Futuroscope, el parque de las emociones

Atracciones inmersivas con técnicas 4D, recorridos interactivos con mucha adrenalina y un espectáculo final ideado por el Circo del Sol. Hay experiencias para todos los gustos en este parque de atracciones de Poitiers vinculado a la divulgación científica. Un recinto que suma más de 50 millones de visitas desde su apertura en 1987 y en el que los españoles encabezan el número de visitantes internacionales.

Noelia Ferreiro
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Foto: Parc du Futuroscope

Hay quien prefiere entregarse a las experiencias fuertes, quien se apunta a descubrir la tecnología robótica y quien disfruta con los más punteros avances de la animación futurista o con las atracciones de divulgación cósmica. Para todos hay una experiencia diferente en Futuroscope, el parque temático a las afueras de Poitiers (Francia) que se distingue por la unión de la diversión con el aprendizaje. La dimensión tecnológica de sus atracciones, la vertiente pedagógica de sus espectáculos y su vinculación con la ciencia y la investigación lo erigen en el parque del futuro (y el segundo más visitado del país vecino, por detrás de Disneyland París). Con un puñado de novedades cada temporada, y mientras se prepara para su treinta aniversario en el 2017, este recinto sigue despertando furor entre los españoles. Para cada segmento del público, estas son las doce emociones que no se pueden perder:

 

 

 

 

Para familias: La Forge aux Étoiles. Una chica real y un gigante virtual con los pies en la tierra y la cabeza en las estrellas. De la mano de estos personajes llega una de las novedades de 2016: el espectáculo imaginado por el Circo del Sol, que tiene lugar en el lago al caer la noche. Un big bang de efectos visuales, acuáticos y pirotécnicos con el que la compañía adapta su famosa escenografía acróbata a la filosofía de Futuroscope. Proyecciones en una enorme pared de agua, lásers, fuegos artificiales, juegos de luces y un impresionante dispositivo técnico hilvanan un poético viaje para niños y mayores hacia una constelación instalada en un universo onírico.

Para los más pequeños: Ice Age. La última aventura de la Fox, inspirada en un extracto de la película Ice Age 3, hará las delicias del público infantil. Porque se trata de una experiencia inédita, completamente inmersiva, que incorpora un pre y un post show a una proyección llena de sensaciones. Con la bellota gigante de Scrat en una sala tematizada, el humor deja paso a unos efectos especiales que precisan gafas polarizadas y falsas pieles de animales. A partir de este momento, efectos 4D con viento, nieve y cosquilleos, una plataforma que se mueve al ritmo de la imagen, pantallas laterales para sumergirse en la escena y una iluminación coordinada con un decorado de hielo.

Para los amantes de la ciencia: El mundo de lo invisible. Elementos microscópicos, partículas nanomilimétricas y cosas que se nos escapan porque son demasiado pequeñas, demasiado lentas o demasiado rápidas. Todo este mundo desconocido aguarda bajo una cúpula gigantesca en esta atracción científica, que está al servicio de las últimas tecnologías cinematográficas, de las cámaras de alta velocidad y de la difusión de imágenes IMAX con una precisión asombrosa. Porque percibimos nada más que una parte ínfima de lo que es visible en la Tierra, con esta experiencia descubrimos el poder de ver lo que los ojos no ven.

Para los soñadores: La ley del más fuerte. Las tiernas historias de una ardilla y un ratón saltamontes que desafían todos los peligros sirven de excusa para una exhibición de la tecnología láser 4K en la única sala de Europa que la proyecta: Kinemax, el emblema de Futuroscope, donde el espectador queda inmerso en la acción como nunca antes se había visto. Una aventura de soñadores con todos los ingredientes de un western (dramas, peleas, persecuciones) y en la que la nitidez, la luminosidad y los contrastes de la imagen le confieren un realismo imposible.

Para los futuristas: Futur L''Expo. Un robot humanoide que imita las expresiones del rostro, un vestidor inteligente para probarse modelitos, habitaciones que cambian de decoración con un solo gesto... Así hasta diez experiencias lúdicas y participativas con un denominador común: mostrar cómo sería la vida cotidiana en una casa del futuro. Hay hasta impresoras 3D para reproducir en tres dimensiones desde una guitarra hasta una pizza.

Para los "gamberros": Los Rabbids y la máquina del tiempo. Desde la época del Cromañón hasta la conquista del espacio, pasando por la Grecia clásica y otros grandes momentos de la humanidad. A bordo de un tren con efectos especiales, se podrá hacer realidad el más común anhelo del hombre: la máquina del tiempo (que no es más que una lavadora). Los conejos más gamberros del parque y su humor irreverente ejercen de guías en este repaso a nuestra historia en la que es una de las atracciones más galardonadas de Futuroscope.

Para los temerarios: Baila con los Robots. La experiencia perfecta para los amantes de la adrenalina está en este club robótico, donde se puede mover el esqueleto al ritmo de la playlist de Martin Solveig, un DJ encargado de electrizar célebres discotecas. Aquí se viven las más fuertes emociones del recinto, en los brazos de un robot y a ocho metros de altura. Hay tres niveles de intensidad para los giros y piruetas: el 1 (ideal para niños que midan más de 1,20 metros), el 2 (para visitantes moderados) y el 3 (para un endiablado subidón).

Para los fantasiosos: Arthur, la aventura 4D. Elegida la Mejor Atracción del Mundo en 2012, esta experiencia diseñada en colaboración con Luc Besson consiste en una carrera a contrarreloj sobre una mariquita voladora. El escenario es el reino de los Minimoys, esos personajes de animación alumbrados por el cineasta francés. La sorpresa llega con los efectos 4D que brindan una inmersión total: desplazarse por los aires, atravesar los hilos de una tela de araña y ser rozado por la lengua húmeda de un sapo son algunas de las sensaciones que aguardan en esta aventura plena de fantasía que es todo un imprescindible.

Para los aventureros: La Vienne Dinamique. Velocidad, sobresaltos y simuladores de viento, bruma e incluso fragancias y otros aromas menos agradables. Todo sobre el asiento de un trepidante bólido desde el que se asiste a este filme de cine dinámico que es, además, todo un rally turístico. Porque tras los pasos del personaje principal y su accidentado viaje hasta ese lugar donde debe casarse se emprende también un paseo por la provincia francesa de La Vienne, donde se emplaza Futuroscope. El resultado es un cúmulo de emoción, humor y ritmo acelerado.

Para los vanguardistas: Los misterios del Kube. El Kube es un cubo misterioso que parece dormido, pero que de pronto cobra vida. Entonces se convierte en un ser mágico que proyecta al público un espectáculo en vivo con una vertiginosa técnica. Así es este show innovador que combina danza, acrobacia y efectos de mapping, y en el que los bailarines interactúan en simbiosis con las tecnologías sonoras y visuales. Una atracción por el lado más enigmático de la vida.

Para deportistas: Arena Fun Xperiences. En un espacio de mil metros cuadrados se erige este templo de la diversión que ofrece algo así como una visión fun del futuro. Descensos en caída libre a 40 kilómetros por hora, juegos de lucha psicológica, laberintos formados por láser, competiciones de zumba... jalonan un recorrido deportivo donde poner a prueba la destreza física y mental. Al final de cada desafío, los jugadores obtienen su puntuación para poder comparar resultados y confirmar quién ha batido el récord en la Arena.

Para sensibles: Ojos que no ven. Sentir, escuchar, tocar, percibir el mundo de otra manera. Es lo que pretende esta atracción a todo punto fuera de lo común: la experiencia de desenvolverse por un rato como un auténtico invidente. En la más completa oscuridad tiene lugar este viaje sensorial a través de las zonas húmedas de Luisiana, de la cima del Himalaya y de una ajetreada calle de Nueva York. Solo un guía con discapacidad visual podrá indicarnos los pasos en esta aventura con fines solidarios: los beneficios de la entrada son destinados a una organización benéfica para invidentes.