Volando sobre las cataratas del Niágara

Disfrutar del "trueno de agua" desde las alturas es una experiencia inolvidable.

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Foto: Onfokus / ISTOCK

En la frontera entre Canadá y Estados Unidos, las cataratas del Niágara son un conjunto de cascadas de hasta 64 metros de altura y una de las mayores atracciones de la zona a pesar de no ser de las cataratas más espectaculares del mundo. Formadas por tres cataratas, una en el lado canadiense y dos en el estadounidense, el nombre de Niágara es una palabra iroquesa cuyo significado es "trueno de agua".

Los visitantes no dudan en disfrutar de las cataratas desde las plataformas y observatorios ubicados en el lado canadiense, que ofrecen unas magníficas vistas del ligar o desde los senderos que las recorren por la base en el lado estadounidense. También existen dos torres desde las que ver una panorámica de las cataratas del Niágara, así como varias empresas que organizan cruceros por sus aguas, llegando hasta justo debajo de las cascadas.

Pero uno de las maneras más sorprendentes de ver este espectáculo acuático es desde las alturas. En este sentido, la empresa Wild Play Element Parks ha instalado cuatro tirolinas paralelas que recorren las Cataratas del Niágara a 67 metros de altura. Con una longitud de 670 metros, estas tirolinas recorren el borde de la garganta del río Niágara, concretamente desde  el Niagara Parks Grand View Market hasta aterrizar en la parte canadiense, en el edificio de la Ontario Power Company, a los pies de la catarata conocida como Horseshoe. El precio de esta aventura es de 60 dólares canadienses y los menores de 6 años no pueden participar.  

Y si alguien se queda con ganas de más, esta misma empresa ofrece seguir suspendida en las alturas disfrutando con juegos aéreos de escalada, saltos y balanceos. A través de esta actividad la adrenalina se dispara, sobre todo cuando miras hacia la caída de aguas que supone las Cataratas del Niágara.