Japón al aire libre

El país nipón cuenta con una naturaleza exuberante que conocer de primera mano durante los meses estivales.

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En verano no apetece meterse entre cuatro paredes y de vacaciones aún menos. Por eso, la Oficina Nacional de Turismo de Japón propone una serie de actividades para conocer un Japón fuera de las rutas habituales, un Japón activo en el que el visitante se podrá poner en forma a la vez que conoce a fondo la cultura japonesa, tan diferente de la occidental.

La primera de estas propuestas es la de escalar en Monte Fuji. No vale sólo con ver su cima desde lo lejos, sino que hay que tocarla. Las diferentes rutas de ascenso llegan hasta los 3.776 metros de altura de su cumbre y comienzan en entre los 1.900 y los 2.200 metros, en función de cuál sea la elegida.

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Y si con esta ruta no hemos tenido suficiente, los llamados Alpes Japoneses ofrecen numerosas opciones para caminar por los paisajes japoneses, en la prefectura de Nagano. Otras rutas al aire libre para caminar son los senderos de Yakushima, en la prefectura de Kagoshima y declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO o el pintoresco recorrido que forman los cañones de Gokase, en Takachiho. Aquí, impresionantes paredes rocosas creadas por mareas de lava expulsadas por el volcán más grande de la isla de Kyushu, se levantan sobre el río Gokase. Parte de esta ruta es la cascada Manai (Manainotaki), de 17 metros de altura.

Y si lo que se quiere conocer a fondo es la fe japonesa, Japón cuenta con dos rutas de peregrinación religiosa: la ruta de los 88 templos, que recorre la isla de Shikoku y el Camino de Kumano Kodo, en la prefectura de Wakayama.

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El cicloturismo es otra manera de conocer la naturaleza y las ciudades japonesas. Así, por todo el país es fácil encontrar tiendas de alquiler de bicicletas o "rentaru saikuru" frente a las estaciones de tren. Con ellas se pueden conocer lugares tan bellos como los extensos campos de flores de Biei (Hokkaido), el entorno del lago Biwa, el lago de agua dulce más grande de Japón, o la costa de la península de Noto, así como las soleadas islas de Okinawa en el sur. Pero sin duda, la ruta indispensable para realizar en bici es la Shimanami Kaido, una ruta ciclista de 60 a 70 km de longitud que conecta la isla principal de Japón, Honshu, con su cuarta isla más grande, Shikoku, a través de una red especialmente construida de carriles para bicicletas y puentes que atraviesan seis islas más pequeñas y ofrecen impresionantes vistas del Mar Interior de Seto.

El agua en Japón es un elemento indispensable para ser conocido por los turistas. Así, kayak, rafting o buceo son una manera perfecta para zambullirse en la naturaleza nipona. Niseko (Hokkaido), por ejemplo, se convierte en un lugar en el que practicar kayak y rafting gracias a las aguas de las nieves derretidas que inunda los ríos durante la primavera y el verano. Pero para disfrutar de aguas bravas, el lugar es el río Tone (Minakami, prefectura de Gunma), donde hay más de 12 km de rápidos.  Si se quiere algo más tranquilo, el lago Aoki, los ríos de Hakuba (Nagano), Hime o el río Kumano, en la prefectura de Wakayama, única vía fluvial declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, son perfectos para los paseos en kayak.

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Por su parte, los buceadores tienen en el sur de Japón aguas claras de temperaturas cálidas donde los pecios acogen una rica vida submarina. Uno de los lugares favoritos es la isla de Yurigahama (prefectura de Kagoshima), donde un banco de arena aparece y desaparece dependiendo de las mareas y donde los granos de la arena tienen forma de estrella. Otro de los lugares imprescindibles son las islas Ogasawara formada por 30 islas con bellos arrecifes de coral y las islas Izu Shichito, siete archipiélagos que forman parte del cinturón volcánico Fuji. En Okinawa, ineludibles para los buceadores son las islas Kerama; la "Manta Scramble" de Ishigakijima, donde se pueden observar mantas-raya;  Yonagunijima; los arrecifes de coral Yabiji de Miyakojima; la cueva submarina de Gakeshita; y los corales de Cape Maeda.