Lujo y glamour en Biarritz

Visitar esta ciudad francesa es descubrir el icónico Hotel Du Palais, donde se ha dado siempre cita la creme de la creme 

Noelia Ferreiro
 | 
Foto: Hotel du Palais

Más allá de ese charme consustancial a las ciudades francesas, de esa inmensa playa donde el océano se bate con fuerza, de la viva animación de sus coquetas tabernas donde entregarse al placer de un buen vino o incluso de la intensa programación cultural que impregna su vida con incontables festivales (de Programas Audiovisuales, de Cine y Culturas de América Latina...) y museos (del Mar, del Chocolate, del Arte Oriental…), más allá de todos estos atractivos, Biarritz destaca por su aura de glamour

trabantos / ISTOCK

Una pátina de lujo y sofisticación que desprende el más icónico de sus edificios, indisociable de la historia, la cultura y los chismorreos de esta urbe asomada al mar, protegida por las cumbres de los Pirineos y emplazada a apenas unas decenas de kilómetros de San Sebastián y Fuenterrabía. Nos referimos al Hotel du Palais, la joya arquitectónica de la ciudad, cuya silueta despunta majestuosa desde la orilla del mar. Un establecimiento que propició el lema de esta estación balnearia: «Biarritz, reina de las playas y playa de los Reyes».

Tree4Two / ISTOCK

El chapuzón de Sinatra y Cooper

Corría un día cualquiera del año 1954 y el Hotel du Palais, que había concluido una meticulosa renovación de sus instalaciones bajo la batuta de un maestro decorador, inauguraba por fin la joya de su corona: una suntuosa piscina californiana colgada sobre las olas del Cantábrico, con agua de mar climatizada y un elegante marco de jardines, sombrillas y tumbonas. 

Hotel du Palais

Comenzaba la fiesta, con el brindis y el fasto habitual... pero faltaba el primer chapuzón, reservado a dos jóvenes apuestos: Frank Sinatra y Gary Cooper, que hicieron los honores del evento porque ya por entonces se contaban entre los más fieles clientes de este exclusivo hotel de Biarritz, a cuyos saraos, según narran las crónicas rosas, nunca solían faltar.

Hotel du Palais

Frank Sinatra y Gary Cooper, pero también Jayne Mansfield, Bing Crosby y Porfirio Rubirosa desfilaron aquel día por el hotel, como en otra época lo habían hecho Charles Chaplin, Stravinsky, Pierre Loti, Ernest Hemingway o el Maharajá de Kapurthala, y antes, mucho antes, todo un cortejo de príncipes y nobles como la Reina Victoria, Eduardo VII, la Princesa Yourievsky, el Rey de Hannover o la Emperatriz Elisabeth de Austria, más conocida como Sisí.

Hotel du Palais

Paradigma del estilo

¿Qué es lo que tiene este hotel para atraer a los personajes más ilustres de cada momento? Simplemente, estilo, eso que nunca pasa de moda. Lujo, sí, pero ni desusado ni pomposo. Y fastuosidad, también, pero distinguida, con buen gusto. Así ha sido desde sus inicios, cuando no era un hotel sino la Villa Eugenia, aquella residencia de verano que el propio Napoleón III mandó construir para su esposa, Eugenia de Montijo, cuyo corazón había quedado prendado de esta ciudad francesa de la costa vasca donde transcurrieron las vacaciones de su infancia. 

Hotel du Palais

Entonces Biarritz era ese pequeño puerto pesquero al que alguna vez había cantado Víctor Hugo. Y lo que luego sería el palacio estival de la pareja imperial, una simple colina arenosa que dominaba el mar, cerca de la meseta del Faro. Con la creación de Villa Eugenia nació, de alguna manera, la vitrina de Biarritz, el símbolo de esta hermosa ciudad vascofrancesa que pronto se convertiría en punto de encuentro de la aristocracia europea. Un hecho que no se vería alterado cuando, en 1880 el palacio se convirtió en Casino, ni mucho menos cuando, en 1893, se transformó en el Hotel du Palais, en pleno esplendor de la Belle Epoque.

bbsferrari / ISTOCK

Guerras, crisis e incendios

Como todo en la vida, también el Hotel du Palais recoge luces y sombras, aspectos frívolos y mundanos, momentos más o menos brillantes. En febrero de 1903, justo en la época en que las fiestas se sucedían casi a diario y el champán corría a borbotones por sus salas, el Du Palais fue pasto de las llamas y requirió una reconstrucción. También llegaron después las guerras -las Mundiales y la Civil Española- y con ellas el hotel se recicló en hospital para los heridos del frente. Y entre medias, el crack de Wall Street de 1929, que también ensombreció sus años dorados.

Hotel du Palais

Nada, sin embargo, logró restarle ese esplendor que llega hasta nuestros días y que nos transporta a otra época de calesas y diligencias, de sombrillas y miriñaques, de bailes bajo lámparas de araña y orquestas con caballeros en frac.

Hotel du Palais

Un esplendor que ha seducido al mundo del cine y lo ha convertido en escenario de múltiples filmes como Le soleil se lève aussi, con Ava Gardner y Tyron Power; Stavinsky, con Jean-Paul Belmondo, Mis noches son más bellas que tus días, con Sophie Marceau... y, el más reciente, Cheri, con Michelle Pfeiffer, dirigido por Stefen Frears.

Hotel du Palais