Aterrados en Bodie Ghost Town: viaje a un verdadero pueblo fantasma del Oeste

Uno de los más genuinos de Estados Unidos

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Kenzo75 / ISTOCK

Son muchos los pueblos fantasma que podemos encontrar a lo largo y ancho de Estados Unidos, pero si lo que queremos es visitar uno que mantenga una genuina apariencia de las antiguas poblaciones del oeste debemos dirigirnos a California.

Es en este Estado donde se encuentran los mejores ejemplos en este sentido, debido al abandono sufrido tras el paso de la famosa «fiebre del oro» que aconteció en estas tierras durante el siglo XIX.

Calle de Bodie  | Richard Vinson / ISTOCK

Bodie Ghost Town es quizás el más impactante de todos ellos. Un pueblo minero, situado junto a la frontera con Nevada, que sumerge a quien se adentre por sus calles en un ambiente de película.

La historia de un filón de oro

Nos situamos a no demasiada distancia hacia el noreste del Parque Nacional Yosemite, uno de los más antiguos de Estados Unidos, en una franja fronteriza delimitada por los lagos Mono, Walker y Tahoe.

Aquí, a una altitud sobre el nivel del mar que supera los dos mil quinientos metros, nos topamos con una zona desértica extrema en la que las noches con heladas superan los trescientos días al año.

Bodie  | helivideo / ISTOCK

Es sobre este pequeño altiplano localizado frente a la Sierra Nevada donde aparece, como salido de la nada, un pueblo abandonado llamado Bodie, en una remota área que vivió una auténtica fiebre del oro en la segunda mitad del siglo XIX.

El distrito minero de Mono County nació cuando un buscador de oro llamado William S. Bodey descubrió un filón al norte del lago Mono. A partir de ese momento, desde principios de la década de los sesenta de ese siglo, un asentamiento emplazado sobre el campamento primigenio de Bodie Bluff – en honor a su nombre - se convirtió en el centro de la actividad minera de este sector.

Restos de un coche | roman_slavik / ISTOCK

Con el tiempo, varias decenas más de yacimientos fueron atrayendo a este punto a miles de personas hasta llegar en su apogeo a las 10000 almas, tan solo un par de décadas después de su creación.

Fue a partir de 1880 cuando comenzó el declive de la actividad obligando a los buscadores de oro a emigrar rápidamente, a pesar del intento de algún empresario de remontar el negocio. Cuando la última mina cerró en 1942 el lugar ya estaba considerado prácticamente un pueblo fantasma.

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Bodie como Distrito Histórico

Tras el abandono total de Bodie, el sistema de parques estatales de California lo convirtió en Parque Histórico en 1962, formando un conjunto arquitectónicamente destacable que fue puesto en valor como Distrito Histórico y preservado de manera que se respetaba la propia evolución del lugar con los efectos del paso del tiempo, a la vez que se evitaba la instalación de negocios contemporáneos como tiendas, bares o restaurantes, a excepción de un museo. Una modalidad que confiere al sitio una apariencia decadente pero auténtica que impresiona a los numerosos visitantes que llegan hasta él año tras año – una media de 200000 -.

Carretilla | AVisconti / ISTOCK

Una imagen muy llamativa gracias a su alto grado de conservación, debido en parte a una curiosa superstición, según la cual aquella persona que se lleve de la población de Bodie algún objeto como recuerdo recibe una maldición que le provoca pesadillas de manera recurrente.

Los 2000 edificios con los que llegó a contar Bodie, entre los que había hasta 65 salones a lo largo de su calle principal de una milla de longitud, así como iglesias, bancos, una escuela, un cementerio, burdeles – llegó a existir un «Barrio Rojo» - o hasta un Chinatown, han quedado reducidos a unas 110 estructuras que aún se mantienen en pie.

Material de las minas | cweimer4 / ISTOCK

A pesar de ello, Bodie es en la actualidad uno de los pueblos fantasma mejor conservados de Estados Unidos y una verdadera reliquia de la fiebre del oro del en California.