Verano en una masía: cuatro tesoros en plena naturaleza en los que refugiarse estas vacaciones

De Barcelona a Lleida, pasando por Girona. En estas tres provincias catalanas se encuentran estas masías, muchas de ellas del siglo XVII, que se han rehabilitado para ofrecerle al viajero todas las comodidades del presente pero en un entorno del pasado

 

María Escribano
 | 
Foto: Sant Grau

La masía es “una casa rural amplia, inicialmente aislada, construida para ser autosuficiente dentro de lo posible; contiene la vivienda de una familia campesina acomodada o la de un masover de cierta categoría que, en este caso, cuenta con una vivienda más o menos completa, facilitada por el propietario”. Así la definía uno de sus mayores estudiosos, el arquitecto catalán Josep Danés i Torras, que en 1924 recibió el encargo de codirigir el Estudio de la Masía Catalana, un proyecto que se vio interrumpido por el estallido de la Guerra Civil. Danés i Torras también describió su estructura, formada por tres cuerpos, y analizó su origen, como una evolución del antiguo mansum, las villas romanas, pero también influenciada por la estructura de una iglesia y por la adaptación de la casa señorial a la vivienda de un campesino.

Desde la masía Can Buch se pueden observar las montañas de Rocacorba y toda la naturaleza que las rodea. | Can Buch

En la segunda mitad del siglo XX la masía vivió un periodo de decadencia, debido al abandono del campo por la ciudad, pero parece que ahora, bien entrado ya el siglo XXI, están asistiendo a un resurgir, bien por su rehabilitación para conservar casas históricas, bien por su reutilización como casas rurales, en las que refugiarse del bullicio de la ciudad.

En este artículo nos centraremos en estas últimas, que ya se buscaron como refugio el año pasado en plena pandemia y que este verano de 2021 pueden consolidar ese resurgimiento. ¿A quién no le apetece un verano en una masía?

1. LAS CASAS DE SANT GRAU

Aire limpio en pleno Prepirineo catalán. Puede parecer algo baladí, pero hoy en día es más importante que nunca. Así lo consideran también los responsables de la masía Sant Grau, una finca en el municipio de Navès que data del siglo XVII y que abrió sus puertas al público en 1989.

Hoy, 32 años después, parece que el tiempo ha quedado suspendido en Sant Grau Cases Rurals, cuatro casas rurales independientes que forman la finca y que se pueden alquilar por separado o conjuntamente y que son perfectas para familias con niños.

Masía Sant Grau.  | Sant Grau

En ellas se puede practicar un turismo saludable, seguro y responsable en un entorno donde la naturaleza es la gran protagonista. Y es que las casas de Sant Grau se encuentran ubicadas entre tres comarcas: el Bages, Berguedà y el Solsonès (la comarca de las 1.000 masías), en las que es posible encontrar desde valles fluviales hasta montañas y bosques increíbles. La finca cuenta con varios miradores desde los que poder admirar estos tres entornos y ofrece grandes espacios en los que disfrutar de privacidad (“es anticovid porque es muy grande”, le gusta decir a Carmen, anfitriona de la masía).

Uno de los miradores de Sant Grau.  | Sant Grau

Además, desde la masía se puede practicar cualquier actividad, desde deportes de aventura a turismo cultural (con el castillo de Cardona, por ejemplo, a tan solo unos minutos). Si uno quiere hacer compra de productos de proximidad, te la acercan a la masía; si quiere hacer una ruta caminando de unos cuatro kilómetros desde la masía hasta el pantano de Sant Ponç, pues se puede; si quiere concertar una cata de vino, ¡hecho! “Se pueden hacer muchas cosas o no hacer nada”, propone Carme para los que busquen también tranquilidad. “El cliente actual pide muchos espacios privados y espacios grandes; no quieren un lugar donde haya mucha gente cerca. Hay casas rurales que están muy cerca los apartamentos o las terrazas. Aquí no, aquí todo es privado”, añade.

Y dentro de la finca hay desde piscina y solárium hasta zonas de barbacoa, ludoteca, biblioteca, mesa de ping-pong, futbolín, zona deportiva… Sant Grau cuenta, además con varios certificados de medioambiente y dos de las casas están adaptadas para personas con movilidad reducida.

Habitación de la masía.  | Sant Grau

2. CAN BUCH ECOTURISME

La Vall de Llémena es conocida como tierra de volcanes, dado que cuenta con seis de ellos distribuidos desde poniente hasta levante, a caballo entre dos comarcas, el Gironès y la Garrotxa. Justo en la cabecera de este valle está el municipio de Sant Aniol de Finestres y en él, la masía Can Buch. Se trata de un edificio de 1621 que estaba en ruinas y que ha sido sometido a una restauración 100 % ecológica. El barro, la paja, la madera, la cal, la piedra o la arena han sido los materiales que han reconfigurado esta masía que funciona con energías renovables y que abrió en julio de 2020.

Masía Can Buch.  | Can Buch

Cuenta con siete habitaciones, un spa Hammam que funciona con agua de lluvia, una biopiscina sin sal ni cloro (se depura naturalmente con plantas y fitoplancton que oxigenan el agua y que se alimentan de la materia orgánica en suspensión), una terraza chill-out, una minicancha de tenis, pista de ping pong y restaurante. En este último se practica la filosofía plantbased y kilómetro 0, lo que se traduce en una carta de autor con opciones veganas y omnívoras; más del 60 % de los productos provienen de su propia granja. De hecho, es posible visitar su huerto, que funciona con los criterios de la permacultura y sin tratamientos químicos, pero también su hotel de insectos, su lago de peces, sus gallinas, codornices, pollos…

Habitación en masía Can Buch.  | Can Buch

Su responsable, Gerard Bofill, ha conseguido con todo ello dos de los objetivos que se proponía con Can Buch: crear un ecoturismo autosuficiente energéticamente y con una gran producción de alimentos.

Spa Hammam.  | Can Buch

En Can Buch no hay temporadas, por lo que los precios son los mismos todo el año (el precio medio de la habitación con el desayuno incluido es de 150€ la noche), y desde la masía se pueden hacer excursiones por los alrededores organizadas por profesionales: hay desde rutas en burro hasta baños de bosque.

Restaurante de Can Buch.  | Can Buch

3. MASÍA SPA CAN PASCOL

Otro ejemplo de masía sostenible, esta vez en Pontons, el pueblo más alto del Alt Penedès, es Masía Spa Can Pascol. Son varios los reconocimientos que lo atestiguan (desde la certificación de sostenibilidad Biosphere Responsible Tourism hasta el Premio Turalcat a la mejor casa rural sostenible de Cataluña).

Dormitorio de la Masía Spa Can Pascol.  | Can Pascol

Pero más allá de los premios está la forma de conseguir esa sostenibilidad: en la masía se reciclan las basuras, se hace un consumo responsable y de proximidad gracias a la alianza con comerciantes locales ecológicos, todos los electrodomésticos son de bajo consumo, se reaprovecha el agua de lluvia y hay 28 placas solares que proporcionan la energía suficiente para no tener que utilizar energía de red. Las placas solares son las responsables de mantener el agua caliente en la piscina climatizada del spa de la masía en primavera y verano y en invierno se utiliza una caldera de biomasa, que también mantiene la temperatura de la vivienda calentita.

Spa de la masía.  | Can Pascol

Respecto a la historia de la vivienda, la masía data de 1800 y consta de tres partes, una de ellas, la dedicada al turismo rural, la Masía Spa Can Pascol Casa Rural Ecológica, que abrió sus puertas en 2010.

Como ya hemos señalado, funciona con energía renovable 100 % verde y es una casa de madera y piedra con muebles restaurados. En total, tiene 150 metros cuadrados distribuidos en dos plantas (en la baja está el spa, de 50 metros cuadrados) y está rodeada por más de 1.000 metros cuadrados de espacios exteriores ajardinados, en los que hay zona de hamacas, piscina exterior, barbacoa, viñedos, olivos...

Piscina de la masía.  | Can Pascol

Estos viñedos y olivos, a los que se suman pinos y encinas, forman parte de senderos que el viajero puede recorrer por los alrededores de la masía. Uno de los paseos más recomendables se hace en carruaje entre los viñedos de una bodega cercana, Bodegas Torres. Pero también se pueden hacer baños de bosque, plantar árboles, hacer catas… No hay que olvidar que estamos en el Alt Penedès…

4. MASÍA LA CASASSA DE RIBES

La Vall de Ribes está situada en el Ripollès, en pleno Pirineo catalán, escondida entre montañas. Los pueblos que la forman, desde Ribes de Freser hasta Toses, pueden presumir de que en ellos los minutos pasan lentos y el aire que se respira es puro. En este entorno es donde surge otra de las masías que proponemos al viajero en este reportaje. Se trata de La Casassa de Ribes, una masía del siglo XVII que hoy incluye cuatro apartamentos turísticos y está situada en uno de los citados pueblos de la Vall de Ribes, Ribes de Freser, tal vez el más conocido de la zona.

La Casassa de Ribes.  | La Casassa de Ribes

Los apartamentos combinan el estilo rústico del pasado con el minimalismo del presente y en los alrededores de la masía hay prados de pasto verde y hasta se puede observar la cima del Taga. Como ocurre con otras masías de este reportaje, existe la posibilidad de acercarle al cliente la compra desde los comercios cercanos, entre ellos, los productos artesanos y embutidos del Ripollès. Pero también disponen de la Sala del Forn, donde ofrecen desayunos buffet, también con productos de la zona.

Jardín de la masía.  | La Casassa de Ribes

La Casassa de Ribes se puede alquilar completa o por habitaciones o apartamentos y desde ella se ofrecen rutas en bicicleta, a caballo o en 4x4 por el valle de Ribes o para descubrir los tesoros románicos de la zona. Su situación, a tres kilómetros, de la estación del tren cremallera a la Vall de Núria, invita también a un viaje en este ferrocarril, que recorre paisajes espectaculares superando un desnivel de más de 1.000 metros.

Interior de la masía.  | La Casassa de Ribes