Civita di Bagnoregio, o la asombrosa historia de la bella 'ciudad que muere'

Una población italiana abocada a la desaparición por la erosión del terreno en que se asienta

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: Marek Kalisinski / ISTOCK

A medio camino entre Roma y Florencia y rodeada de lagos, se encuentra una de las poblaciones más bellas y al mismo tiempo más curiosas de las que conforman el centro de Italia. Perteneciente a la región de Lazio, en los últimos años la fama de este precioso pueblo ha ido creciendo como la espuma a medida que las rutas turísticas lo ponían en su punto de mira y comenzaba a conocerse su trágica historia de supervivencia, que no sólo responde a motivos ocasionados por el despoblamiento galopante de muchas zonas rurales, sino también a un factor propio de esta pequeña población que la hace única.

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El pueblo que muere…

Civita di Bagnoregio es un pequeño núcleo de población perteneciente a la comuna de Bagnoregio, que se extiende a sus pies. Desde las afueras de esta localidad la Via Bonaventura Tecchi nos conduce hasta un punto en el que, previo pago de una entrada, permite acceder hasta un parking que constituye el último espacio al que se puede entrar con vehículos a motor. Más allá, un viaducto de varios cientos de metros conduce cuesta arriba a través de una fuerte pendiente hasta la entrada de Civita di Bagnoregio, en lo más elevado de una prominente protuberancia rocosa.

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Este camino, que es el único existente que da entrada a la población, nos introduce en una pequeña villa encaramada en una gran formación cuyos materiales se van degradando a gran velocidad como consecuencia de la erosión morfológica y la actividad sísmica de la zona; la base sobre la que se asienta cede cada año a razón de varios centímetros, por lo que ha sido apodada «el pueblo que muere» a partir de una definición un tanti poética del escritor Buenaventura Tecchi. Una muerte lenta que se deja notar de manera notable desde hace siglos, marcada especialmente por episodios de fuertes terremotos, a partir de los cuales la población comenzó a abandonar la villa. La fragilidad de la base sobre la que se asienta, que conlleva un progresivo derrumbe de sus edificios con el paso del tiempo, hizo que el Fondo de Monumentos Mundiales lo incluyera en la lista de los 100 lugares más amenazados del mundo.

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Hoy en día, tan sólo una decena de personas habita Civita di Bagnoregio pero, a pesar de ello, la población se ha propuesto dejar de ser «el pueblo que muere» para pasar a ser «el pueblo que quiere vivir», llevando a cabo toda una estrategia que dé vida a tan singular lugar durante el tiempo que exista.

Uno de los pueblos más bonitos de Italia

A pesar del irremediable destino que espera a Civita di Bagnoregio, lo cierto es que se trata de uno de los pueblos más bonitos de Italia, y como tal ha sido reconocido. Candidata a ser incluida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, atravesar su Puerta de Santa María significa adentrarse en un viaje hacia atrás en el tiempo donde el encantador ambiente medieval impregna a quien recorra sus calles.

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Escogido por los etruscos hace más de 2000 años como punto estratégico, no es difícil adivinar el motivo de tal elección. Efectivamente, las impresionantes vistas sobre el Valle de los Calanchi abarcan kilómetros y kilómetros de extensión. La acrópolis etrusca ha devenido en un mágico pueblo medieval donde el auténtico placer es recorrerlo. Su reducido tamaño hace que en pocas horas se pueda visitar por completo, descubriendo algunos de sus atractivos más populares como los edificios renacentistas, la Plaza y la Iglesia de San Donato o sus miradores.