Ruta de los Nazaríes, el último reino andalusí

Lo más sorprendente del reino nazarí, es su propia existencia. Cómo logró consolidarse, a lo largo de casi tres siglos, frente al poder de los reinos cristianos, que cuando nacía el emirato nazarí, acababan de conquistar todo el resto de al Andalus. Seguimos la mítica senda del último reino andalusí, bajo el cálido clima andaluz en febrero.

Irene González
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Foto: Jeronimo Alba / ALAMY

La dinastía nazarí construyó magníficas edificaciones arquitectónicas que regaron de esplendor y boato la península. Fue una etapa de construcciones tan majestuosas como la Alhambra, pero de otras muchísimas más, menos conocidas y célebres, aunque de una riqueza incalculable. La ruta de los Nazaríes es un viaje a la historia del reino de Granada, el último territorio dominado por los musulmanes que existió en nuestro país. Un recorrido por las obras más impactantes de la historia, la mayoría de ellas inéditas. Aquellos fueron unos tiempos convulsos, una época de luchas y guerras, de los que han quedado numerosas fortificaciones y castillos. Es un viaje por las tierras, quizá menos frecuentadas, del último reino andalusí, donde a lo largo de la provincia de Jaén, existen unos cuatrocientos castillos, recintos, torres, murallas y alquerías fortificadas.

Y lo más increíble, es que el número de los que existieron, pero que no dejaron testimonio histórico o arqueológico, quizá supere con creces este número. El reino nazarí creó un gran sistema de fortificaciones, que eran la síntesis de la monumentalidad beréber y del pragmatismo cristiano. Al principio eran torreones cuadrados, pero luego se impuso la forma cilíndrica, más adaptable a la obra de mampostería. Las cimentaciones fronterizas nazaríes aprovechan riscos y peñascos inaccesibles, donde levantaban fortalezas baratas y fáciles de defender. Este camino discurre por toda la provincia de Jaén hasta el límite con Granada, atravesando los paisajes de Sierra Morena y Sierra Mágina. Con un maravilloso y cálido clima, febrero es el mes ideal para seguir los tesoros nazaríes a través de Sierra Morena, donde se encuadran las sierras de Andújar y Despeñaperros, ambas Parque Natural. Los puertos de Sierra Morena, que comunican Andalucía y Castilla, es por donde irrumpió el avance cristiano que, a la postre, fue determinante para el nacimiento del reino nazarí.

La primera etapa en busca de los nazaríes, arranca junto a Despeñaperros, un paso crucial entre la meseta manchega y el valle del Guadalquivir. Aquí se libraría la partida decisiva para abrir Andalucía a las gentes del norte, cuando el poder almohade, que sostenía la unidad de al-Andalus, se desmoronó. Esta mítica dinastía, fundada por Ibn al Ahmar, Hijo del Rojo, porque hizo de este color su emblema y su vestimenta, arrancó en Arjona, su lugar de nacimiento. El camino de la Ruta de los Nazaríes sigue las huellas del imperio que marcó el paisaje y los pueblos del Santo Reino de Jaén y de las tierras limítrofes de la provincia de Granada. Es un trasiego por la herencia nazarí, por su rica artesanía, su gastronomía, su arquitectura, sus villas fortificadas, sus atalayas y a través de un auténtico paraíso humano y natural.