24 horas en Kobe

La capital de la prefectura de Hyogo es famosa por su carne conocida en el mundo entero, pero también lo es por ser uno de los mayores puertos de Japón.

Macarena Escrivá
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Foto: Sean Pavone / ISTOCK

Si viajas a Japón seguro que querrás moverte por todo el país. El país nipón cuenta con una importantísima red ferroviaria que conecta casi todos los puntos de su geografía con sus afamados trenes bala, los Hikari y los Shinkansen. Si antes de viajar a tierras japonesas has encargado tu Japan Rail Pass, tienes que reservarte un día para hacer una excursión a Kobe.

Vecina a las ciudades de Kioto y Osaka, Kobe se postula como una de las ciudades japonesas más vibrantes. Podrás llegar a través de las estaciones de Shin-Kobe o la céntrica parada de Sannomiya.

Una vez en la ciudad, lo mejor que podemos hacer para aprovechar el día, es dirigirnos a la zona del puerto. Allí encontrarás Kobe Harborland, un distrito de compras con centros comerciales y entretenimiento con una gran noria, el museo marítimo de la ciudad o uno dedicado a los más pequeños, el museo Anpanman, además de la zona de Renga Soko, una buena muestra de almacenes de ladrillo del siglo XIX, muchos de ellos hoy reconvertidos en restaurantes y tiendas.

Puerto de Kobe. | Sean Pavone / ISTOCK

Muy cerca de allí se encuentra la zona de Meriken Park presidida por la gran torre del puerto de Kobe, de 108 metros de altura y con cinco niveles de la misma abiertos al público para admirar las vistas de la ciudad desde lo más alto.

¿Sabías que en 1995 la ciudad de Kobe fue devastada? Aquel año el gran terremoto de Hanshin sacudió la tierra con un temblor de 6,9 puntos en la escala de Richter. Rápidamente la ciudad se puso en marcha para remendar los daños del desastre. Un pequeña sección del Meriken Park permanece tal y como quedó después del terremoto, hito que recuerda este día negro en su historia junto al museo dedicado al mismo en el centro de la ciudad.

Tras una visita al puerto de Kobe, podemos volver andando hacia el centro de la ciudad. Justo en el centro de Motomachi, uno de los distritos más comerciales de Kobe, se emplaza Nankinmachi, o lo que es lo mismo, el Chinatown de Kobe. Empezó a desarrollarse por los comerciantes chinos que se establecieron aquí a partir del 1868, año en el que el puerto se abrió al comercio exterior. Hoy en día se compone de dos calles principales con una plaza central y multitud de restaurantes y puestos callejeros. No te puedes ir de allí sin probar un crepe de pato Pekín, algo de cocina de Sichuan, dim-sum o demás delicias de la cocina china.

Chinatown de Kobe. | winhorse / ISTOCK

¿Hambre? Ha llegado el momento de degustar la carne más famosa del mundo. La carne de Kobe proviene de Tajima Wagyu, una raza de ganado que se cría en toda la prefectura de Hyogo. Uno de los mejores restaurantes de la ciudad donde probar auténtica carne de Kobe, es Ishida. Cuenta con cuatro establecimientos en la ciudad con una característica común: todos los locales se presiden con un teppanyakki donde cocinan y preparan todo frente al comensal. Disponen de menús de mediodía en los que presentan Kobe A4 o A5 -categorías según su marmoleado- junto a ensalada, verduras de temporada, arroz, sopa miso y postre. Os adelantamos que la experiencia no será barata (los menús rondan los 70 euros por persona), pero sería delito viajar a Kobe y ¡no probar su carne!

Para continuar nuestra visita a Kobe, podemos tomar un tren con unos 10 minutos de duración hasta Nada, la mejor región productora de sake en Japón. Allí podréis visitar alguna de sus destilerías donde los productores enseñan de primera mano el proceso de fabricación del licor japonés más reconocido.

Cascadas naturales de Nunobiki | Macarena Escrivá

Otra opción, antes de coger nuestro Shinkansen de vuelta, es visitar las impresionantes cascadas naturales de Nunobiki. A tan solo unos minutos andando de la estación de Shin-Kobe, se encuentra esta zona verde que alberga cuatro cascadas diferentes en altura. El nivel más bajo se alcanza fácilmente, mientras que las demás cascadas, se encuentran tras una empinada escalera apta para los más deportistas.

¿Nos escapamos a Kobe?