Disfrutar del enoturismo en las comarcas de Barcelona

A pocos kilómetros de la capital catalana, las Denominaciones de Origen del Penedès, Alella y Pla de Bages ofrecen bodegas donde degustar los mejores vinos de la provincia

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Foto: Diputació de Barcelona

Su geografía, su clima y su historia convierten a Catalunya en un territorio excelente para la producción vinícola. El enoturismo catalán cuenta con más de 300 bodegas visitables que combinan cultura, naturaleza, arquitectura y una explosión sensorial única. Concretamente, en las comarcas de Barcelona se puede recorrer paisajes y sabores tan diversos como los que ofrecen las tres Denominaciones de Origen (DO) de la provincia: Alella, Penedès y Pla de Bages. Además, el territorio también cuenta con la DO Catalunya y la DO Cava.

Precisamente este último es el producto estrella del territorio catalán. Su origen se asocia al siglo XIX, cuando varias familias de la localidad de Sant Sadurní d’Anoia establecieron campos de conreo y aplicaron la técnica necesaria para obtener este vino espumoso. Desde entonces, el Penedès se ha convertido en la capital del cava, y en ella se concentra el 95 % de la producción de todo el país.

Penedès, coupage de vino, historia y naturaleza

A tan solo 30 minutos de Barcelona, esta región, envuelta entre la brisa del Mediterráneo y la cordillera Prelitoral, esconde un paisaje bañado por interminables viñedos. El xarel·lo es la variedad de uva más cultivada en ellos que, combinada con la macabeu y la parellada, forman el coupage tradicional del cava catalán. La ruta del vino por el Penedès es una de las más visitadas en España y a través de ella sus invitados descubrirán un conjunto arquitectónico histórico y parajes de escándalo en sus playas y parques naturales.

Vilafranca del Penedès es la joya de la región. En su interior, el viajero podrá visitar multitud de bodegas, cavas y el Museo del Vino, donde descubrirá la historia y la cultura vinícola del Penedès. Para los que deseen pasar unos días en este paraíso del vino, la ciudad ofrece alojamientos a la altura de su producto estrella. Hoteles boutique, casas de turismo rural y resorts ecológicos como el Cava & Hotel Mastinell, un hotel de cinco estrellas cuya fachada emula un sinuoso conjunto de botellas de cava en rima y su tejado, construido con la técnica del trencadís, rinde homenaje a Antoni Gaudí.

Alella, el favorito de la Barcelona burguesa

Es una de las Denominaciones de Origen más antiguas de la Península Ibérica y también una de las más pequeñas. La DO Alella, que agrupa poco más de 200 hectáreas de viñedos y ocho bodegas, destaca por la elaboración de vinos de gran calidad y ecológicos. En el corazón del Maresme, los vinos de Alella forman parte de la viticultura catalana: desde la época romana hasta la edad media, los vinos alellenses han sido tradicionalmente amados y valorados. Además, también fueron los favoritos de la Barcelona burguesa y modernista a finales del siglo XIX.

En esta localidad, son varias las bodegas familiares que ofrecen visitas y talleres. Alella Vinícola es una de ellas. A tan solo 15 kilómetros de la ciudad condal, esta empresa familiar, fundada en el 1906, cuenta con un edificio proyectado por Jeroni Martorell, un discípulo de Antoni Gaudí y elabora unas 90.000 botellas anuales de una docena de vinos. Además, Alella Vinícola organiza varias actividades relacionadas con el mundo vinícola y la gastronomía. Por otro lado, Alta Alella es otra bodega familiar que se distingue por su innovación y su agricultura ecológica en el Parque de la Serralada de Marina. Aquellos que decidan visitarla podrán degustar sus mejores vinos y realizar un maridaje de jamón ibérico con vistas exclusivas al Mediterráneo.

Pla de Bages, tintos a los pies de Montserrat

Si, por el contrario, de desean unas vistas de montaña, el Pla de Bages ofrece las mejores. A los pies del macizo de Montserrat, el más emblemático en Catalunya, y el de Montcau y rodeada por las sierras de Castelltallat y Sant Llorenç del Munt i l’Obac, esta DO ofrece un vino digno del entorno que la envuelve. Durante el siglo X, los monjes del monasterio de Sant Benet de Bages impulsaron el cultivo de la vid hasta que, en el siglo XIX, la producción vinícola se convirtió en una de sus mayores actividades económicas.

En esta zona destaca la elaboración de vino tinto afrutado con las variedades tempranillos, merlot, sumoll y cabernet sauvignon. La DO cuenta con muchas bodegas que abren las puertas a los visitantes para que puedan catar sus vinos, ver sus instalaciones y participar en las actividades del campo. La Heretat Oller del Mas brinda una de las experiencias más singulares. Se trata de una de las bodegas ecológicas más reconocidas en la provincia de Barcelona. La finca está situada en una zona privilegiada y en ella coexisten variedades de uva nobles como merlot, syrah, cabernet franc y cabernet sauvignon con variedades autóctonas y tradicionales.

Además, esta bodega se sitúa en el entorno de un castillo medieval del siglo X, que fue restaurado entre el 1981 y el 2008. En Oller del Mas destinan tantos esfuerzos a preservar la identidad de un terruño único y proteger el medioambiente que se han convertido en la primera bodega de Catalunya y la tercera del mundo con las emisiones más bajas de carbono. Por otro lado, en sus instalaciones también encontramos el restaurante Bages 694, donde se podrá degustar una gastronomía de alto nivel mientras se disfrutan de una panorámica de Montserrat.