Sierra Espuña, un oasis en el corazón árido de Murcia

Una naturaleza insólita se abre paso en este parque regional

Noelia Ferreiro
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Foto: Barrancos de Gebas

Es un tesoro verde en el árido territorio del sureste de la península. Un rincón arropado por espesos pinares que se abre como una mancha de frescor entre el desierto pedregoso y el mar cristalino, entre los campos pardos y el Mediterráneo brillante. Nos referimos al Parque Regional de Sierra Espuña, el oasis desconocido de Murcia. Aquí, en este conjunto montañoso con picos que alcanzan los 1500 metros, en estos collados barnizados de leyendas, el paisaje está dibujado con humedales y llanuras esteparias, con cañones y yacimientos arqueológicos, con castillos y fortificaciones medievales.

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Flora y fauna sorprendente

Con sus casi 18.000 hectáreas de extensión, Sierra Espuña es un lugar especialmente indicado para los amantes de la naturaleza. Nada resulta más placentero que descubrir su rica flora, que crece de manera sorprendente en semejante entorno yermo. Cerca de mil especies adaptadas tanto a la umbría como a la solana: encinas, quejigos, olmos, álamos y chopos, junto a madreselvas, adelfas y grandes extensiones perfumadas de tomillo y romero.

También la fauna, claro, tiene su espacio en este parque, con una gran profusión de piquituertos, gavilanes, búhos y águilas reales. Es por esta abundancia de especímenes insólitos por la que que se ha ganado la declaración de ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

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A pie o en bicicleta

Sierra Espuña es también un territorio ideal para quienes gustan de gastar las suelas, o en su defecto, para quienes prefieren hacer camino a golpe de pedaleo. Para ello existe una red de once senderos señalizados, de los que conviene informarse en el centro de interpretación Ricardo Codorníu. Este lugar toma el nombre del ingeniero forestal que, tras la nefasta riada de finales del siglo XIX, decidió repoblar la zona con pino carrasco. Fue así como se conformó este inmenso bosque mediterráneo que abarca los municipios murcianos de Alhama, Totana, Mula y Aledo.

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Caminando se descubren los hitos de lugar: el valle del Leiva, el santuario de La Santa de Totana, los distintos miradores con impresionantes panorámicas (La Cabaña, Collado Bermejo, Collado Mangueta y Collado Pilón) y los famosos Pozos de la Nieve, un vestigio histórico y cultural de incalculable valor patrimonial. Construidos entre los siglos XVI y XVIII, y utilizados hasta el siglo XX para abastecer de hielo a las poblaciones cercanas, estos enormes pozos cilíndricos (cada uno albergaba hasta mil toneladas), elaborados con piedra caliza y recubiertos con una bóveda acampanada, son la esencia de Sierra Espuña.

Barrancos y dinosaurios

En la sierra, los más activos pueden subir al Morrón de Espuña, el pico más alto, con 1.585 metros. O recrearse en las paredes del Leiva, tan propicias para la escalada. Los menos, pueden disfrutar de las vistas al perfil moruno del castillo de Alhama o a la vega del Guadalentín, donde crece la afamada huerta murciana. E incluso maravillarse con el paisaje más espectacular del parque: los Barrancos de Gebas, un conjunto de cárcavas y cañones de yeso bañados por las aguas esmeraldas del embalse de la Rambla de Algeciras.

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Pero lo que nadie podría imaginar es que también se puede hacer la Ruta del Jurásico. Y es que este lugar esconde un rico patrimonio geológico y paleontológico. Importantes yacimientos como La Bastida, La Tira del Lienzo, La Almoloya o Las Cabezuelas han dado origen a un itinerario circular que discurre en busca de estos vestigios. También está la Senda del Dinosaurio, especialmente indicada para hacer con niños puesto que se adentra en el bosque, atraviesa un puente colgante y persigue la supuesta huella del animal prehistórico que le da nombre.