La magia del mar Egeo en tres islas poco frecuentadas

Pequeños paraísos encajados entre Grecia y Turquía

Noelia Ferreiro
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Foto: milangonda / ISTOCK

La historia antigua, las huellas mitológicas y los desmanes volcánicos han forjado la leyenda de este mar cargado de resonancias mágicas. El Egeo es esa parte del Mediterráneo encajada entre Grecia y Turquía, un brazo de tamaño mediano cuyo nombre remite a personajes heroicos. Hay quien dice que proviene de Egea, una reina amazona que murió ahogada, y hay quien sostiene que se debe a Egeo, el desafortunado rey al que las propias aguas engulleron cuando se lanzó, incauto, en busca de su hijo Teseo.

Más allá del mito, también el Egeo es un mar de un azul cegador, por el que se diseminan más de dos mil islas tocadas por una belleza única y por una interesante riqueza histórica moldeada por el paso de las distintas civilizaciones. Algunas son tremendamente famosas como Creta, Mikonos y Santorini. Otras, como estas de aquí abajo, libran una feroz batalla por mantener su pureza:

Patmos, una oda al misticismo

Tal es el embrujo que destila, la serena espiritualidad que se filtra por el paisaje armonioso de esta isla comúnmente alejada de los circuitos turísticos, que cuentan que el propio San Juan Evangelista llegó a aislarse en una de sus cuevas para escribir el Apocalipsis. Un hecho que ha convertido a este refugio diminuto y apacible en un lugar de peregrinación tanto para los ortodoxos como para los católicos.

Patmos | nejdetduzen / ISTOCK

Otros sin embargo acuden a ella, la más septentrional del Dodecaneso, atraídos por el silencio y la calma que se respira entre las blancas callejuelas de Hora, la capital, que se encarama sobre un promontorio y luce en su cima un monasterio. O por las solitarias playas de Arki y Marathi, sus dos islotes satélite que son algo así como una sucursal del paraíso.  

Playa de Arki en Patmos | nejdetduzen / ISTOCK

El paraíso que nos espera se llama Alonissos y está en Grecia

Cos y la historia de la medicina

Llanuras fértiles, montañas escarpadas y exuberantes playas de arena fina. Todo esto encontramos en esta isla también del Dodecaneso, emplazada a sólo cuatro kilómetros de la costa de Bodrum en Turquía. Un territorio de forma alargada por cuya historia han pasado muchas de las culturas del Mediterráneo. 

Cos | straga / ISTOCK

Además de su belleza natural, de sus encantadoras iglesias bizantinas y del impresionante santuario de Afrodita, que descansa en el centro de la isla, Cos es la cuna de la medicina moderna y el lugar donde seguir los pasos de Hipócrates, uno de los grandes científicos, estadistas, artistas y filósofos del siglo de Pericles, que sentó las bases de esta disciplina. En pie se mantiene el mismo árbol junto al que impartía sus clases, al que se considera entre los más longevos de Europa.

Playa en Cos | majaiva / ISTOCK

Ténedos, alejada del mundo

Esta desconocida isla, una de las pocas habitadas de Turquía, se encuentra cerca de la entrada al estrecho de los Dardanelos, al noreste del mar Egeo y, por su escasa población, por su atmósfera tranquila y por el satélite de islotes que la rodean, se trata de un enclave único, como alejado del mundo.

Costa de Ténedos | JazzIRT / ISTOCK

Entre sus atractivos, más allá del de perderse por un lugar cargado de resonancias históricas y mitológicas, está un antiguo castillo veneciano que domina el perfil de la ciudad de Bozcaada, pequeñas aldeas marineras donde degustar un pescado riquísimo y remotos campos de viñedos que dan lugar a un famoso vino.

Castillo de Bozcaada | JazzIRT / ISTOCK