Kirguistán, la "nueva Mongolia" que se abre al mundo

Cultura nómada y paisajes absolutamente increíbles en un país desconocido

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: LUKASZ-NOWAK1 / ISTOCK

Caballos galopando en praderas de alta montaña, yurtas, cumbres imponentes, diferentes etnias humanas… todo esto y más es Kirguistán, uno de los países más desconocidos del planeta que se quiere dar a conocer al mundo.

El país más alejado del mar del mundo

Kirguistán es un auténtico misterio para la mayoría de viajeros. Una ignorada república de Asia Central que cuenta con menos de un cuarto de siglo de vida como país pero cuya historia se remonta a más de dos milenios de antigüedad.

Un territorio con una extensión equivalente a algo menos de la mitad de España que obtuvo su independencia en 1991 tras formar parte de la Unión Soviética durante décadas. Una nación que es un oasis político al ser la única democracia oficialmente reconocida de todo este sector del planeta, habiéndose ganado el sobrenombre de «la Suiza de Asia Central».

Cazadores a caballo con sus águilas | Oleh_Slobodeniuk / ISTOCK

Más allá de este hecho, Kirguistán es un territorio indómito considerado un polo de inaccesibilidad de la Tierra, al ser el país más alejado del mar del mundo. Rodeado por Kazajstán, la República Popular China, Tayikistán y Uzbekistán, el aislamiento que ha vivido históricamente debido a su prominente relieve ha favorecido la preservación de su cultura y tradiciones a lo largo de los años, a pesar de que el valle de Ferganá fue paso destacado de las caravanas de la Ruta de la Seda gracias al mercado de la ciudad de Osh.

Mezquita de Osh | olli0815 / ISTOCK

El nombre del país parece significar «la tierra de las cuarenta tribus», en referencia a la célebre epopeya del héroe Manás, de medio millón de versos, según la cual este número de grupos se unieron para luchar contras sus invasores. No obstante, esta porción de Asia ha sido ocupada por diferentes pueblos extranjeros, desde Gengis Khan y el Imperio mongol, los kanatos turco y uzbeko o, más recientemente, la Unión Soviética, que ha acabado por dejar en herencia el ruso en cooficialidad con el idioma kirguís.

Campamento de yurtas | Omer Serkan Bakir / ISTOCK

Aunque una gran mayoría profesa el islam suní, la heterogeneidad de los habitantes del país se manifiesta en las alrededor de ochenta etnias que componen la población, de las que muchos de los descendientes proceden de una amplia cultura de origen nómada. Una cultura que ha tendido durante el siglo XX hacia el sedentarismo en algunas regiones pero que conserva esa esencia viva en muchas otras aunque solo sea durante una parte del año. No es de extrañar, por tanto, que la yurta, la vivienda tradicional nómada, sea un símbolo de Kirguistán representado en la bandera del país.

Un viaje al corazón de Asia

Montañas que sobrecogen

Tan solo el 5% de la superficie de Kirguistán se encuentra por debajo de los 1000 metros de altitud sobre el nivel del mar. Hablamos del tercer país con mayor altitud media del mundo, con 2750 metros como referencia, por lo que estamos en el lugar indicado si lo que buscamos son montañas imponentes que, además, sobrecogen por su belleza.

Marcado por la presencia de las dos grandes cordilleras de Tian Shan y Pamir, Kirguistán es un soplo de aire fresco gracias a su estado montañoso virgen en comparación con otros países más populares de Asia.

Montañas Tian Shan | Ozbalci / ISTOCK

La primera de ellas, Tian Shan, ocupa el 80% de la superficie del país, con alturas que superan los 7000 metros en algunos puntos – el pico Jengish Chokusu, de 7439 metros, es considerada la cumbre de esta altitud más septentrional del mundo -, por lo que no es de extrañar que algunas carreteras discurran por desfiladeros por encima de los 3000 metros o que el Parque Nacional de Ala Archa, a tan solo cuarenta kilómetros de la capital Bishkek, cuente con cimas que rondan los 5000.

Mezquita Central Imam Sarakhsi en Bishkek | outcast85 / ISTOCK

Aquí, entre las cumbres de Kirguistán, encontramos lagos de montaña con superficies descomunales, como el Yssyk-Kul, el más grande del mundo de estas características después del Titicaca. Sus 182 kilómetros de largo por sus 60 de ancho hablan por sí solos.

Pero si hay un lago especial en Kirguistán, ese es el de Song Kol, localizado por encima de los 3000 metros de altitud en la parte central del país, en la provincia de Naryn. Junto a él se extienden los hermosos jailoo o pastos estivales sobre los que pastan los animales mientras diseminadas aparecen por doquier las yurtas de los pastores, muchas de las cuales sirven de alojamiento para los viajeros.

Lago Song Kul | HomoCosmicos / ISTOCK

Mientras que las tierras cultivables del valle de Ferganá se destinan a la agricultura - gracias especialmente a la presencia del río Kara Darya -, en las zonas montañosas es la ganadería la que prolifera, así como la presencia de caballos, todo un símbolo y un medio de transporte muy usual en todo el país, sobre todo en las zonas rurales.

Resulta una experiencia incomparable realizar un paseo a caballo por los valles o pastos de Kirguistán junto a los nómadas, al tiempo que descubrimos paisajes espectaculares de naturaleza virgen para, al acabar la jornada, descansar en el interior de una yurta a la espera de un nuevo día entre montañas. Una experiencia que solemos atribuir a Mongolia pero que en Kirguistán resulta ahora mucho más accesible teniendo en cuenta las facilidades que otorga el país en cuanto al visado.

Juegos Nómadas | Ozbalci / ISTOCK

Kirguistán se abre al mundo y asistimos al redescubrimiento de su patrimonio tanto natural como inmaterial, ligados ambos a una vida nómada tradicional fascinante cuyas costumbres y folclore comienzan a ser valorados internacionalmente: a finales de 2021, los Juegos Nómadas del pueblo Kirguís han sido reconocidos como Patrimonio Cultural Inmaterial por la Unesco.