¿Tú también ves un rostro humano en estos edificios? Te contamos por qué

Podemos llamarla pareidolia arquitectónica. Recientes estudios neurológicos apuntan a que no solo vemos rostros humanos en objetos inanimados, sino que también les otorgamos emociones. Así que sí, ese edificio te está sonriendo amigablemente

María Escribano
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Foto: florin1961 / ISTOCK

Creer ver una mujer dormida en una cordillera, una nube con forma de oso, una cabeza de toro en unas estalactitas de una cueva o rostros humanos en algunas fachadas de edificios es un fenómeno que en psicología se conoce como pareidolia.

La cara en la pared.  | DurkTalsma / ISTOCK

Algunos ejemplos de esa pareidolia están presentes en monumentos naturales, como la famosa cabeza de elefante que parece distinguirse en Ameib Ranch, situado en la Región de Rongo, Namibia.

Cabeza de elefante en Ameib Ranch, Namibia.  | GroblerduPreez / ISTOCK

Otra formación rocosa que parece ocultar un rostro reconocible es la llamada The Sphinx (la esfinge), situada en el Parque Natural Bucegi, en los Montes Bucegi rumanos, a más de 2.200 metros de altitud. El nombre de La Esfinge hace referencia a la Gran Esfinge de Guiza, aunque su similitud con esta solo es apreciable si se mira a la roca desde determinados ángulos. El cine rumano la lleva incluyendo desde hace años en sus películas.

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La Esfinge en el Monte Bucegi, Rumanía.  | AlexSava / ISTOCK

Nos trasladamos ahora hasta Noruega, hasta el Fiordo de Geiranger, uno de los lugares más turísticos del país y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 2005 junto a otro fiordo, el de Nærøy. Sus bonitas cascadas contrastan con una roca llamada la cabeza del trol, donde muchos parecen ver el rostro de este ser mitológico tallado en un acantilado.

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Cara de trol en el fiordo de Geiranger, Noruega.  | santirf / ISTOCK

Ya en un ambiente urbano, una de las ciudades del mundo en el que más se da este fenómeno de la pareidolia es en Sibiu, una ciudad de Transilvania en la región central de Rumania. En los alrededores de la Piața Mare, en el centro histórico de la ciudad, multitud de ventanas parecen simular ojos que te observan desde las azoteas.

Edificio en Sibiu, Rumanía.  | Scott Biales / ISTOCK

La mayoría de esos edificios se construyeron entre los siglos XV y XIX y sus ventanas cumplían su función normal: dejar pasar aire en esas buhardillas, donde normalmente almacenaban productos. La leyenda cuenta, sin embargo, que las ventanas tenían esa forma para asustar a los ciudadanos.

Edificios de Sibiu, Rumanía.  | Victoria Shelest / ISTOCK

El Harvard Lampoon Building es un edificio histórico de Cambridge, Massachusetts. Situado en el 44 de Bow Street y diseñado por el afamado arquitecto Edmund M. Wheelwright, recibió desde su construcción en 1909 muchas críticas. Algunos han llegado a tildarlo como uno de los edificios más feos del mundo o han llegado a decir que asusta a los extraños. Tal vez esa sensación venga del hecho de que su torre circular parece tener ojos, nariz y boca, otro fenómeno pareidólico. O tal vez haya un carácter satírico en el edificio, ya que Wheelwright fue uno de los fundadores de la revista cómica The Harvard Lampoon, que tenía su sede en el propio edificio y de ahí le viene su nombre.

Harvard Lampoon Building en Cambridge, Massachusetts. | jmorse2000 / ISTOCK

Hace unos meses, neurocientíficos de la Universidad de Sídney publicaron un estudio en The Royal Society, 'A shared mechanism for facial expression in human faces and face pareidolia', en el que arrojaban luz a por qué solemos darle a estos rostros que creemos ver en edificios y montañas un valor emocional.

¿Ves una cara en este edificio? | Celli07 / ISTOCK

Según el estudio, nuestro cerebro identifica y analiza los rostros humanos reales con los mismos procesos cognitivos que los ilusorios. Además, no solo nos imaginamos los rostros, sino que les otorgamos atributos emocionales. Esto es debido a que, según los investigadores, no nos basta con detectar una cara, sino que tenemos que analizar su expresión para saber si estamos ante un amigo o un enemigo, ante una persona triste o feliz.

Roca con forma de perro en la Costa Brava.  | Ludovic Debono / ISTOCK

De esta manera, en cuanto vemos un objeto en el que detectamos un rostro, inmediatamente se impulsa en nuestro cerebro la red de detección de rostros. Para el cerebro, sean falsos o reales, todos los rostros se procesan de la misma manera.

Caras de guerreros en las torres de ventilación de Casa Milá, Barcelona.  | Eloi_Omella / ISTOCK
Las ventanas de este edificio de ladrillos parecen formar una cara.  | stetner / ISTOCK