Siete playas de Cádiz para visitar en invierno

Las playas de la provincia de Cádiz son un destino evocador también en invierno, cuando están solas y no se escucha más que el romper de las olas. He aquí siete de las más bellas.

Carolina Oubernell
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Playa de los Alemanes

Entre los cabos de Gracia y la Plata, a un salto de Zahara de los Atunes, se extiende la playa de Los Alemanes, otro de los arcos de arena blanca y aguas cristalinas del Atlántico gaditano. El origen del nombre sigue siendo un misterio, aunque algunos historiadores aseguran que un grupo de alemanes nazis decidió buscar el anonimato en este lugar terminada la Segunda guerra mundial. La playa es hoy uno de los rincones más encantadores de la provincia, un lugar solitario y poco frecuentado, una cala de kilómetro y medio y cincuenta metros de anchura donde perderse y no ser encontrado.

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Playa de Sotogrande

Al Mediterráneo miran las playas de Sotogrande, ubicadas en el término municipal de San Roque, junto a algunas de las urbanizaciones más exclusivas de la Costa del Sol (es Costa del Sol desde La Línea de la Concepción hasta Nerja). Las playas de Sotogrande en realidad son dos: Guadaquitón y Borondo. Ambas están unidas, comienzan en la desembocadura del río Guadiaro y terminan en el faro de Torrecarbonera. Adscritas a las colonias más lujosas de Sotogrande, lo más bello y más salvaje, no obstante, son aquellas zonas que se alejan de las construcciones, los paseos y las zonas de servicio y restauración.

Playa de la Caleta

Es la más encantadora de las playas de la Bahía. Está en Cádiz, encerrada entre los castillos de San Sebastián y Santa Catalina, y en su centro se alza el romántico balneario de La Palma. En sus quietas aguas los pescadores del barrio de La Viña amarran sus barcos y aseguran que no hay en invierno una puesta de sol más bella que la que se admira desde aquí. La Caleta es la playa urbana de Cádiz, ahora que allí andan pregonando su carnaval y las calles de la ‘tacita de plata’ saben a la sal de esta agua antillana y americana.  

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Playa de los Lances

Los Lances es la gran playa de Cádiz, un inmenso arco de arena blanca, viento y sur que se halla al sur del sur, allí donde Europa acaba y comienza África. Los Lances pertenece a Tarifa y posee un área protegida, un paraje natural, de más de doscientas hectáreas de territorio que discurre paralelo a la carretera que une la ciudad más meridional de la península con las playas del Atlántico gaditano. Es invierno, pero eso poco importa a los amantes de los deportes del viento. El surf en sus diferentes modalidades también se practica en enero.

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Playa de Bolonia

La más histórica y cultural de las playas de Cádiz es también un privilegiado mirador para los amantes de la ornitología. Bolonia acoge la antigua colonia romana de Baelo Claudia, la ciudad a orillas del océano donde se hallaban las factorías de salazones más importantes del atlántico peninsular. En uno de los extremos de Bolonia se extiende la gran duna, cuya arena atrapa y devora los pinos autóctonos que han germinado próximos al rompeolas.

Playa del Palmar

Es inmensa y alargada, como una flecha. Aunque pertenece a Vejer, el pueblo más cercano es Conil de la Frontera. En realidad, El Palmar es una playa virgen, quizá la última que aguanta en Cádiz la voracidad inmobiliaria. Hay casas, sí, pero son de planta baja, están acomodadas al paisaje, a la ancha horizontalidad del océano. A pesar de su estado semisalvaje El Palmar es tan grande que hay zonas donde existen restaurantes, alojamientos con encanto y empresas de turismo activo entre las que destacan las escuelas de surf.

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Playa de Caños de Meca

Caños de Meca es en realidad la suma de varias calas. Las hay para todos los gustos: arenosas, rocosas, familiares y hasta nudistas. Todas son espectaculares y guardan hacia el cabo de Trafalgar, en cuyas aguas obtuvieron la victoria los ingleses en la célebre batalla contra los españoles, un referente simbólico y geográfico. Su anchura es muy poca y en sus zonas más agrestes se encrespan pequeños acantilados de cuyas paredes manan en tiempo de lluvias agua dulce. Más hacia el oeste aguardan dos de las playas más conocidas de la provincia. Son Zahora y El Palmar, esta última perteneciente al encantador pueblo de Vejer de la Frontera.