Seis lugares enigmáticos que quizás no conozcas en Praga

La capital de la República Checa es un tesoro en sí mismo que merece la pena recorrer a fondo.

Javier Carrión
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Foto: TomasSereda / ISTOCK

Praga es una de las capitales europeas más visitadas por los turistas gracias a un puñado de monumentos imprescindibles en cualquiera de sus recorridos. Sin embargo, la ciudad checa esconde otros atractivos menos visibles que merece la pena descubrir por su valor histórico, religioso y arquitectónico. Están casi todos muy próximos a la Ciudad Vieja y a su río Moldava con casi veinte puentes levantados sobre sus aguas.

El panteón de los héroes de Praga

La cripta de San Cirilo y San Metodio es, sin duda, el panteón más querido y honrado del pueblo checo. Está dedicado al comando encabezado por Jan Kubis y Jozeb Gabcik que organizó el asesinato del gobernador nazi Reinhard Heydrich, uno de los hombres más temidos del Tercer Reich, en 1942. Tras cometer el primer atentado serio que recibía un alto mando nazi en la II Guerra Mundial, conocido como la "Operación Antropoide", los dos héroes checos se refugiaron en esta cripta. Otros cinco colaboradores de la resistencia los acompañaban con el objetivo de pasar desapercibidos ante las fuerzas del régimen nazi, que iniciaron su venganza con la destrucción total del pueblo de Lidice, en las cercanías de Praga. Los héroes checos permanecieron en la cripta casi tres semanas en unas condiciones infrahumanas hasta que fueron delatados y la Gestapo desplegó 360 miembros del batallón de guardia de las SS para intentar la captura del comando. Los paracaidistas prefirieron quitarse la vida antes de rendirse, pero todavía hoy pueden verse algunos orificios producidos por las armas alemanas en el asedio a la iglesia bajo la placa conmemorativa situada en la parte exterior de la cripta. Impresiona entrar en el pequeño museo de esta iglesia ortodoxa checa que recoge minuciosamente en su primera sala la historia de la "Operación Antropoide" con fotografías, películas y documentos. A continuación, atravesando una puerta negra giratoria que también impacta, se accede al panteón con las tumbas de los héroes de Praga, acompañadas de un busto de cada soldado. En ellas siempre hay flores, banderas checas y comentarios escritos por el pueblo recordando esta auténtica historia con reverencia y admiración.

El brazo momificado de la Iglesia de Santiago

Casi escondida detrás de Nuestra Señora de Tyn, con sus dos célebres pináculos góticos, la Iglesia de Santiago cautiva por sus dimensiones y la belleza ornamental de su interior. Vinculado a la comunidad franciscana desde el siglo XIII, el templo llama la atención por la vertiginosa altura de su nave central, próxima a los 30 metros, y por su numerosos altares. Además del retablo mayor hay otros 21 altares diferentes esparcidos por la iglesia. La iglesia de Santiago tiene también fama por su formidable acústica con una joya musical, el órgano barroco de 1702, y por un macabro elemento que se encuentra suspendido en uno de los muros del templo: el brazo humano de un santo momificado.

Vitkov, la estatua ecuestre más grande del mundo

Estatua ecuéstre de Jan Zizka en el memorial de Vitkov. | frimufilms / ISTOCK

Sin salir de la ciudad, una experiencia diferente nos espera en la colina de Vitkov, que se alza sobre el popular barrio de Zizkov, muy frecuentado por los jóvenes praguenses que buscan buenas cervecerías con mejores precios que los del centro histórico de la ciudad. Aunque no lo quieras, la mirada te llevará a un gigantesco monumento funcionalista que preside la estatua del caudillo militar checo Jan Zizka, vencedor contra los cruzados en 1420. Se dice de su estatua ecuestre que es la más grande del mundo y sus dimensiones impresionan: nueve metros de altura, 9,6 metros de longitud, 16,5 toneladas de peso (solo el arma del jefe checo pesa 50 kilos...). El monumento se levantó en los años 30 del pasado siglo, pero tras la II Guerra Mundial fue utilizado para promover la ideología del régimen comunista y por este motivo destacados representantes del partido comunista checo fueron enterrados en este lugar.

Un jardín barroco para recién casados

Jardines Vrtbovska Zahrada, Praga | lavendertime / ISTOCK

A solo unos metros de la iglesia que guarda el niño Jesús de Praga, entrando por la calle Karmelitska en Mala Strana, se accede a uno de los jardines más bellos y ocultos de la capital checa. Se dice del jardín Vrtbovska que es el jardín barroco más bonito al norte de los Alpes y quien lo descubre en la pendiente de Petrin queda impactado. El jardín barroco de terrazas, de tipo italiano, fue creado para Jan Josef, conde de Vrtba y gobernante superior del castillo de Praga, entre 1715 y 1720. Lo sorprendente de este romántico espacio, muy frecuentado por parejas de recién casados y parejas enamoradas, es su ingeniosa composición, basada en una gradación de plataformas de terrazas comunicadas con escaleras que se sostienen por muros de apoyo formados en línea curvas, una característica típica del barroco. Hacia arriba, después de recorrer una magnífica serie de estatuas y esculturas, obra de Matyas Bernard Braun, autor también de algunas  de las famosas estatuas del Puente de Carlos,  el jardín se hace más estrecho hasta llegar a la parte más alta, cerrada con una pared decorativa en forma de arco, desde la que se divisa un espectacular "skyline" de la ciudad.

El romántico Pabellón Hanavsky

Pabellón Hanavsky, Praga. | vaz1 / ISTOCK

Para los románticos no hay nada como una visita al Parque Letna. Muy cerca del lugar donde se erigió una inmensa escultura de Stalin en 1955, ya desaparecida, se encuentra el Pabellón Hanavsky, un edificio forjado en hierro que fue construido para la Exposición General Nacional de 1891.  Tras esa muestra, que tuvo un gran éxito por los vuelos panorámicos en globo que se desarrollaron, el pabellón fue desmantelado y el príncipe Hanavsky, su dueño, decidió regalarlo a la ciudad de Praga, convirtiéndose en la primera construcción  de hierro forjado, cemento y cristal de la capital checa. Hoy los praguenses y los turistas se acercan a él para tomar un café por la mañana divisando el río Moldava y sus atractivos puentes o para tomar el aperitivo en su agradable terraza exterior cubierta y protegida por ventanales.  

Terezin, tránsito a Auschwitz

Gatsi / ISTOCK

Visitar un campo de concentración nazi en Praga es posible. A menos de una hora en coche, tomando la dirección a Dresde, se llega a esta antigua fortaleza construida en 1780 por el emperador José II para defenderse de los ataques prusianos. Durante la II Guerra Mundial estas fortificaciones se transformaron en un campamento de prisioneros. En 1940 la Pequeña Fortaleza fue utilizada como prisión de la Gestapo y a finales de 1941, la Fortaleza Principal, hoy una ciudad checa casi desierta y sin alma, se convirtió en un campamento de tránsito nazi, escenario del paso de más de 150 000 judíos hacia los campos de exterminio como el de Auschwitz. En la actualidad, el Museo del Gueto se puede visitar en uno de los edificios de la Fortaleza Principal, donde se puede comprobar cómo vivían hacinados miles de judíos. Terezin llegó a albergar a más de 60.000 prisioneros en un espacio pensado para no mucho más de 5.000 personas. Asombra ver en el museo los dibujos de los niños encarcelados en el campo y fuera de él los depósitos de cadáveres y  las celdas de los prisioneros de la Pequeña Fortaleza, como la de Gavrilo Princip, asesino del archiduque Francisco Fernando, heredero del trono de Austria-Hungría, en 1914, reconocible en el recinto porque siempre tiene un ramo de flores con los colores de la bandera serbia.