Cinco planes fuera de ruta que haremos en cuanto volvamos a La Habana

Música en directo, arte callejero y cócteles tropicales, la capital cubana tiene propuestas para todos los gustos

Beatriz Pérez
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La Habana se alza a orillas del Mar Caribe ofreciendo ritmo, color y sabores tropicales a todos sus visitantes. La capital cubana rebosa cultura y arte, y aunque parezca anclada en un pasado no muy lejano, poco a poco sus antiguos edificios empiezan a contrastar con las nuevas construcciones que van llegando a la ciudad.

Tan solo recorrer sus calles o sentarse en su famoso Malecón es toda una experiencia, pero si has soñado alguna vez con visitar esta ciudad aquí traemos cinco planes para disfrutar de la esencia más pura de La Habana:

Callejón de Hamel

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Visitar el callejón de Hamel es la mejor forma de conectar con el arte y la cultura cubana. Esta calle cerrada al tráfico y de apenas 200 metros está ubicada en Centrohabana y con el tiempo se ha convertido en una auténtica galería al aire libre donde los artistas cubanos exponen su arte al público.

Las paredes del callejón están totalmente cubiertas con coloridos murales que solo se ven interrumpidos por citas de los intelectuales cubanos José Martí y Fernando Ortiz, y las esculturas están construidas a base de chatarra transformada en arte. Todo crea una atmósfera mágica que se adereza con la música que no deja de sonar en una fiesta permanente.

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Mucha de las obras representan deidades de la religión yoruba, es decir, las creencias traídas a Cuba por los esclavos africanos con la colonización. Y es que el Callejón de Hamel se erige como un símbolo de la cultura negra en la isla. Así, al ritmo de los tambores y las voces de los cantantes, lo que suena es rumba, guaguancó y conga, los géneros musicales cubanos por excelencia que demuestran esas raíces africanas.

El Floridita

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Tras los pasos de Hemingway, llegamos a El Floridita, y es que el famoso escritor tenía este bar como parada obligatoria en la isla,  además de la famosa Bodeguita del Medio. Y siguiendo su palabra, “Mi mojito en La Bodeguita, mi daiquirí en El Floridita”, sería un delito no pasear por las calles de La Habana y tomarse un descanso en este bar con un daiquirí en la mano.

El Floridita se encuentra en plena Habana Vieja y lleva funcionando desde 1817. Detrás de su larga barra de caoba de 10 metros (sigue siendo la original desde la apertura), los camareros son capaces de preparar una infinidad de cócteles donde el ron suele ser el protagonista.

El cañonazo en El Morro

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La mejor opción para dejarse cautivar con una vista espectacular de toda La Habana es subir hasta el Castillo de los Tres Reyes del Morro. En un saliente rocoso de la bahía y custodiando el océano Atlántico, se alza esta fortaleza renacentista del siglo XVI, que fue construida en su origen para proteger la estrecha entrada al puerto de La Habana.

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La mejor hora para visitar El Morro es a las nueve de la noche, cuando tiene lugar la ‘Ceremonia del Cañonazo’: un grupo de jóvenes con un simulado uniforme de la Corona Española del siglo XVIII marchan con paso marcial y recrean el disparo de un cañonazo. Esta señal significaba el cierre de la ciudad para protegerla de los piratas mediante una gruesa cadena que se unía al Castillo de la Punta, en la otra punta de la Bahía de La Habana.

Cabaret Tropicana

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Algo más alejado del bullicioso centro de La Habana, en el municipio de Playa, el cabaret Tropicana ilumina la noche en la ciudad con sus focos y sus carteles de neón. Este famoso local abrió sus puertas en 1939, y desde entonces noche tras noche ofrece un espectáculo lleno de ritmo, color y espectaculares coreografías inspiradas por el ballet, el circo y el carnaval. Este mítico cabaret se encuentra al aire libre, rodeado de vegetación tropical, y en él llegaron a actuar artistas de la talla de Celia Cruz o Frank Sinatra.

Y es que La Habana ofrece infinidad de opciones para los amantes de la música. La ciudad satisface todos los gustos con numerosos locales de música en directo como el club de jazz “La Zorra y el Cuervo” o “La Fábrica del Arte Cubano”, la discoteca de moda del momento.

Gran Hotel Manzana Kempinski

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Cada vez es más evidente la apertura de Cuba con el exterior, es por ello que cada vez más cadenas hoteleras apuestas por la isla como escenario para sus nuevos hoteles. En el corazón de La Habana Vieja se encuentra el lujoso Gran Hotel Manzana Kempinski, que abrió sus puerta el pasado 2017. El edificio se construyó en la anteriormente conocida como Manzana de Gómez, la primera galería comercial de estilo europeo en toda Cuba.

El atractivo principal de este hotel es su terraza panorámica que ofrece unas vistas impresionantes del Capitolio de La Habana y del Gran Teatro Alicia Alonso. Y aunque no se esté hospedado en el hotel, los visitantes podrán disfrutar del espectáculo que supone una Habana desde las alturas bajo un atardecer, al mismo tiempo que se bañan en la piscina acompañados de cócteles tropicales.