El yacimiento desconocido de Andalucía: 5.000 años de antigüedad y primera ciudad de la península

Uno de los yacimientos más importantes de Europa se encuentra en nuestro país.

Uno de los yacimientos más fascinantes de España.
Uno de los yacimientos más fascinantes de España. / Getty Images

Cómo el Chérigan o la Sopa Bullabesa, el pueblo más antiguo de España es de Almería. Además, es uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Europa, y con casi 5.000 años de antigüedad, representa una de las culturas más destacadas de la Edad de Cobre. 

Redacción Viajar

El pueblo abarca más de 13 hectáreas y, como todos los asentamientos del 3.000 a.C., se encuentra en un lugar estratégico: en una meseta cercana al río Andarax, con vistas a un amplio valle. ¿Sabes cuál es?

Los Millares: un tesoro de la Edad de Cobre

El yacimiento de Los Millares fue descubierto a finales del siglo XIX durante la construcción de una vía de tren entre Almería y Guadix. A pesar de su hallazgo accidental, no fue hasta el siglo XX que comenzaron las primeras excavaciones. 

El yacimiento es conocido por su impresionante sistema de fortificaciones, pues los arqueólogos han identificado al menos tres murallas concéntricas que rodeaban el asentamiento, con una serie de bastiones y torres defensivas impresionantes para la época. Esto significa que Los Millares no solo era un importante centro económico y cultural, sino también un enclave militar de la región. Incluso se ha encontrado un foso profundo y puertas fortificadas para la propia protección y para la de los recursos de cobre, un material muy preciado durante la época.

Este pueblo fue uno de los más importantes durante la Edad de Bronce.

Este pueblo fue uno de los más importantes durante la Edad de Bronce.

/ Carlosjvives/Wikimedia Commons

En el interior de las murallas, la gente vivía en casas de planta circular, que estaban hechas de adobe y techos de ramas. Los arqueólogos también han identificado talleres de producción de herramientas de piedra y cobre. 

El interior de los hogares estaba decorado.

El interior de los hogares estaba decorado.

/ Carlosjvives/Wikimedia Commons

Lo que realmente distingue a esta civilización es su avanzada tecnología en la metalurgia del cobre, y Los Millares fue uno de los primeros sitios en Europa donde se fundió y trabajó este material. El cobre extraído de las montañas cercanas se utilizaba para fabricar armas, herramientas y curiosamente, adornos.

Además, se han encontrado restos de cerámica decorada con motivos geométricos y animales, lo que demuestra que en este pueblo habitaban artistas con un alto grado de habilidad artesanal. Estas piezas de cerámica también sugieren la existencia de una jerarquía social, ya que ciertos objetos parecen haber sido reservados para la élite, revelando así que las jerarquías existen desde hace miles y miles de años. 

Los adornos eran para los más altos en la jerarquía.

Los adornos eran para los más altos en la jerarquía.

/ Miguel Hermoso Cuesta/Wikimedia Commons

Los ritos funerarios: la vida después de la muerte

Uno de los aspectos más destacados de Los Millares es su necrópolis. Esta gran área funeraria incluye más de 80 tumbas, con más de 100 personas enterradas en cada una. Estas construcciones megalíticas conocidas como dólmenes, contenían ofrendas funerarias como cerámica, herramientas y armas, hecho que demuestra la creencia en la vida después de la muerte

En la zona de interpretación se pueden encontrar restos.

En la zona de interpretación se pueden encontrar restos.

/ Carlosjvives/Wikimedia Commons

El tamaño de las tumbas vuelven a recordar que existía una jerarquía, pues algunas estaban más elaboradas que otras. Las excavaciones también han revelado la presencia de rituales funerarios complejos, de forma que la religión jugaba un papel importante en la vida cotidiana de los habitantes.

Un pueblo “influencer”

Los Millares es importante también por su influencia sobre otras culturas de la Península Ibérica. Los arqueólogos han identificado paralelismos con Zambujal en Portugal y Vila Nova en Lisboa, lo que sugiere la existencia de una amplia red de intercambios culturales y comerciales en la región durante la Edad del Cobre.

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