Un viaje al pasado: cómo era salir de copas en Pompeya

Las excavaciones de la ciudad de Pompeya sacaron a relucir 160 locales y la razón de este número puede sorprender

Los bares en las ciudades romanas eran tan comunes como los de hoy, pero con una dinámica muy distinta
Los bares en las ciudades romanas eran tan comunes como los de hoy, pero con una dinámica muy distinta / Istock / SimonSkafar

La imagen de romano recostado entre cojines y comiendo un racimo de uvas suspendido sobre su cabeza, existió, pero no era lo normal entre la mayoría de la población. Es imagen que impregna la cultura popular corresponde a los patricios (clases pudientes de la época) que además, eran los únicos que se podían permitir algo tan común en la actualidad como comer en casa.

De hecho, el ciudadano común no contaba con lumbre en el hogar, mucho menos con tiempo para cocinar y era muy típico tomar algo en lugares como la popina o la taberna, lo que equivale a un bar de barrio de hoy en día. Estos lugares eran simples y económicos, reservados a la clase baja. Era tan común esta práctica que, entre las clases altas, estaba mal visto comer fuera, al relacionarse con personas de pocos recursos.

Dónde comian en la antigua roma

Los establecimientos donde ir a comer estaban divididos en tres clases. La caupona pasaría a llamarse posada en la edad media y también contaría con su versión moderna; el hostal. Eran lugares que ofrecían comida en la planta baja y alojamiento en la superior y contaban con versiones tanto para gente humilde como adinerada.

Las tabernas romanas contaban normalmente con una barra y la comida estaba metida en ánforas colgadas del techo

Las tabernas romanas contaban normalmente con una barra y la comida estaba metida en ánforas colgadas del techo

/ Istock / Photo Italia LLC

Las ya mencionadas popina y tamberna funcionaban parecido, con la distinción de que en las tabernas la gente no comía en mesas, sino de pie o sentada en bancos. También servían un tipo de comida menos elaborada que en la caupona que constaba de alimentos como legumbres, queso, fruta, aceitunas… incluso carne y pescado, en ocasiones. Pero, aparte de por la relación de los romanos con la comida, había otra razón por la que los romanos consideraban frecuentar esos locales como una bajeza y de mal gusto. En este artículo te contampos todo sobre el Take Away que comían los romanos.

La verdad sobre los bares romanos

Existen rumores de que emperadores como Claudio frecuentó este tipo de lugares en su juventud, así como las historias que se contaban sobre el emperador Nerón, que se disfrazaba para pasar la noche en bares junto a la plebe. No se sabe si estas historias son ciertas o no, pero se cree que eran un modo de desacreditar públicamente a estos personajes impopulares en su época.

Cerca del Teatro Piccolo de Pompeya se amontonaban bares a los que la multitud acudía antres y después de la función

Cerca del Teatro Piccolo de Pompeya se amontonaban bares a los que la multitud acudía antres y después de la función

/ Istock / lucamato

Esto se piensa por una sencilla razón. Las tabernas, además de lugares para comer y beber, eran centros de encuentro a los que acudían las clases bajas en busca de favores sexuales. De hecho, en Pompeya se han encontrado restos de una placa que conmemora a Calidius Eroticus, el apodo de un conocido tabernero local. Se cree, al menos, que es un apodo, pues en latin este nombre significa 'sexualmente caliente'. Su mujer, Fanniae Voluptas, se traduce como 'placer'. Forma parte de las ruinas romanas que no puedes perderte.

La relación que existía entre estos lugares y la prostitucion eran tan fuertes que los nobles se abstengan de poner un pié cerca, considerándolo propio de personas con bajo estatus social, en los que se servía comida grasienta y un vino muy fuerte que de normal se diluía con agua. Aparte de esto, la imagen de estas tabernas no es muy diferente a la de una plaza en una capital de provincia en lo que al negocio se refiere. Por poner un ejemplo, la calle que bordeaba el teatro de Pompeya contaba con nada menos que 13 establecimientos de comida y bebida, haciendo la competencia cada noche para atraer al mayor número de clientes posible. Imaginemos la calle abarrotada, gente en todas partes, amontonada en las entradas de estos lugares que muchas veces, tenían también salida a la calle. Es posible que esa imagen tan familiar fuese una noche cualquiera saliendo de copas por Pompeya.

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