Un auténtico desfile de gigantes blancos: así es el Callejón de los Icebergs

Descubrimos uno de los mejores puntos del mundo para admirar estos colosos de hielo

José Miguel Barrantes Martín
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Los icebergs nos transmiten al mismo tiempo una idea de perennidad y de fugacidad que nos evoca la belleza y el significado de lo efímero en la escala temporal de la naturaleza.

Estos témpanos, que pueden alcanzar tamaños colosales, pueden formarse durante miles de años en el casquete polar hasta el momento en el que se desprenden y comienzan su deriva por el océano.

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El «Callejón de los icebergs», una extensión oceánica frente a las costas de la península del Labrador y la isla de Terranova, es uno de los mejores lugares de la Tierra para observar estas maravillas de hielo. Una zona a la que acuden cada año un gran número de personas para contemplar este impresionante desfile que, no obstante, supone todo un desafío para la navegación, tal y como nos mostró el hundimiento del Titanic.

La franja de océano unida para siempre al hundimiento del Titanic

El Iceberg Alley, como se conoce en inglés, es una franja de agua que coincide en parte con el área de influencia de la corriente fría del Labrador, en la costa este de Canadá y noroeste de Estados Unidos. Una corriente que transporta en dirección sur, desde Groenlandia hasta la península de Labrador y la isla de Terranova, los témpanos de hielo desprendidos de los glaciares en las zonas polares árticas.

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Esta deriva hacia aguas meridionales entraña riesgos para la navegación marítima por el riesgo de colisión con los icebergs. Precisamente, uno de estos icebergs originados en Groenlandia, cuyo curso natural se vio alterado, fue el que provocó el más famoso naufragio de la historia, aquella fatídica noche de un 14 de abril de 1912. El transatlántico RMS Titanic no pudo impedir la colisión con la parte del iceberg situada por debajo de la línea de flotación, causando su hundimiento a unos 600 kilómetros de las costas de la isla de Terranova. Hay que tener en cuenta que la gran parte de estos colosos de hielo no es visible y lo que asoma por encima del nivel del mar es justamente la punta del iceberg.

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A diferencia de lo que ocurre con los desprendimientos que se producen en los mares de Weddell y de Ross, en la región antártica – los más grandes del planeta, llegando a contar con dimensiones de varios kilómetros -, donde las corrientes tienden a arrastrar los témpanos de nuevo hacia el continente, en el caso de los procedentes de Groenlandia – origen de la gran parte de los que flotan por el «Callejón de los icebergs» -, la deriva hacia el sur a grandes distancias hace que un promedio de entre 400 y 800 icebergs por año se paseen peligrosamente frente a las costas habitadas e interfiriendo en las líneas de navegación marítimas. Un número que se ve incrementado cada año debido a la realidad del calentamiento global de la Tierra.

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Dado el riesgo que entrañan, estas masas de hielo son monitoreadas para controlar su desplazamiento, existiendo incluso grupos de «cazadores de icebergs» que vigilan su evolución, suponiendo un enorme beneficio tanto para la navegación como para el turismo.

Una de las mayores atracciones de la zona de Terranova

El «Callejón de los icebergs» es una de las maravillas naturales más populares de la provincia de Terranova y Labrador, la más oriental de Canadá. A lo largo de una franja de unos mil kilómetros frente a sus costas, desde la primavera hasta mediados del verano los icebergs van desfilando en su recorrido desde Groenlandia, espoleados por la corriente del Labrador.

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La llegada del aumento de las temperaturas es la señal del inicio de la temporada de avistamientos, que se une a la llegada de las ballenas y las aves migratorias para ofrecer a los turistas una combinación de acontecimientos naturales única en el mundo.  

Los icebergs desprendidos en Groenlandia, al llegar a las costas de Labrador y Terranova, han ido puliéndose y moldeándose al derretirse, dando lugar a bloques realmente bellos, con formas y colores que crean un espectáculo visual.

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Algunos de ellos pueden ser divisados desde la misma línea de costa. Otros, sin embargo, requieren de adentrarse en el mar para apreciarlos. Para ello, son habituales las excursiones en barco o kayak, siempre con la precaución de mantener una distancia de seguridad debido a los posibles desprendimientos, que pueden provocar grandes olas.

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Si bien los lugares más populares de avistamiento se encuentran en la isla de Terranova, en la isla de Fogo, el cabo de Spear, las ciudades de Twillingate, St. Anthony, La Scie y Bonavista, o las bahías de Bulls y Witless, la península del Labrador acoge asimismo algunos puntos perfectos para la observación de los icebergs, como pueden ser Point Amour, Battle Harbour, Saint Lewis, Red Bay o la misma capital de la provincia, San Juan de Terranova o St.John’s.