

Bucear en el Arrecife Las Sirenas

Está en la parte más meridional del Parque Natural del Cabo de Gata y, por tanto, en la parte más oriental del sur de España, emplazado junto al faro homónimo y relativamente próximo a los largos arenales de Mónsul y Genoveses. Con su imagen de piedras fantasmagóricas (un conjunto de antiguas chimeneas volcánicas), se trata de una de las vistas más emblemáticas del parque y también una de las zonas preferidas por los buceadores para explorar el fondo marino. Al lado del mirador hay un punto de información turística.

Arrecife de Las Sirenas
Arrecife de Las Sirenas | Eusebioj Torres / ISTOCK

Hacer senderismo en la Punta de la Media Naranja.

Puede que no se haya reparado en él, pero este cabo que aparece después de la icónica Cala de los Muertos, es uno de los más impresionantes de la costa. Se llama la Punta de la Media Naranja y está coronado por el Faro de Mesa Roldán que, por si fuera poco, es el más alto de la Península Ibérica. Las aguas que rodean este cabo fueron declaradas Reserva Integral por el Ministerio de Medio Ambiente, por lo que se trata de un auténtico santuario marino con la gran baza de que sus fondos son de los mejor conservados del Parque. En ocasiones es probable encontrarse en estas aguas con poblaciones de delfines.

Faro del Cabo de Gata
Faro del Cabo de Gata | LUNAMARINA / ISTOCK

Alquilar un velero con o sin patrón

Recorrer el Cabo de Gata a bordo de una embarcación que cabalga sobre las olas con las velas desplegadas es una experiencia ligada a la sensación de libertad. Pero es además la mejor manera de conocer rincones que son inaccesibles a pie y donde el baño (sobre todo si es con gafas y tubo) resulta inolvidable. Las posibilidades son múltiples: desde paseos de un par de horas por la mañana o para contemplar la puesta de sol, hasta excursiones de varias jornadas en las que el barco fondea para dormir en los camarotes bajo la luz de las estrellas. Las travesías parten de los puertos de Garrucha, Carboneras y San José.

Nijar en Cabo de Gata
Nijar, Cabo de Gata | jacquesvandinteren / ISTOCK