Los viajes de Luis Piedrahita: "Cuando viajas, cada estímulo es distinto y se oxigena el pensamiento"

Su espectáculo se titula "Es mi palabra contra la mía" (Teatro Callao de Madrid) y no le vamos a llevar la contraria. Para este Gallego, nacido en A Coruña hace 42 años, el mundo de los viajes es sobre todo magia y conocimiento. Ha vivido experiencias increíbles en distintos continentes y trata de entender "cómo funcionan las cabezas en otras latitudes".

Javier del Castillo
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Foto: VICTORIAIGLESIAS

En las oficinas de su productora en Madrid, muy cerca de la Plaza de Callao, donde ahora representa su último espectáculo, se exponen los carteles de algunos de sus trabajos. El humorista, mago y colaborador de radio y televisión, con ese flequillo que le cae sobre las gafas, es más de monólogos, pero acepta el juego de preguntas y respuestas.  

¿Algún viaje de juventud que recuerde especialmente?

Un viaje en bicicleta por la costa gallega con mi amigo Román. Entonces estaba en la Universidad y fue una aventura divertida. Después empecé a trabajar y a decidir mis propios destinos. Estuve en Nueva York y Los Ángeles, ciudades a las que vuelvo con frecuencia y donde tengo grandes amigos.

A través de la magia –y no por arte de magia– ha conocido muchos países.

La magia es un lenguaje universal. A China –primero a Pekín y luego a Shanghái – he viajado un par de veces. En Shanghái fuimos a conocer el restaurante Ultraviolet. La experiencia fue espectacular. Luego hice un viaje organizado por Cutty Sark hace diez años por la Ruta de la Seda.

Comporta | D.R.

¿Por la Ruta de la Seda?

Siguiendo el recorrido de los navíos que transportaban las mercancías. Estuvimos en la selva de Kalimantan (Borneo), remontando el río Mahakam y durmiendo en una barcaza. En ese viaje también estaban Iván Ferreiro, Arturo Paniagua y Marta de la Torre, entre otros. El viaje fue una locura. Estábamos en el río y los orangutanes nos observaban desde la orilla. A los nativos les hacía magia con las cartas y les explotaba la cabeza. 

¿Qué otros lugares le impresionaron de ese viaje? 

La isla de Kakaban, que tiene en su interior un lago de agua dulce lleno de medusas. Esas medusas han proliferado mucho, pero, al sentirse libres, no han desarrollado células urticantes. Meterte en ese lago de medusas es como tirarte a una copa de champán. Cada burbuja es una medusa. Me pareció una experiencia maravillosa. 

Java | D.R.

¿Más experiencias maravillosas? 

En la isla de Bali, en un taller de grabado de madera, conocí a un maestro artesano –un tipo enjuto, con barba escasa, blanca, cenicienta– que hacía cosas increíbles. Compramos unas esculturas y descubrí que por ese taller habían pasado James Cameron, Tom Hanks y otros personajes muy conocidos. 

Creo que tiene por costumbre hacer un viaje importante al año. 

El trabajo me obliga a estar cosido a Madrid, excepto un mes en verano y quince días en Navidad, que es cuando descansa el programa de televisión. En estos paréntesis es cuando intento hacer un viaje largo. Ahora suelo ir por el Alentejo (Portugal), que es una zona de gastronomía, vinos, playas, tranquilidad y buen rollo. Portugal es un país espectacular, que me fascina. Mi pareja es argentina y viajamos con frecuencia, por motivos familiares y profesionales, a Buenos Aires. 

Korea | D.R.

¿Qué le aportan a su vida los viajes de trabajo? 

Te dan la oportunidad de conocer las ciudades de otra manera. En los viajes de descanso uno va tranquilo, sin tener que preocuparse de nada. Sin embargo, cuando vas a estrenar un espectáculo en una ciudad tienes que conocer cómo funciona la gente de allí y comprar los elementos que no tienes para el espectáculo.

Seguro que ha vivido situaciones sorprendentes en algunos de sus destinos.

En Shanghái, después de pronunciar una conferencia sobre magia, se me acercó un chavalín para pedirme con reparo que le firmara un libro. Me dijo que había hecho un viaje de 24 horas en autobús para conocerme. Pero, ¿cómo no te voy a firmar el libro?, le dije. Y, si hace falta, te escribo otro. También en Shanghái me reí mucho con una chica que vendía trucos de magia. Le cambiaba las cartas de sitio y alucinaba. 

Buenos Aires | D.R.

¿Algún otro momento irrepetible que merezca la pena citarse?

En la isla de Borneo hicimos noche en la casa del jefe de un poblado. Dormimos en el suelo. Cuando le pregunté a ese hombre, que no parecía el más listo, sobre los méritos acumulados para ser el jefe de la tribu, me dijo que era el que mejor mataba a los monos con cerbatana. Por la noche encendí la linterna y vi unos mosquitos tan grandes como una barra de pan. Otro día, navegando de noche por el río, nos topamos con árboles llenos de luciérnagas. Le dije al que conducía la barcaza que se acercara, para poder leer a la luz de las luciérnagas, tocó alguna rama de los árboles y nos cayeron las luciérnagas encima. Son como cucarachas del tamaño de un cruasán, con luz en la punta. Aquello fue monstruoso.

Moyo Island | D.R.

¿De los viajes extrae nuevas ideas para sus actuaciones?

Por supuesto. Cuando viajas, cada estímulo es distinto y se oxigena el pensamiento. Ves que las cosas se pueden hacer de otra manera. 

Se dice que como en España no se vive en ninguna parte. ¿Verdadero o falso?

España es un lugar fantástico. Tenemos que estar contentos de que este país nos haya tocado a nosotros. Hay sitios que tienen cosas mejores, pero aquí la media de los distintos factores es más alta.

El resultado de un viaje viene condicionado muchas veces por el estado de ánimo.

Por supuesto. Una piedra en el zapato te puede fastidiar la visita al Taj Mahal y las ganas de ir al váter te estropean contemplar la Capilla Sixtina entera. 

Singapur | D.R.

¿Compra objetos o productos típicos de los lugares que visita?

No me gustan mucho los souvenirs, pero sí me traje una calimba de Sudáfrica y unas siluetas para hacer sombras chinescas creo que de Java. 

¿Un lugar para retirarse?

Cualquier ciudad de Portugal: Evora, Grândola, Sines, Setúbal, Melides, Comporta... 

Sur de África | D.R.

¿Sus lugares preferidos de Madrid?

El Retiro me parece uno de los tesoros de Madrid. También me gusta el Madrid de los Austrias y la Plaza de la Paja, junto a La Latina.

¿Y de Galicia, su tierra?

La Costa de la Muerte, las Rías Bajas, la zona de La Toja y O Grove, Sober (Lugo)... Galicia, en su conjunto, es un tesoro.