4 razones para enamorarte de Varsovia, la ciudad fénix de Polonia

Tachada en innumerables ocasiones como una ciudad fea... hoy venimos a darte cuatro razones por las que le gritarás: ¡Qué guapa eres, Varsovia! 

Unos cuantos lugares para enamorarte de Varsovia, la capital de Polonia.
Unos cuantos lugares para enamorarte de Varsovia, la capital de Polonia. / Istock

En 2023 se alzó con el premio a Mejor Destino Europeo, según la prestigiosa lista anual de ‘European Best Destinations’. Un premio más que merecido para una ciudad que sigue guardando los sonidos de Chopin, repartidos por sus calles en forma de bancos musicales, que vibra con parques como el Łazienki, con su icónico Palacio sobre el Agua, o por la perfecta combinación de la historia con la modernidad que se expresa a través de su arquitectura. 

Panorámica de Varsovia, con el Vístula de fondo.

Panorámica de Varsovia, con el Vístula de fondo.

/ Istock / querbeet

Varsovia, más allá de ser un imprescindible de Polonia, es también un recuerdo y una carta de amor: es el claro ejemplo de que todo puede volver a ser como antes, de que podemos ser capaces de reconstruirnos y de que, aunque vengamos de un pasado triste, siempre podemos volver a resurgir como el fénix. Y es que, para poder conocer bien esta ciudad, es imprescindible conocer su no tan afable historia. 

Durante la Segunda Guerra Mundial esta ciudad vivió una de las destrucciones más trágicas de la historia moderna. Fue bombardeada masivamente por la Alemania nazi, reduciendo la ciudad a escombros y de la que solo se pudo recuperar un 15% de todas sus edificaciones. Pero el deseo de los polacos de recuperar su vibrante capital fue mayor que la tragedia, y es por eso que a esta porción de Polonia se le llama “La Ciudad Fénix”. 

La Sirena de Varsovia es uno de los grandes iconos de la ciudad.

La Sirena de Varsovia es uno de los grandes iconos de la ciudad.

/ Istock / ewg3D

La reconstrucción se llevó a cabo entre el 1945 y el 1960 y se basó en planos detallados, fotografías y pinturas antiguas, incluyendo las obras del pintor italiano Bernardo Belloto, que había documentado la ciudad en el siglo XVIII. Pero uno de los grandes hitos fue la reconstrucción de la Plaza del Mercado y la Ciudad Vieja, que fueron tan meticulosamente restauradas que consiguieron la declaración de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1980. 

Ciudad Vieja de Varsovia, con la famosa Columna de Segismundo.

Ciudad Vieja de Varsovia, con la famosa Columna de Segismundo.

/ Istock / NiseriN

Pero Varsovia es mucho más que su pasado: es una ciudad donde se come muy bien, donde puedes maravillarte con barrios alternativos repletos de cafés de autor, son también sus museos y sus nuevos hoteles que están haciendo de la ciudad un lugar en el que apetece quedarse. 

Varsovia para ‘foodies’ 

Si te gusta comer bien, tranquilo... Varsovia es la capital gastronómica de Polonia: restaurantes estrella Michelín, acogedoras tascas, bares de toda la vida o mercados gastronómicos son solo algunas de las muchísimas opciones que tienes para disfrutar de una exquisita comida. 

Es imprescindible deleitarse con su cocina tradicional, de la que no tienes que dejar de probar sus pierogi, los pyzy con carne, los flaki o el filete tártaro. Algunos de los menús polacos por excelencia, de la forma más típica, los encontraras en las proximidades de la Ciudad Vieja y de la calle Nowy Swiat. Allí deberás buscar sus famosos comedores obreros – mleczny-, conocidos por sus buenos precios y su comida casera. 

Restaurante en el Casco Antiguo de Varsovia.

Restaurante en el Casco Antiguo de Varsovia.

/ Istock / ewg3D

Si quieres algo diferente debes pararte en el mercado Hala Koszyki, al más puro estilo de los mercados gastronómicos españoles. Aquí encontrarás docenas de bares y restaurantes en los que comer, literalmente, de todo: cocina polaca, mexicana, tailandesa, india y de fusión. También merece una parada la antigua planta eléctrica Elektrownia Powisle, cuyos edificios de aspecto postindustrial acogen refinados restaurantes o bares de copas con estilo propio que todo ‘foodie’ debe conocer. 

Los pierogi son uno de los platos más típicos de Varsovia.

Los pierogi son uno de los platos más típicos de Varsovia.

/ Istock / freeskyline

Es, justo al lado de este moderno y nuevo mercado, donde encontramos un hotel que también se inspira en esta planta eléctrica y que se ha consagrado como uno de los hoteles perfectos para estar al lado de todo: se ubica a tan solo unos minutos del centro de la ciudad y, a otros pocos, de una de las zonas más alternativas de Varsovia: el Barrio de Praga. Hablamos del Barceló Warsaw Powisle, con un singular proyecto de interiorismo y una privilegiada ubicación en el barrio más cool de Varsovia. 

Para los que buscan un hotel muy ‘cool’ 

Lo encontramos en una de las zonas más modernas y divertidas de Varosvia, en el barrio de Powisle, a orillas del río Vistula, y a escasos metros de los principales museos y algunas de las mejores atracciones de la ciudad, como el Centro de Ciencia Copérnico, a apenas un par de minutos andando del hotel. Hablamos del Barceló Warsaw Powisle, ubicado en lo que fue, en su momento, una planta eléctrica. 

Exterior del Hotel Barceló de Varsovia.

Exterior del Hotel Barceló de Varsovia.

/ Hoteles Barceló

Este moderno hotel, que también se encuentra a unos pocos minutos andando del Barrio de Praga atravesando el Vístula, cuenta con 4 estrellas y se caracteriza por un diseño industrial y moderno. Un hotel que refleja el carácter de la ciudad y donde también se come muy bien: cuenta con un restaurante donde puedes disfrutar de platos inspirados en el recetario local, un lobby bar o su precioso rooftop bar con vistas al río y con piscina. 

Interior del Barceló Warsaw Powiśle

Interior del Barceló Warsaw Powiśle

/ Hoteles Barceló

Una nueva apuesta del grupo Barceló, con su primera apertura en Polonia, con la que confirma su apuesta por la expansión por Europa Oriental. Sus habitaciones siguen la estética Barceló: cuidadas, con camas muy cómodas, amenities en los que no falta de nada y su siempre acogedora decoración.  

La oferta del hotel se completa con un gimnasio completamente equipado y varias salas de reuniones para la celebración de eventos. Aunque lo que más destaca del hotel, como es seña de identidad de la marca, es la calidez de su personal. 

Para los alternativos: el Barrio de Praga 

A escasos 15 minutos andado del hotel, en un precioso paseo que cruza el río Vístula, llegaremos a uno de los barrios más diferentes de Varsovia. Un lugar en el que se suceden las cafeterías de autor y las exposiciones de arte en un continuo contraste entre el espíritu intelectual y artístico. 

Barrio de Praga, Varsovia.

Barrio de Praga, Varsovia.

/ Roman Eugeniusz | Wikicommons

Una de las calles más interesantes es la de Grochowska. Allí encontraras las casas de pejae de Gróchow, dos edificios construidos en 1823 que marcaban la frontera entre el barrio de Praga y el de Gróchow.  

Aunque, sin duda, uno de los lugares más escénicos de este barrio es el que se sucede alrededor del Parque Skaysewski, uno de los parques más bonitos y espaciosos de Varsovia. Aquí encontrarás lugares salvajes, colinas, árboles centenarios, alamedas tranquilas o esculturas famosas como “La Bailarina”. Imprescindible pararse en el Lago Kamionkowskie, una verdadera reserva natural llena de aves y peces. 

Street Art en el Barrio de Praga, Varsovia

Street Art en el Barrio de Praga, Varsovia

/ Roman Eugeniusz | Wikicommons

Si quieres ver arquitectura de entreguerras, deberás dirigirte a la zona de Saska Kepa, las urbanizaciones que se hicieron al estilo de la República Popular de Polonia. Aquí encontrarás antiguas casas señoriales polacas, casas de madera o casas modernistas de un peculiar estilo industrial. 

El centro de Varsovia 

El centro de la ciudad es un imprescindible que debe visitarse con paciencia y atención. Un recorrido perfecto sería empezar por el Casco Antiguo o la Ciudad Vieja, visitando primero la Plaza del Castillo. Allí te toparás con la Columna de Segismundo, uno de los símbolos de Varsovia. En esta misma plaza te encontrarás con el Castillo Real, la sede de muchos reyes polacos y el lugar donde se promulgó la Constitución del 3 de mayo. 

La Columna de Segismundo, en la Plaza del Castillo.

La Columna de Segismundo, en la Plaza del Castillo.

/ Istock / MWayOut

En esta plaza cuesta creer que casi todo es una reconstrucción. Pero es tal la perfección y la exactitud de la réplica que es, precisamente gracias a este espacio, por el que se le concedió a la ciudad el Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

Desde aquí es imprescindible pasear por sus adoquinadas calles hasta llegar a la Plaza del Mercado de la Ciudad Vieja, con su famosa estatua de la Sirena. Si quieres conocer más de la historia de la ciudad, entonces haz un alto en el Museo de Varsovia. 

Otra de las rutas desde el Castillo Real es la que se vertebra a través del conocido como Camino Real: una ruta que conecta las tres residencias reales de Varsovia. Puedes empezar desde el castillo, para luego dirigirte al Palacio Real de Lazienki y el Palacio de Wilanow, por último. En este paseo es imprescindible pararse y subir a la torre de la Iglesia de Santa Ana, con una de las mejores vistas de la ciudad. También, siguiendo el camino hacia el Palacio de Wilanow, te encontrarás con las arcadas del Palacio Sajón, donde se encuentra la Tumba del Soldado Desconocido. 

Casco Antiguo de Varsovia, con el Castillo Real.

Casco Antiguo de Varsovia, con el Castillo Real.

/ Istock / TomasSereda

Otros imprescindibles a visitar en la ciudad son la Plaza Gryzbowski, situada al norte del Palacio de Cultura y Ciencia, el Palacio de la Cultura o el Edificio 51 de la avenida Joersolimskie, donde encontrarás el Fotoplastikon, un aparato para ver diapositivas donde se documentan más de 10.00 fotografías tridimensionales. Entre ellas, podrás ver imágenes de la apertura del Canal de Suez o la vida en Varsovia a través de diferentes periodos históricos. 

Si te has quedado con ganas de más puedes visitar el Museo de la Historia de los Judíos Polacos Polin, donde podrás conocer la historia milenaria común de los pueblos judíos y polacos. En las inmediaciones de este museo, además, encontrarás muchos monumentos y plazas conmemorativas relacionados con los acontecimientos del gueto y los combates durante la sublevación. Unos de los más impactantes son el Búnker de Anielewicz, donde se refugió y murió con sus combatientes el líder de la Organización Judía de Combate, o el Umschlagpaltz, monumento en el lugar donde los habitantes del gueto subían a los trenes con destino a los campos de exterminio. 

Una visita a Varsovia tiene que terminar, por norma general, recorriendo sus famosos Bancos Musicales, que están repartidos por toda la ciudad y que sirven como homenaje a Chopin, uno de los grandes nombres que vivió en esta peculiar ciudad. Solo acércate a ellos, presiona sus botones y deléitate con algunas de sus mejores obras. 

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