Dublín en 72 horas

Exploramos todos los lugares que esconde Dublín, una ciudad con gran riqueza cultural que estimula a cualquiera. 

Lucía Martín García
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Foto: pawel.gaul / ISTOCK

Día 1

El mayor centro de aprendizaje de Dublín

La mejor manera de empezar el día es cargando las pilas con n buen café en Kilkenny Café, antes de cruzar la calle para visitar el bastión académico conocido como Trinity College, fundado en 1592. Parada obligatoria en Front Square y escuchando el doblar de las campanas que se oye en todo el campus, no puedes perderte los libros del Long Room Library, con más de 200.000 de los manuscritos más antiguos del Trinity, incluido el majestuoso Libro de Kells, un Evangelio iluminado del siglo IX.

El Libro de Kells es una parada obligatoria en el itinerario de todos los visitantes de Dublín. Con monjes, y vikingos como protagonistas de la historia, el Libro de Kells es un histórico manuscrito vinculado a los primeros cristianos, famoso en todo el mundo. Situado en el interior del Tesoro del Trinity College, el tour incluye una visita a la biblioteca de Long Room, una de las más impresionantes de Europa y es que, con sus 63,7 metros de longitud es la sala más larga de Irlanda. La visita continua por el hermoso campus de la universidad, donde te encontrarás con sus célebres ex alumnos de literatura, entre los que se encuentran Bram Stoker, Oscar Wilde y Jonathan Swift. | D.R

Un milenio de historias

No puedes dejar pasar la comida más tradicional comiendo un estofado de ternera y Guinness en Keogh's Café, luego pasea por 1.000 años de historia en el castillo de Dublín. De fortaleza vikinga a sede del régimen británico en Irlanda, el castillo se ha convertido en un lugar de importancia administrativa y estatal. Para completar la visita puedes recorrer los apartamentos de Estado, la bodega medieval y la capilla real antes de relajarte entre la paz y tranquilidad de los jardines de Dubh Linn, donde está el "black pool", o estanque negro, que le dio nombre a Dublín. No puedes perderte las vistas del jardín desde la Biblioteca Chester Beatty.

Castillo de Dublín. | John Harper/Corbis

Las agujas gemelas de Dublín

Elevándose hacia el cielo, los chapiteles de la catedral de San Patricio y de la catedral de la Santísima Trinidad son elementos más que reconocibles del horizonte urbano de Dublín. A lo largo de casi 800 años, ambas catedrales han dominado la ciudad, y ambas guardan fascinantes curiosidades. El corazón embalsamado de San Lorenzo O'Toole (un arzobispo de Dublín del siglo XII) se encuentra en un sagrario de la catedral de la Santísima Trinidad, mientras que el bello y evocador coro de la catedral de San Patricio te pondrá la piel de gallina.

Día 2

Encarcelamiento en Irlanda

Ha llegado el momento de realizar una visita a la colina original donde se ahorcaba a los presos, "Gallows Hill", en el lugar donde ahora se encuentra la cárcel de Kilmainham. Inaugurada en 1796, Kilmainham no tardó en convertirse en un lugar de castigos severos, especialmente para presos políticos y convictos destinados a viajar a Australia. Después de una larga historia más bien infame, la enorme cárcel se abrió a visitantes en la década de 1960, y ofrece una mirada panorámica hacia una de las épocas más relevantes y perturbadoras de la historia de Irlanda. 

FEH / ISTOCK

Los muertos tienen mucho que contar

Nos vamos en busqueda del cementerio de Glasnevin. Inaugurado en 1832, el cementerio alberga ahora a más de un millón y medio de sepulturas y es una mina de oro para genealogistas y amantes de la historia. Justo al lado de la entrada encontramos el lugar perfecto para hacer un descanso, se trata del Gravedigger's pub, una joya victoriana con encanto a raudales. Conocido oficialmente como John Kavanagh's, esta institución de Dublín es un buen sitio para encontrar uno de los platos tradicionales de la ciudad: el coddle (normalmente preparado con sobras de salchichas de cerdo y beicon, con patata y cebolla en rodajas). Delicioso.

Un verdadero icono irlandés

Desde sus orígenes en 1759 como casa de fermentación con un arriendo de 9.000 años, el Guinness Storehouse ha llegado a convertirse en una de las atracciones más famosas de la ciudad. Construido en 1904 en el estilo arquitectónico de la Escuela de Chicago, hoy en día alberga una fulgurante exposición que muestra desde anuncios vintage hasta el arte de elaborar cerveza (y por qué las burbujas de Guinness caen en vez de subir). 

D.R

Día 3

Una verdadera obra maestra

Con obras de Picasso, Monet y el famoso artista irlandés Jack B Yeats, la Galería Nacional de Irlanda tiene entrada libre y merece que tomarse un tiempo para disfrutarla. En un ambiente de serenidad absoluta, los altísimos techos y los rayos de luz son, ya de por sí, obras de arte. ¿Un lugar donde hay que detenerse? La Gallery Tea Room, la sala de té de la galería, donde puedes disfrutar de té con scones y relajarte ante la presencia de artistas legendarios.

Julian Calder/CORBIS

Un paraíso esmeralda

Una experiencia única es pasar bajo el Arco de Fusilier y entra en el frondoso parque urbano de St Stephen's Green. Quizá te sorprenda saber que hasta 1663, este lugar idílico no era más que un pantano usado para ovejas y ganado…ah, y para ejecuciones públicas y la quema de brujas. El parque se disfruta mejor que nunca en los días soleados, cuando se puede pasar el rato observando a la gente y haciendo un picnic. Si el clima es más bien fresco, trae un poco de pan para dar de comer a los patos, y después pásate a saludar a algunas de las celebridades locales con monumentos en la zona, como Oscar Wilde, James Joyce y WB Yeats.

Leonid Andronov / ISTOCK

Contar la historia de Dublín

El Little Museum of Dublin, o pequeño museo de Dublín, cuenta la historia de esta increíble ciudad. Con exposiciones que abarcan visitas de la realeza y estrellas del rock, incluidos los chicos locales U2, las historias que tejen los guías del museo cautivarán tu imaginación. A través de la época de bonanza irlandesa, su caída y su nuevo auge, te ayudará a comprender el tejido social de la historia de Dublín.