Viaje por la Andalucía de película

"Rutas de Cine.com" Despliega un amplio mapa de posibilidades viajeras que tienen en común los lugares de localización cinematográfica que han elegido Andalucía como plató natural. Una guía que informa sobre recorridos desconocidos repletos de encantos naturales, arquitectónicos, costumbristas y gastronómicos.

Roberto Solo
Sobre el lomo de un caballo, por las empinadas laderas de la abrupta cuenca del río Yeguas, Ceferino cabalga para vender a su pequeño hijo Marcos a un cabrero. Es una de las escenas del drama rural que narra la película española Entre lobos (2010), rodada íntegramente en Sierra Morena, en los parques naturales de Cardeña y Montoro, cuyas tierras cordobesas se alían por el norte con La Mancha y Extremadura. De esta manera, la cinta que durante un año ha dirigido el documentalista Gerardo Olivares se convierte en una ventana perfecta por la que asomarse para admirar todos los encantos de una Andalucía desconocida y, paradójicamente, repleta de vida salvaje ibérica a la vera de blancos y solariegos pueblos que se encaraman sobre los precipicios del alto Guadalquivir. Las exuberantes localizaciones de este largometraje forman parte del variado mapa de rodajes que se despliega en la página web RutasdeCine.com, creada por Turismo de Andalucía para promocionar los lugares de esa Comunidad escogidos por la industria del celuloide. Porque desde hace más de medio siglo Andalucía ha acogido a las cámaras de 35 mm. que respondieron a la fascinante llamada de sus variados ecosistemas y a su incalculable riqueza arquitectónica popular o monumental.Este sitio virtual constituye una magnífica propuesta informativa para consumar el placer de viajar por los territorios de la Carmen (2002) de Vicente Aranda, que trajo al siglo XXI los encantos de la antigua fábrica de tabaco de Sevilla, o admirar el desierto almeriense de Tabernas, donde un desconocido Clint Eastwood entró por la puerta de la fama como el pistolero más hábil y rápido del spaghetti western.En Cádiz el viajero puede convertir en realidad lo que al cine le sirvió para suplantar la personalidad de La Habana en la entrega del agente Bond en Muere otro día (2002). La varita mágica del celuloide consigue que el gaditano Castillo de Santa Catalina se transforme en un bar de copas cubano donde Pierce Brosnan y Halle Berry paladean un mojito o que la neoclásica Plaza de Abastos finja ser una fábrica habanera de cigarros puros.La provincia de Huelva también vivió su particular romance con los equipos de producción. Tanto la estación de Nerva como el mismo tren, que hoy hace un recorrido turístico por la Minas de Riotinto y su poblado inglés, fueron decorados naturales en El corazón de la tierra (2002), de Antonio Cuadri. Quienes naveguen por RutasdeCine descubrirán qué playas, ríos, dehesas, sierras, palacios y catedrales andaluzas son los verdaderos paisajes de película que se encuentran a este lado de la gran pantalla.