Los hoteles donde se gestó el realismo mágico de García Márquez

En octubre se inaugura la sala dedicada al realismo mágico de Gabriel García Márquez en el Museo del Caribe de Barranquilla, en la que se rinde homenaje a la obra del Nobel colombiano, mucha de ella gestada en hoteles singulares.

Maurilio de Miguel

La ciudad colombiana de Barranquilla inauguró el pasado mes de abril un Museo del Caribe. Levantado sobre terrenos expropiados al narco Pablo Escobar, el museo abre en octubre su sala dedicada al realismo mágico del Nobel, ahora que su ruta novelística descubre Colombia, rincón a rincón. Gabo siempre fue y vino de la geografía patria que alimentó sus libros.

Pero, entretanto, muchos hoteles recuerdan cómo llegó a ser quien es. Así, en el parisino Hotel de Flandre -ahora Hotel des Trois Colleges (16, rue Cujas. www.3colleges.com)-, García Márquez pasó una temporada como joven corresponsal sin trabajo, cuando cerró el diario El Espectador. En tales condiciones redactó La mala hora, volumen del que extrajo El coronel no tiene quien le escriba (1961). En el distrito de Saint Germain está el Hotel Pont Royal (5-7, rue de Montalembert. www.hotel-pont-royal.com), en cuyo libro de oro firmó décadas después, comprobando la iluminación del lujo cuatro estrellas en la Ville Lumiere: cortinajes, muebles de caoba y cocina de autor.

Hasta los años 70 frecuentó el Nobel ciertas hosterías como la de Tequendama, en la ciudad de Bogotá (Cra. 10/26-21. www.tequendama.com). Allí leyó Un caso cerrado de Graham Greene. Corría 1966. En octubre de 1967, sin embargo, todavía en Bogotá, pero recién publicado Cien años de soledad, podía fumarse Gabo una cajetilla de Piel roja sobre una cama del Hotel Presidente (calle 23, 9-45. www.bogotamiciudad.com). Y siete años más tarde, después de vivir en Barcelona de 1968 a 1974, como escritor profesional, la Universidad de Columbia le otorgó un título honorario y la ocasión de alojarse en el Plaza Hotel (5, Av. Central Park South. www.theplaza.com). También en la Gran Manzana se alojaría en una suite en el Waldorf Astoria (301, Park Avenue. www.waldorfastoria.com), camino de verse en Tokio con Akira Kurosawa, que quería llevar al cine su novela El otoño del patriarca; y en el Hotel Mark (25 East. 77 th Street. www.themarkhotel.com), donde en 1997 fue citado por Clinton para charlar sobre las relaciones Estados Unidos-Cuba.

De regreso a Colombia, hay que hablar de las visitas de Gabo al Charleston Santa Teresa (Cra 13. 31-23 Pza. Santa Teresa. www.hotelescharleston.com), mientras se construía su casa mediterránea en Cartagena de Indias... El Santa Teresa fue el primer convento del XVII reconvertido en un gran hotel con spa, sobre su muralla, hoy Patrimonio de la Humanidad.

Y, en cuanto a piedra histórica, compite con el Sofitel Santa Clara (39-29, calle del Torno. www.hotelsantaclara.com), que fue también antigua clausura de monjas y hospital benéfico. Gabriel García Márquez localizó en el actual Sofitel la trama de su obra El amor y otros demonios, recreando una leyenda local. Se mantiene la ventana de celda por la que la novicia del libro se descuelga en brazos de su seductor. También, los pórticos de sus galanterías y el rumor de fuentes en el claustro conventual.