Cien años pateando la Gran Vía madrileña

El 4 de abril de 1910 se puso la primera piedra de la Gran Vía madrileña. A lo largo de su siglo de historia, esta céntrica calle se ha convertido en fuente de inspiración para artistas y en el principal foco de la modernidad de la capital.

Pablo Fernández

"Lo más saliente de la jornada de ayer; lo más trascendental, si se quiere, que sí debe quererse, fue el comienzo de las obras de la Gran Vía. Acto solemne, pintoresco, animado, pero nada más. No se reirá el diablo de la mentira si las crónicas consignan que el entusiasmo no fue una cosa extraordinaria". Así comenzaba la crónica del diario ABC del día 5 de abril de 1910. Era un día seco y frío, con amenaza de nieve. Después de escuchar la pertinente Marcha Real, el monarca Alfonso XIII firmó el acta del comienzo de las obras de la Gran Vía, tras lo cual un grupo de operarios comenzó a demoler la casa conocida como Del Cura. Quizás el entusiasmo popular no fue exacerbado. Sin embargo, un siglo después de aquella celebración, esta arteria madrileña es todo un símbolo de la capital.

Cualquier bibliografía sobre esta calle debe tener en lugar preponderante La Gran Vía. Historia de una calle, escrito por José del Corral, designado en 1999 por el Ayuntamiento de la capital Cronista Oficial de la Villa de Madrid. Uno de los aspectos más destacados de este ensayo es que desvela, manzana a manzana, qué es lo que había en aquellos terrenos antes de su construcción; calles hoy desaparecidas, cientos de casas, algún palacio, un colegio de niñas desamparadas, una imprenta... Para celebrar el centenario, el Ayuntamiento madrileño ha preparado una amplia oferta de actos que culminarán el 4 de abril. El primero ha sido la edición de Madrid Cosmopolita. La Gran Vía 1910-1936, del hispanista estadounidense Edward Baker, que se centra principalmente en el cambio social provocado por esta ambiciosa obra.

La vitalidad y las contradicciones de este periodo pueden apreciarse en dos obras que tienen un carácter autobiográfico: La novela de un literato, de Rafael Cansinos Assens, y Paseos por Madrid, de Corpus Barga.

Raúl Guerra Garrido, Premio Nacional de las Letras 2006, realizó en este mismo año un emotivo homenaje a esta calle centenaria en La Gran Vía es Nueva York, una novela coral que transcurre en la Gran Vía a lo largo de su historia. Con motivo de este aniversario, la editorial Alianza publicará el próximo mes de marzo una edición conmemorativa.

El escritor madrileño no es el único que ha señalado las similitudes entre la Gran Vía y el paisaje neoyorquino. El fotógrafo Raúl Cancio ha realizado una curiosa comparativa entre la capital española y la gran manzana en el libro Madrid New York. Semejanzas. Elvira Lindo, prologuista de la obra, considera que ambas ciudades comparten un mismo espíritu vivo y descarado. "Hay algo -escribe Lindo-, además de la viveza del cielo, que convierte a Madrid y Nueva York en dos ciudades hermanas: la manera en que la extranjería de sus nuevos habitantes es considerada un rasgo de poca importancia".