Una ruta por cinco "pueblos ejemplares" de Asturias aún por descubrir

Premiados por la defensa de su entorno, su patrimonio y su acervo cultural... son pequeñas joyas esperando a ser descubiertas

José Miguel Barrantes Martín
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Foto: THEPALMER / ISTOCK

La Fundación Príncipe de Asturias – desde 2014 Fundación Princesa de Asturias -, otorga cada año desde 1990 un premio circunscrito a la región que lleva su nombre, en el que pone en alza una entidad rural en reconocimiento a «la defensa de sus más nobles valores, su entorno natural o ecológico, su patrimonio histórico, cultural o artístico, o en la realización de obras comunales u otras manifestaciones de solidaridad extraordinaria».

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El ya célebre Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias, de gran repercusión mediática, se ha posicionado como un medio ideal para dar visión a entornos rurales que, de otra manera, no conseguirían acaparar las miradas del turismo.

Un galardón que ha puesto sobre la palestra la existencia de lugares espléndidos dispuestos a ser descubiertos y a acogernos con los brazos abiertos, como los que traemos a continuación.

Torazu

Premiada en 2008, esta pequeña parroquia del concejo de Cabranes ha sabido conservar su legado patrimonial, con una arquitectura abanderada por antiguos hórreos que pone de manifiesto todo el acervo de esta parte del interior asturiano.

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Su mimo por las tradiciones y costumbres la hicieron valedora del premio, poniendo de relieve el sentir comunitario de esta entidad de población de apenas un centenar de habitantes que se esconde en mitad de las montañas.

Un enclave rodeado de robledales a los pies del Monte Incós que constituye un magnífico ejemplo del buen saber de los pueblos.

Bueño

Bueño es Asturias en estado puro. Una aldea situada junto al río Nalón y escasa distancia de la ciudad de Oviedo que presume de contar con una de las mayores concentraciones de hórreos de todo el Principado.

D.R.

Nombrada Pueblo Ejemplar de Asturias en 2012, esta población guarda toda la esencia de las labores agrícolas del norte de España, con hórreos y paneras que se remontan hasta el siglo XVI.

El Centro Interpretativo del Hórreo, único en su género, da buena cuenta de este tipo de construcciones en el mundo y pone de relieve la buena labor de conservación de ellas en Bueño; un pueblo que ha cuidado tanto su herencia patrimonial como paisajística.

Colombres

La capital del concejo de Ribadedeva es una villa situada en el extremo oriental de Asturias, a poca distancia de la conocida Cueva del Pindal – uno de los más importantes reclamos turísticos de esta parte de la región -.

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Erigida también como la capital de la cultura indiana en Asturias, el mayor atractivo turístico con que cuenta en la actualidad tiene que ver con el patrimonio arquitectónico relacionado con este fenómeno de emigración hacia América que se dio entre finales del siglo XIX y principios del XX.

Las riquezas que trajeron de vuelta tienen hoy en día traducción en unas construcciones con un estilo particular de gran belleza y exotismo, así como en un museo y una fundación que refuerzan ese legado.

Esta circunstancia fue clave para nombrar Pueblo Ejemplar en 2015 a Colombres, declarado Bien de Interés Cultural un par de años antes.

Castropol

La Comunidad vecinal de Castropol recibió el premio en 1997 en base a su capacidad para mantener vivas un gran número de iniciativas que han sabido aunar a lo largo del tiempo las esencias de la vida marinera de esta población de pescadores.

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Situada junto a la ría del Eo, marcando la frontera con Galicia, esta villa nos presenta un cuidado casco histórico en el que cada año se despliega su tapiz de flores durante el Corpus Christi.

Sus espectaculares vistas desde la parte alta, su puerto lleno de vida, sus múltiples actividades náuticas y su rica gastronomía – con las ostras como máximo exponente -, nos invitan a una visita para empaparnos del encanto del occidente asturiano.

Puerto de Vega

Siendo la más antigua de esta lista en recibir el premio de Pueblo Ejemplar de Asturias (1995), esta parroquia del concejo de Navia tiene motivos suficientes para no pasarla por alto en una visita al Principado.

D.R.

Una villa costera que está considerada uno de los pueblos más bonitos de toda la región – lo cual es ya mucho decir -, con un puerto pesquero que cuenta con todos los ingredientes para dejarnos maravillados.

La casona donde falleció Gaspar Melchor de Jovellanos, el Centro de Interpretación «Historias del mar», las casas indianas, el Museo Etnográfico Juan Pérez Villamil… Son muchos los motivos para visitar este rincón de la costa asturiana occidental.