Santiago de Compostela, historia con mayúsculas

Santiago de Compostela es historia. Con mayúsculas. En su máxima expresión. Es milenaria, es intelectual, es misteriosa, es salvaje, es apacible, … está viva. Y es, por lo tanto, el escenario perfecto para que cada viajero inicie su aventura en el corazón de Galicia y escriba su propia historia.

Viajar para Santiago de Compostela
 | 
Foto: D. R.

Visitar Santiago de Compostela es descubrir una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco gracias a su belleza monumental, extraordinaria conservación y por ser meta de una milenaria ruta de peregrinación: el Camino de Santiago, que desde el siglo IX transformó este paraje del ‘finis terrae’ en punto de encuentro de la fe y el pensamiento del mundo occidental.

La aventura que aquí arranque puede ser salvaje y natural, como su entorno de verdes bosques y largas rías gallegas. O del testimonial gris de la piedra de una catedral románica a la que el transcurrir de los siglos quiso añadir la sobriedad del Renacimiento y la majestuosidad de un Barroco que terminó por trazar la imagen monumental de la urbe, hecha del granito de sus monasterios, sus hospitales de peregrinos, sus numerosas iglesias, sus casas señoriales y unas plazas en las que el tiempo escogió quedarse detenido.

Las de Santiago de Compostela son tierras de historias, leyendas y tradiciones inmortales; y la espiritualidad del continente sigue mirando hacia ellas, como demostraron los últimos Años Santos y como probarán sin duda la cita jubilar de 2021. Para los visitantes guarda la ciudad sus tesoros, que se exhiben en 16 museos, y la sorprendente riqueza de su arquitectura contemporánea, firmada por Eisenman, Hejduk o Siza, alrededor de la cual se extiende la más importante dotación de parques y jardines de toda Galicia.

Tradición y riqueza gastronómica

D. R.

La historia de cada lugar y de cada viaje también se saborea, y Santiago, como capital de Galicia, ejemplifica toda la tradición y riqueza gastronómica de una cocina admirada por la soberbia calidad de sus ingredientes, del mar y de la tierra, en la que tienen cabida desde lo más tradicional hasta lo más innovador. Por eso la gastronomía es sin duda uno de los principales atractivos de la ciudad.

Una ciudad de cuento

También lo es su fisionomía y halo de misterio. Ciudad Patrimonio de la Humanidad, Santiago de Compostela es pequeña y bonita como las ciudades de los cuentos. Además es tranquila, segura y muy agradable para pasear. La zona histórica es como un laberinto con muchos secretos. Está llena de calles estrechas, casitas y soportales y tiene un pavimento de grandes piedras viejas con las que se puede jugar a no pisar las rayas sin preocuparse por los coches, porque es toda peatonal. En las serenas plazas y placitas hay mucho espacio para jugar y cafeterías con terrazas al aire libre. La Catedral, los antiguos nombres de las calles, las gárgolas, las fuentes... pueden ser fascinantes para los pequeños si los adultos les ayudamos a descubrirlas.

D. R.

Tierra de acogida universal desde hace más de mil años, Santiago de Compostela es un punto de llegada y encuentro nacido para el ejercicio de la hospitalidad y espiritualidad de cada viajero o viajera, bien llegue en soledad, en compañía de amigos, y también en familia.

Santiago, que destaca por su cantidad de espacios verdes, está rodeada de parques estupendos. La mayoría tienen columpios y juegos infantiles, mucha sombra y fuentes, ríos o estanques, donde pasar jornadas de disfrute y conexión con la naturaleza.

D. R.

Una actividad fantástica para disfrutar con los más pequeños. Pero si lo que se quiere es actividad, Santiago pone toda su artillería a disposición del ‘pequeño’ visitante: un tren turístico que recorre la ciudad, interesantes y curiosos museos, eventos y actividades culturales para todos los públicos, parques de ocio, actividades de aventura, excursiones para descubrir los alrededores...

Cercanía con la naturaleza

La historia de Santiago de Compostela es la de una ciudad abrazada por espacios verdes. Desde casi cualquier punto de la ciudad, y muy especialmente de la ciudad histórica, se abren perspectivas que descubren los parques urbanos, o que fugan hacia las tierras de labor o hacia las masas de arbolado de los montes que rodean a Compostela. A esa sensación de cercanía de la naturaleza contribuyen sin duda desde hace ya siglos los jardines históricos –el conjunto formado por el parque de la Alameda, el robledal de Santa Susana y el Campus Universitario Sur, más los parques de Santo Domingo de Bonaval y de Belvís− que siguen estando entre los lugares más emblemáticos y visitados de la ciudad.

D. R.

Y las nuevas zonas verdes que abrazan la ciudad salvaguardan la relación histórica de lo construido con el entorno natural, de manera que aún en nuestros días podemos disfrutar de las mismas estampas urbanas que tuvieron, mucho tiempo atrás, otros viajeros y peregrinos...