Viaje al mundo de los récords

El mundo de los viajes atesora sus mitos y leyendas: el hotel más antiguo del planeta, la suite más cara, el tren más exclusivo... decenas de récords que todos los viajeros desearían conquistar y gozar.

Francisco Cortijo

Cada hotel es un mundo, pero sólo unos pocos escogidos han logrado distinguirse del resto por alguna característica especial. El hotel más alto del mundo sigue siendo el Gran Hyatt, propiedad de una cadena norteamericana, situado en Shanghai. Ocupa 34 pisos, desde el 53 al 87, en la torre Jin Mao, de 420 metros de altura, considerada como una de las cinco más altas de todo el mundo. Tampoco tiene malas vistas el Hotel Everest View, situado a casi 4.000 metros de al tura sobre el nivel del mar dentro del Parque Nacional de Sagarmartha, con impresionantes panorámicas al Himalaya y el Everest. En ninguna época del año hace falta aire acondicionado en sus habitaciones. El continente asiático suele albergar alguno de los complejos hoteleros más curiosos y personales del mundo. Entre ellos, el considerado como el hotel más antiguo del planeta, con 1.284 años de antigüedad. Está situado cerca de un manantial de aguas medicinales en Awazu (Japón) y fue construido como primitivo templo para la oración. Hoy sus aguas termales siguen utilizándose como un moderno spa. Tampoco desmerecen las vistas sobre el mar del Burj Al Arab, de Dubai, con 320 metros de altura, catalogado como el único hotel de siete estrellas. Un hotel muy gélido Otro de los singulares hoteles que ha entrado por derecho propio en el mundo de los récords Guinness es el Ice Hotel de Jukkasjärvi, en Laponia, situada a 200 kilómetros al nor te del Círculo Polar Ártico. El hotel más frío del mundo dispone de 60 habitaciones dobles y 25 suites en 5.000 metros cuadrados, que son reconstruidas en octubre con la llegada del invierno polar. Las habitaciones, que cada año cambian su decoración, están equipadas con sacos de dormir térmicos y pieles de ciervo que se usan como alfombras. Otros muchos hoteles, construidos sólo en hielo, han abierto sus puertas siguiendo su inspiración en Finlandia, Groenlandia o Canadá. El Hotel Kapp Linné, situado en una de las islas del archipiélago noruego de Svalbard, está considerado como el alojamiento turístico más septentrional del mundo. Quien busque sol en invierno, debe abstenerse de alojarse allí ya que las noches pueden llegar a durar las 24 horas del día con temperaturas inferiores a los 10 grados bajo cero. El hotel está ubicado en lo que era la antigua estación polar de telecomunicaciones de la compañía sueca Telenor. Construido a principios de la década de los 70, hoy en día acoge 22 austeras habitaciones con baño compartido. Para llegar hasta allí, en un territorio donde los osos polares abundan más que los humanos, hay que utilizar motos de nieve e incluso trineos tirados por perros. Desde mediados de marzo hasta principios de febrero, el sol se ahuyenta por completo en este paisaje glacial. Las poblaciones más cercanas, Longyearbyen y Barentsburg, se encuentran a un día de camino en moto de nieve o trineo. El precio por persona y día es de 140 €. Si necesita entrar en calor, puede acercarse al Hotel Ritz de París y disfrutar de uno de los cócteles más caros de todo el mundo, el Ritz Side Car, que cuesta 400 €y está elaborado con coñac, champán, cointreau y un zumo de limón. Con oro de 24 quilates El complejo hotelero más sofisticado del mundo, y no sólo por el precio de sus habitaciones, está previsto que se construya en Marbella. La empresa española Aurum XXIV ha diseñado un hotel que será una réplica del Capitolio de Washington, pero recubierto en oro de 24 quilates. La inversión prevista se acerca a los 150 millones de € y el coste por noche y huésped será de 6.000 € en las habitaciones más sencillas. Para la suite presidencial, de 500 metros cuadrados de extensión, el precio será de 13.000 € por noche. El hotel dispondrá de 41 suites. Todos los objetos existentes en el mismo estarán recubiertos de polvo de oro, desde las vajillas del restaurante hasta los árboles, piscinas y cascadas de agua que adornan sus jardines. Incluso las limusinas y helicópteros que transportarán a los clientes también tendrán el color del oro. En su construcción está prevista la utilización de 12 toneladas de oro para decorar "el primer hotel 10 estrellas del mundo", según sus responsables. La firma Aurum XXIV, que participa en el proyecto, ha realiza numerosos trabajos en hoteles y casas palaciegas de los Emiratos Árabes, Arabia Saudí y Omán. Billete a las estrellas A partir del año 2008, viajar al espacio será tan sencillo -aunque algo más caro- como hacerlo al Caribe o a un destino de Asia. El empresario Richard Branson ha puesto en marcha la agencia de turismo espacial Virgin Galactic en colaboración con la empresa de tecnología aeroespacial de Estados Unidos MAV (Mojave Aerospace Ventures). Las naves que se están construyendo para realizar los vuelos comerciales al espacio y poder contemplar la tierra a miles de kilómetros de distancia tendrán capacidad para cinco pasajeros. El viaje costará unos 172.500 € por tripulante espacial. Sólo hará falta un sencillo curso de tres días de entrenamiento para poder subir al espacio. El objetivo es que 3.000 turistas puedan contratar estos viajes en cinco años. El pasado mes de junio la nave SpaceShip One -como la que realizará los vuelos- hizo historia al llegar al límite del espacio exterior como el primer vehículo no patrocinado con fondos públicos. El turismo espacial dio sus primeros pasos en el año 2001, cuando el empresario estadounidense Dennis Tito se convirtió en el primer turista en la Estación Espacial Internacional, seguido del surafricano Mark Shuttleworth doce meses después. Algo más cerca de la Tierra, pero también a gran altura, la compañía aeronáutica norteamericana norteamericana Boeing ha superado el récord del trayecto en avión más largo del mundo sin paradas, al despegar de Hong Kong y aterrizar al mando de la comandante Susana Dary- Henneman en el aeropuerto londinense de Heathrow tras 22 horas y 42 minutos. En este tiempo recorrió más de 21.600 kilómetros de distancia sin hacer ni una sola escala, algo poco habitual en los vuelos comerciales transatlánticos de las grandes aerolíneas. El récord fue registrado en el Libro Guinness ante notario a la llegada al aeropuerto londinense. Los dos récords anteriores fueron establecidos en 1989 entre Londres y Sidney, y por un 777 de Boeing que cubrió una distancia de 20.044 kilómetros entre Seattle y Kuala Lumpur en 1997. La compañía aérea Pakistan International Airlines será la primera en usar comercialmente estos aviones durante este año 2006. Si lo que busca es recorrer largas distancias, pero a ras de suelo, por la mayor extensión de tierra deshabitada existente en el mundo, puede apuntarse a una de las rutas que la agencia Trekking Aventura organiza por la estepa siberiana y atravesar Mongolia en busca del desierto del Gobi. La ruta dura 22 días en los que el viajero se aloja en hoteles y austeras yurtas por un precio de 2.340 € por persona. Por su parte, el Servicio Nacional de Turismo (Senatur) de Chile está promoviendo el trekking más largo del mundo, que en la actualidad ya dispone de 1.200 kilómetros y que está previsto llegue a los 8.000 kilómetros habilitados, desde Visviri hasta el Cabo de Hornos, con rutas que incluirán la Isla de Pascua y el archipiélago de Juan Fernández. Una carrera de 5.000 € Si el turista prefiere el encanto de los viejos trenes, puede subir al Rovos Rail, considerado el tren turístico más caro del mundo. Por un billete que puede alcanzar los 7.600 €, el viajero recorrerá parte de África durante quince días en suites de estilo victoriano diseñadas en la década de los 20, con cuarto de baño incluido. También se puede elegir uno de los largos trayectos del Transiberiano, desde San Petersburgo o Moscú hasta Vladivos- tok, con rutas que en algunos casos llegan a los 20 días y precios a partir de 3.900 € por persona. El Transiberiano, acorde a los tiempos de lujo que corren, también ofrece el alquiler de compartimentos VIP para seis personas. Con menos glamour, pero abierto a las emociones y peligros más fuertes, un viajero con arrestos puede subir al taxi más caro del mundo... en la ciudad de Bagdad. El trayecto que separa el aeropuerto de Bagdad del centro de la capital iraquí puede llegar a costar cerca de 5.000 €, ya que debe ser recorrido con una copiosa escolta de guardaespaldas si no quiere ser secuestrado o tiroteado. Con ese dinero, cualquier turista de la zona podría ir en avión desde Londres a Bagdad hasta cuatro veces. Las autoridades locales recomiendan realizar el trayecto protegido con un chaleco antibalas y escoltado por un coche con agentes de seguridad, casi siempre estadounidenses, surafricanos o británicos, pertrechados con subametralladoras MP5, rifles M16 o rifles de asalto AK47. El taxi -un viejo Mercedes de gasóleo- suele ir a más de 160 kilómetros por hora.