Viajeros singulares, por Mariano López

Los "singles" forman uno de los grupos de mayor crecimiento en el mercado de los viajes. En nuestro país se estima que más del 40 por ciento de los españoles que viajan pertenece al nuevo género de los impares.

Mariano López

Están de moda los singles . En Europa, Japón, Australia o Estados Unidos crece el mercado de los singles , los productos para singles , la preocupación por el turismo que desean los singles . ¿Qué son los singles ? La palabra, que hace siglos se usaba para los discos de vinilo grabados con un solo tema por cara, designa ahora a los que viven -y viajan- solos. Podría traducirse por " solitarios ", pero es obvio que no es lo mismo. Se les llama " solos " y, sobre todo, " impares ". Hablamos de divorciados, viudos, solteros, de los desemparejados por cualquier causa que salen, gastan, disfrutan y viajan, sobre todo viajan, en solitario. Forman uno de los grupos de mayor crecimiento comprobado en el mercado de los viajes del último año. En Estados Unidos se cree que suman 82 millones; en España, algunos estiman que son siete millones y medio: más del 40 por ciento de los españoles que viajan pertenece al nuevo género de los " impares ".

El crecimiento del número de impares viajeros se extiende por todos los países desarrollados. La vida en pareja tiende a ser un periodo -o una suma de periodos- de excepción. Dentro de veinte años, una buena parte de la población europea tendrá más de 65 años; para entonces, el mercado de los viajes espera que su mejor cliente sean jubilados, especialmente ellas: mujeres que han tenido en su juventud y madurez varias parejas y que al alcanzar la edad de la jubilación profesional viven solas y lo que más desean es viajar solas. Felizmente solas.

Un club de impares español iniciado hace dos años defi ende en su página web (www.revistaimpar.com) las razones para ser impar: " No tienes que negociar con nadie qué programa de televisión ves esta noche ", " Confirmas que el sofá está hecho para estar tumbado", "Es prácticamente imposible que te olvides de tu propio aniversario". "La soltería - afirman también - es el estado perfecto para subir en el escalafón profesional". Es la clave económica: el impar ha dedicado más tiempo al trabajo que al cuidado de su relación de pareja; en esa ruleta, impar gana y la pareja pierde. Siempre.

Al impar reciente, al que acaba de perder su pareja, se le anima, precisamente, a viajar. Las agencias de viajes para singles piden a los recién desembarcados en el club de los corazones solitarios que no se amarguen y no se aíslen, que viajen a lugares nuevos y que, con la ayuda del viaje, reinventen su vida. Pero viajar no es del todo fácil para los singles . En la mayoría de los hoteles, una habitación single es mucho más cara, en proporción, que una doble y con seguridad infi nitamente más pequeña, fea y con peores vistas. Los hoteles no están pensados -de momento- para los impares. Aunque empieza a haber excepciones. El hotel Mistral de Creta, por ejemplo, no admite familias. Su publicidad dice: "Si es usted soltero, divorciado, separado, viudo o sencillamente incapaz de irse de vacaciones con su pareja, nosotros tenemos la respuesta".

Las agencias de viaje que han visto las posibilidades de este negocio se han apresurado a crear departamentos especializados que ofrecen lugares y formas de viaje perfectas para cumplir las expectativas de la gente impar. La primera regla radica en observar que, tal y como descubrieron los fi lósofos griegos, las cosas del amor son siempre difíciles: algunos impares ven en los viajes la oportunidad ideal para buscar pareja, otros no viajan con ese motivo pero no les importaría abrir su corazón durante el viaje y, fi nalmente, el resto no quiere encontrarse con ningún tipo de escenario programado para facilitar las relaciones. Es un mercado pujante, pero complicado.

Otro mercado que crece -con igual claridad, pero en menor medida- es el de los enamorados del riesgo. Su perfil puede inscribirles, también, en el grupo anterior, pero precisa que son menores de 40 años y no tienen hijos. Sus destinos preferidos son espacios destacados para la práctica de los deportes de extremo riesgo o lugares directamente peligrosos, donde se mata por menos de un euro. Un ejemplo: el incremento de viajes de turistas europeos a algunos barrios de capitales centroafricanas, cuyo mayor atractivo está en recorrerlos de punta a cabo sin atraer los disparos. Los turistas gozan del paseo con la adrenalina disparada y la protección de una agencia que les ha cobrado un dineral por la certeza del riesgo y el compromiso de que volverían vivos. Seguramente son jóvenes y viven en países donde está prohibido fumar, hay leyes contra el alcohol, se recomienda evitar las hamburguesas gigantes y se ha hecho todo lo posible por impedir cualquier clase de riesgo en los aviones.

El mercado quiere conocer a sus víctimas y gracias a esta ansiedad intelectual teñida por los euros sabemos algo más de cómo viajamos. Un impar cuenta un encuentro que tuvo en la India en uno de los numerosos blogs viajeros que circulan por Internet. Paseaba por un bazar de Delhi cuando se le acercó un vendedor que, insistente, porfi ó por interesarle en su mercancía. El impar, molesto con el vendedor porque, además de acosarle, le había distraído de sus abstracciones, le apartó: "Por favor, no me moleste -le dijo-, quiero estar solo ". El vendedor, sorprendido, le respondió: " Todos estamos solos ". Viajamos como somos y es muy probable que cada día que pasa tenga más razón el vendedor.