Paisajes de Connemara

Tino Soriano

Hay visitantes que se asoman a este rincón del oeste irlandés en una excursión de un día desde Galway -o incluso Dublín- y se vuelven con su puñado de bonitas instantáneas de la abadía de Kylemore, el fiordo de Killary y las cumbres de las Twelve Bens. Sin embargo, en escapadas tan cortas resulta muy difícil apreciar el carácter recio, casi salvaje, de Connemara. El agua, las nubes que trae y se lleva el viento del Océano Atlántico, las ciénagas y las cimas de cuarcita de las desnudas montañas protagonizan un sobrecogedor paisaje de ausencias que, desde luego, no es apto para las prisas.