7 hitos fascinantes en tierras navarras

La comunidad foral es un vergel salpicado de montañas, cuevas misteriosas, magníficas iglesias, castillos, selvas y una sensacional gastronomía. Navarra posee rincones asombrosos y, casi siempre, envueltos en leyenda. Viajamos a través de 7 hitos fascinantes repletos de reyes, princesas, brujas y magia.

Irene González
 | 
Foto: changered / ISTOCK

Navarra posee una fecunda historia. Desde las primeras huellas humanas, pasando por la romanización, las dinastías navarras y francesas, y las guerras carlistas, esta comunidad es una caja de sorpresas. Las huellas paleolíticas, los dólmenes de la Edad de Bronce y las reminiscencias de los vascones marcaron su carácter. Más adelante, cuando la ocupación romana perdió peso, las tribus vasconas se hicieron más fuertes y grandes. Y como no, la victoria sobre Carlomagno en la Batalla de Roncesvalles, que puso freno a las pretensiones de la poderosa monarquía franca en esta parte del Pirineo. Así que su potente historia ha dejado un interesante legado artístico y cultural. Pero Navarra también es el Reino de Diversidad, donde sus paisajes de contrastes regalan extensos bosques e impresionantes paisajes desérticos.

Su variedad geográfica ofrece insuperables materias primas y una exquisita gastronomía. Su potente naturaleza y biodiversidad es una de las más ricas de nuestra geografía. El Valle de Baztán, la Selva de Irati, el Parque Natural Señoría de Bertiz, la Vía Verde del Plazaola, las Cuevas de Urdazubi, la Sierra de Urbasa, el Valle del Roncal, el nacedero del Urederra o las Bárdenas Reales son solo un ejemplo de los ecosistemas que se solapan en estas tierras. Navarra hechiza, al igual que sus gestas y leyendas. En un viaje cuajado de atractivos surge Roncesvalles donde, entre la niebla, parece que el tiempo se ha detenido. Es cobijo de caminantes y peregrinos, foco de epopeyas y encuentro de culturas. Los sólidos muros de la colegiata de Roncesvalles, construida al abrigo del puerto de Ibañeta, trasladan a un mundo de batallas y mitos.

Majestuoso el Valle de Baztán, donde sus 8.000 habitantes son hidalgos por derecho de nacimiento. Este privilegio lo concedió Sancho el Fuerte en el XIII tras vencer en la Batalla de las Navas de Tolosa con la inestimable ayuda de los caballeros baztaneses. Y no faltan los mitos que, de padres a hijos, han corrido sobre Zugarramurdi. Al parecer, las mujeres del pueblo solían reunirse en la cueva mientras sus maridos pasaban meses faenando en el mar. Allí compartían su afición por las hierbas curativas y a practicaban ritos de fertilidad, así que la Inquisición las acusó de brujería y las quemó en la hoguera. Son historias que fascinan en un tránsito que se completa con Olite, sede real durante la Edad Media, con su impresionante castillo palacio Monumento Nacional. Y por la Selva de Irati, uno de los bosques más bellos del planeta, Estella y las Bárdenas Reales.